Para muchos, los domingos son días de descanso, de pasar en familia o de ir a la iglesia. Pero para miles de inmigrantes, son días laborables. La mañana del domingo 16 de noviembre, mientras sus dos hijos dormían, un inmigrante al que llamaremos Víctor se levantó temprano, como siempre. Su esposa le advirtió que no saliera, porque la Patrulla Fronteriza estaba en Charlotte haciendo un operativo migratorio, pero Víctor replicó que tenía que trabajar. Salió cerca de las 8:00 a.m. y mientras estaba por Arrowood Rd., fue detenido por agentes federales. Ese fue el inicio de una larga angustia para su familia que por semanas no supo nada de él.
Este no es un caso aislado. La falta de transparencia de las autoridades federales en reacción al operativo migratorio más grande y agresivo en la historia de Carolina del Norte, deja graves preguntas en el aire que siguen sin respuesta, tres meses después.
Preguntas sin respuesta tras el operativo migratorio Charlotte’s Web
¿Cuántas personas fueron arrestadas a mediados de noviembre de 2025 en la operación Charlotte’s Web? Todavía no hay un recuento oficial. Inicialmente, se mencionaron más de 400 arrestos, luego se habló de 1,300. Lo cierto es que muchas familias de los detenidos no tuvieron contacto con sus seres queridos, no sabían a dónde se los llevaron o en qué condiciones estaban.
¿Cuántos de los arrestados tenían récord criminal? Otra pregunta sin respuesta. Las autoridades federales solo dieron a conocer los nombres de una veintena de detenidos con antecedentes penales por las redes sociales. ¿Y el resto?
El propio senador Thom Tillis volvió a enviar el 2 de febrero una carta a la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, pidiendo esta información, pues su solicitud anterior fue ignorada.
¿A qué se debe este vacío de información? Quizás no hay la capacidad para procesar debidamente a los detenidos en medio de operaciones que parecen caóticas, o tal vez los datos reales no encajan en la narrativa oficial de que estas acciones migratorias están dirigidas contra “lo peor de lo peor”.
Incapacidad para procesar debidamente a los inmigrantes
Pese a que el año pasado el DHS en general y el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en particular recibieron una histórica inyección de capital, los esfuerzos se han centrado en una apresurada carrera por reclutar más oficiales que hagan arrestos, dejando de lado otras áreas clave. Veamos un ejemplo.
A inicios de febrero, Julie Le, una abogada de ICE que trabajaba en Minnesota apoyando la ofensiva migratoria del gobierno, fue retirada de su puesto tras admitir ante un juez federal que el trabajo estaba “desbordado” y que el sistema era ineficiente. La abogada explicó ante el juez Jerry Blackwell que no había suficientes abogados para manejar adecuadamente los casos de la llamada Operación Metro Surge y que intentar corregir los errores de los agentes era extremadamente difícil.
“El sistema apesta, este trabajo apesta”, dijo la abogada del ICE, en un momento de fatiga y franqueza.
La falacia de que se está arrestando a “lo peor de lo peor”
Los operativos migratorios realizados en diferentes partes del país son ampliamente publicitados por el gobierno, pero a la hora de rendir cuentas, hay pocas respuestas. Quizás se deba a que en una de las pocas veces que enviaron información oficial, se desmintió la narrativa de que iban tras “lo peor de lo peor”.
El gobierno publicó una lista con 607 personas detenidaspor agentes de inmigración en Chicago, de junio a octubre de 2025. De ellos, solo 16 fueron clasificados como de “alto riesgo para la seguridad pública”.
Sea cual sea la razón para esta falta de transparencia, esto debe cambiar. Es inconcebible que la nación más poderosa del planeta sea incapaz de rendir cuentas a sus ciudadanos. No puedo imaginar la angustia de familias, como la de Víctor, que no saben nada de un ser querido por semanas. Esto no puede volver a ocurrir. Necesitamos que el Congreso ejerza un control sólido sobre el DHS y ICE.
