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Han transcurrido seis meses desde el operativo migratorio más grande en Carolina del Norte. La Operación Charlotte's Web, que paralizó gran parte de la zona este y sur de la ciudad, ocasionó pérdidas para negocios propiedad de inmigrantes, autodeportaciones, cambio en el ritmo de vida de miles de vecinos y dejó más de 1,300 detenidos. Aunque esta cifra aún se mantiene incierta.

Hoy la comunidad sigue lidiando con miedo e incertidumbre, mientras trata de reconstruir su vida cotidiana interrumpida por los arrestos migratorios de noviembre pasado y los que se registran esporádicamente desde entonces en distintos puntos de la ciudad. Este impacto fue uno de los temas de conversación en la Cumbre de Impacto de Noticias Locales 2026, organizada por Charlotte Journalism Collaborative (CJC). 

Este año, la cumbre se llevó a cabo el 21 de mayo en la Universidad de Queens en Charlotte y contó con un panel conformado por Diego Barahona, editor de La Noticia, Julian Berger, reportero de WFAE y Manolo Betancur, empresario y activista, quienes hablaron sobre cómo fue la respuesta comunitaria y el impacto humano de la Operación Charlotte Web.

Un operativo migratorio militarizado

Agentes de la Patrulla Fronteriza totalmente armados: con rifles de asalto, chalecos antibalas, granadas aturdidoras, pistolas automáticas y máscaras cubriendo sus rostros. Así describe Diego Barahona, editor de La Noticia, cómo fue cubrir y estar detrás de los agentes durante los operativos que ocurrieron entre el 15 y el 21 de noviembre de 2025.

Estaban listos para la guerra. Y la guerra estaba allí. Las zonas de interés eran: lavanderías, programas de educación extracurricular, restaurantes, supermercados… Recibimos muchísimos testimonios de personas, quienes nos contaron que el primer encuentro que tuvieron con los oficiales fue en español. Les preguntaban: ‘¿Dónde naciste?’ y si la persona se ponía nerviosa o no tenía información, era arrestado”, describió.

Para Julian Berger, reportero de WFAE, este despliegue de oficiales migratorios dejó una sensación de ciudad sitiada. Las calles, normalmente llenas de actividad, se vaciaron rápidamente. En especial la zona este de Charlotte, caracterizada por su diversidad de familias inmigrantes.

Recuerdo una noche que conduje por el este de Charlotte y parecía una ciudad fantasma”, mencionó.

Más allá del miedo, vimos angustia. La gente no podía salir a comprar comida, llevar a los niños a la escuela o a citas médicas, y había una gran incertidumbre sobre el paradero de sus seres queridos”, añadió Barahona.

Comunidad responde a operativos migratorios

Manolo Betancur, un comerciante y filántropo cuyo negocio principal, Manolo's Bakery, se encuentra en la Central Avenue (este de Charlotte), describió cómo los operativos afectaron tanto a su negocio como a la comunidad

Perdió alrededor de $60,000 por cerrar su negocio para proteger a sus empleados. Sin embargo, cuenta que la panadería, aun con puertas cerradas, se convirtió en un punto de encuentro para vecinos, hijos y simpatizantes de inmigrantes, quienes desde el 17 de noviembre protestaron en los alrededores de Manolo’s Bakery para visibilizar su descontento en contra de los operativos migratorios. El viernes 21 de noviembre asistieron más de 1,000 personas a protestar.

La gente vino y no esperábamos lo mejor de lo que salió: todo el amor que la ciudad mostró hacia los inmigrantes”, comentó.

No fue una protesta normal; fue como una fiesta en la cuadra. Había banderas, música, comida… Nunca había visto una protesta así con tanta gente unida, pero especialmente a las generaciones más jóvenes participando cívicamente, queriendo tener voz y opinar”, destacó Berger.

¿Cómo se recupera Charlotte tras los operativos?

Durante la cumbre, uno de los temas de los que hablaron los panelistas es cómo las familias intentan retornar a su vida diaria, mientras superan desafíos como:

  1. Familias sin información sobre el paradero de sus seres queridos detenidos. “Pasan semanas, incluso meses, sin noticias ni información de ellos”, comentó Barahona. Según datos del Deportation Data Project, al menos 196 fueron trasladados a centros en Georgia. 
  2. Falta de transparencia de las autoridades migratorias: “Es difícil obtener información. Tenemos un portavoz de ICE para Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia, pero nunca recibimos información de él… incluso cuando nos comunicamos, nos dicen ‘No puedo darte esa información’, ‘No sé eso’, nunca nos da información útil y mantienen la información al mínimo”, añadió Berger.
  3. Miedo constante en la comunidad inmigrante. Los agentes de la Patrulla Fronteriza se retiraron en noviembre. Sin embargo, aún se reportan detenciones aleatorias de oficiales del Servicio y Control de Aduanas (ICE), según las alertas de Comunidad Colectiva.
  4. Impacto económico en familias y negocios de propiedad de inmigrantes. “Ni durante la pandemia nos vimos tan afectados como ahora”, indicó Manolo.
  5. Largos tiempos de espera para resolver casos migratorios. Actualmente, la Corte de Inmigración de Charlotte es el noveno tribunal más sobrecargado del país.
  6. Desconfianza hacia las autoridades locales por promesas incumplidas.

Al respecto, Barahona señaló que, aunque la ciudad aprobó un fondo de emergencia de $100,000 para apoyar a las familias afectadas, nadie recibió esos recursos y ahora serán destinados a un programa de vivienda. “Era un fondo para ‘indocumentados’, y ellos no calificaban”, expresó Barahona.

  1. Altos costos para iniciar procesos legales y evitar ser detenidos. “Estamos hablando de decenas de miles de dólares. Tarifas de solicitudes que cuestan $4,000 o $5,000. Abogados que cobran hasta $15,000 y años y años de espera”, indicó Berger.

A pesar de que las autoridades federales declararon que el objetivo de la Operación Charlotte Web era detener a "criminales violentos", aún hoy se desconoce el número total de arrestados y el porcentaje que cuenta con antecedentes criminales. La información más reciente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) indica que fueron alrededor de 1,300. Los datos actualizados del Deportation Data Project señalan 40 y que el 52 % no tenía antecedentes delictivos.

Galería de Cumbre de Impacto de Noticias Locales 2026

Periodista de profesión, ávida lectora por vocación. Tiene un máster en Ciencias Criminológicas de la Universidad del Zulia, Venezuela. Le apasiona conocer nuevas realidades y contarlas.