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Mientras los trabajadores con décadas de experiencia en la construcción se jubilan, regresan a sus países frente a un ambiente migratorio tenso o abandonan el sector por temor a operativos, las empresas enfrentan una pregunta cada vez más difícil: ¿quién ocupará sus puestos?

Esta situación afecta a la industria de la construcción en las Carolinas, donde la demanda de trabajadores sigue creciendo. El desafío no consiste solamente en contratar más personas, sino en encontrar empleados que sepan hacer el trabajo y estén preparados para asumir mayores responsabilidades, según trabajadores de esta industria. 

Una persona con 25 años de experiencia hace falta por tres

Una empresa de construcción necesita a trabajadores capaces de coordinar equipos, entender planos y, lo más importante, resolver problemas, sin arriesgar la seguridad del equipo. Pero quienes dominan estas tareas se acercan a la jubilación, mientras que no hay suficientes trabajadores preparados para ocupar sus puestos.

“Trabajo mucho con los contratistas y el problema que estamos teniendo ahorita es que todos los que están en una posición de liderazgo ya están al punto de retiro y no hay gente joven que esté capacitada para tomar esos puestos”, explicó Efraín Villatoro, representante sindical del Southeastern Carpenters Regional Council.

Carlos Calzadilla, dueño de la empresa contratista SunSouth Carolinas, resume el desafío con una comparación: “Antes se podía contar fácilmente con una persona con 25 años de experiencia. Ahorita necesito conseguir a tres personas para conseguir la experiencia que esa persona con 25 años tenía”.

“La gente está cansada de sentirse perseguida”

Desde el 2025, constructores y dueños de empresas reportan que la cantidad de trabajadores de construcción ha disminuido en un 33 %. Esta industria se vio fuertemente impactada especialmente durante y después de Charlotte’s Web, el mayor operativo migratorio de Carolina del Norte, que dejó a más de 1,300 detenidos.

Hoy la industria continúa enfrentando dificultades para encontrar trabajadores. Calzadilla estima que su compañía perdió entre un 35 % y un 40 % de su personal.

“La política nos ha afectado muchísimo porque toda esa gente que ha tenido la experiencia ya no quiere estar lidiando el día a día con los operativos de inmigración, el miedo de que te van a agarrar, que no te van a agarrar. Es fuerte, y por esto hemos pedido demasiada buena mano de obra. Gente con mucha experiencia se ha ido. La gente está cansada de sentirse perseguida”, comentó.

La importancia de los trabajadores inmigrantes se refleja en las cifras de Carolina del Norte: Unos 139,000 inmigrantes trabajan en la construcción, alrededor del 28 % de la fuerza laboral del sector en el estado, según datos del Departamento de Comercio de Carolina del Norte.

Tardan hasta un año en encontrar supervisores 

Para cubrir las vacantes, Calzadilla recurre a redes de contactos, grupos en redes sociales de profesionales y de comunidades latinas, además de buscar trabajadores mediante otras empresas contratistas.

Sin embargo, el problema no radica únicamente en conseguir nuevos trabajadores, sino en reemplazar a quienes se van de los cargos, ya que la falta de personal se nota especialmente en los puestos de supervisión.

“Cuando se van, dejan un vacío bastante grande que demoramos meses en llenarlo. Reemplazar a una persona para esa posición a veces demora hasta seis meses o un año para conseguir a alguien adecuado para la posición”, contó a La Noticia.

Según Efraín Villatoro, quien también es un veterano carpintero, algunos jóvenes llegan a puestos de supervisión después de unos cinco años de trabajo, cuando normalmente se necesitan entre 10 y 15 años para alcanzar ese nivel.

“No es normal que alguien se mueva tan rápido a un nivel de liderazgo. Pero ocurre porque no hay suficiente gente para asumir esas posiciones”, dijo.

“Cuando un trabajador pasa de aprendiz a ‘foreman’ (supervisor o encargado), ya tiene un equipo a cargo. Ya tienen proyectos a su cargo; tienen que ordenar materiales, saber cómo leer planos. Pero como tienen muy poco tiempo como aprendices, no tienen la experiencia necesaria. Por lo general, son los maestros los que llegan a foreman, no los aprendices de los maestros”, explicó.

Falta de capacitación y oportunidades

Para Villatoro, parte del problema es que muchos trabajadores comienzan en la construcción, pero no reciben suficiente capacitación para desarrollar nuevas habilidades. Mientras que en escuelas no existen esfuerzos para promover estos oficios. A su juicio, muchos jóvenes reciben orientación para ir a la universidad, pero conocen menos las opciones que ofrece la construcción.

“La nueva generación está acostumbrada a buscar otros tipos de trabajos donde adquirir experiencia no es una motivación. Siento que protegemos tanto a la gente con experiencia que dejamos a un lado a los nuevos ayudantes. Es necesario promover en escuelas programas que pueden haber en este sector sobre cómo pueden generar dinero en este campo. Hay mucho campo en la construcción. No todo es pico y pala, no todo es construir casas. Hay tecnología, hay diseño,  ingeniería, electricidad, hay muchas ramas especializadas”, añadió Calzadilla

Este artículo forma parte de una serie de La Noticia sobre los desafíos que enfrenta la industria de la construcción en las Carolinas. En la próxima entrega se abordarán los accidentes y los riesgos actuales en el sector.

Periodista de profesión, ávida lectora por vocación. Tiene un máster en Ciencias Criminológicas de la Universidad del Zulia, Venezuela. Le apasiona conocer nuevas realidades y contarlas.