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De sobrevivir a vivir: ¿por qué nos cuesta disfrutar lo logrado?
Aunque tu vida haya mejorado, ¿sientes culpa al gastar o descansar? Descubre por qué el pasado puede seguir afectando tus emociones y cómo avanzar. Foto: JulianSarmiento / Adobe Stock.

Cuando emigramos, no solo dejamos un país. También traemos en la maleta lo que vivimos allá. Aunque hoy nuestra vida sea diferente, el cuerpo a veces sigue reaccionando como si estuviéramos en peligro o en escasez. Si alguna vez has sentido culpa al descansar o al gastar, este artículo es para ti. Lo sé porque lo he vivido.

Hoy puedo inscribir a mis hijos en programas y en una escuela que los ayuda a crecer. Cuando lo hago, siento orgullo, pero también unas ganas de hacerme pequeña. En mi niñez en Ecuador, la educación era un lujo. Mi papá decía: “No hay dinero para eso”, y a veces ni nos atrevíamos a preguntar.

Me tomó años de terapia entender que mi historia ya no es de supervivencia y que la educación de mis hijos no es un lujo, sino una necesidad.

Cuando el pasado se siente presente

Una noticia o un recuerdo de nuestro país puede poner al cuerpo en alerta. El Instituto Nacional de la Salud Mental explica que lo que nos recuerda una experiencia traumática puede provocar reacciones físicas y emocionales de estrés. Por eso, aunque ya tengamos lo suficiente, podemos sentir culpa al gastar, inquietud cuando hay paz o la necesidad de justificar un descanso.

Muchas veces también cargamos mensajes que escuchamos en casa: “Guarda para cuando no haya”. “Descansar es de flojos”. Lo que vivimos también nos hizo fuertes. El objetivo no es borrar esas lecciones, sino elegir cuáles todavía nos sirven.

Cómo pasar de sobrevivir a vivir

  • Escucha a tu cuerpo. Nota el nudo en la garganta o en el estómago, o el corazón acelerado, y di: “Esto es mi cuerpo en alerta”.
  • Hazte tres preguntas. ¿De dónde viene este pensamiento? ¿Estoy en peligro ahora? ¿Hay algo que pueda hacer al respecto? A mí estas preguntas me recuerdan que, al invertir en mis hijos, no estoy en escasez: estoy alimentando su futuro.
  • Date permisos pequeños. Una siesta sin explicaciones, una compra sin culpa, un “te quiero” en voz alta.
  • Busca apoyo. La terapia me ayudó a ver mi historia con otros ojos. No tienes que hacer este proceso solo o sola.

Vivir, no solo sobrevivir

Para mí, vivir se siente como libertad. Es estar presente para mis hijos a mi manera y darles lo que mis padres tanto desearon darme, pero no pudieron.

Vinimos a este país a vivir, a surgir. A construir una vida que realmente sea nuestra.

Recursos de apoyo

•    Si estás enfrentando una crisis de salud mental, llama o escribe al 988.

•    Peligro inmediato: 911

•    Opciones de tratamiento: https://latinxtherapy.com/

Johanna Jani, ecuatoriana radicada en Carolina del Norte, es consejera de salud mental, estudiante de doctorado en Administración de Salud y fundadora de Sana Sana Johanna, una iniciativa de bienestar comunitario.