Descubren una red que ayudaba a los esclavos negros a huir a México
Placa del Cementerio del Rancho de Jackson de San Juan, Texas, en tierras que supieron pertenecer a la pareja mixta de Nathaniel y Matilda Jackson, quienes se cree ayudaron a esclavos negros que escapaban a México. (David Pike/University of Texas Rio Grande Valley vía AP)

Roseann Bacha-Garza, administradora de programas del Community Historical Archaeology Project with Schools de la Universidad de Texas del Valle del Río Grande, descubrió que los ranchos de dos familias en Texas, los Jacksons y los Webbers, fueron usadas para ayudar a esclavos negros escapar hacia México durante los 1800s.

En Texas y partes de Luisiana, Alabama y Arkansas, estudiosos tratan de echar luz sobre un capítulo mayormente olvidado de la historia estadounidense: Una red que ayudaba a los esclavos negros a huir a México.

"Cuanto más leía y más estudiaba sobre el tema, más sentido tenía todo", dijo Bacha-Garza.

Un camino hacia la libertad

Igual que la Red Clandestina hacia el norte, por la que los esclavos escapaban hacia los estados del noreste y a Canadá, esta ruta en sentido contrario ofrecía un camino hacia la libertad al sur de la frontera, según los historiadores.

Los esclavos del sur emprendieron el camino hacia México a través de bosques y el desierto con la ayuda de mexicanos, inmigrantes alemanes y parejas mixtas que vivían a lo largo del río Bravo (Grande para los estadounidenses).

México abolió la esclavitud en 1829, una generación antes de la Proclamación de Emancipación de Abraham Lincoln.

Qué tan organizada era la red que iba a México y qué pasó con los esclavos que la usaron sigue siendo un misterio. Algunos archivos fueron destruidos por incendios y los sitios vinculados con esa ruta fueron abandonados.

La ruta "era más grande de lo que piensa la gente", dijo Karl Jacoby, codirector del Centro para Estudios de Etnicidad y Raza de la Universidad de Columbia.

Mexicanos acusados de ayudar a esclavos

Los propietarios de esclavos publicaban avisos en los diarios ofreciendo recompensas y quejándose de que su "propiedad" probablemente se estuviese dirigiendo a México, indicó Jacoby.

Los texanos de raza blanca prohibieron a las personas de ascendencia mexicana ingresar a sus ciudades, acusándolas de ayudar en la fuga de esclavos.

Turbas de individuos que perseguían esclavos ingresaban a territorio mexicano y tropezaban con la resistencia armada de los residentes de los pequeños poblados de la frontera y de los mascogos, descendientes de los semínolas negros que se radicaron en el norte de México, de acuerdo con Jacoby, autor de "The Strange Career of William Ellis: The Texas Slave Who Became a Mexican Millionaire" (La extraña carrera de William Ellis: El esclavo texano que terminó siendo un millonario mexicano).

Los esclavos escapados tomaron nombres en español, se casaron con mexicanos y mexicanas y a menudo se adentraron más en México, hasta ser olvidados por la historia estadounidense.

Se sabe bastante poco acerca de esta ruta hacia el sur, pero la Red Clandestina genera cada vez más interés a medida que aumenta la diversidad y el interés en el estudio de la esclavitud, indicó Bacha-Garza.

Un sureño blanco compra la libertad de una esclava

Bacha-Garza dijo que Nathaniel Jackson, un sureño blanco, compró la libertad de la esclava negra Matilda Hicks, su amor desde la infancia, y la de su familia. Jackson se casó con Hicks y se mudó de Alabama a Texas antes de la guerra civil de 1861 a 1865.

Allí, cerca del río Bravo, conocieron a otra pareja mixta, la de John Ferdinand Webber, nacido en Vermont, y Silvia Hector, una exesclava.

"El racismo sigue siendo intenso y la gente no quiere hablar de eso"

Algunas familias de ascendencia mexicana están teniendo incómodas conversaciones sobre la raza a la luz de lo que se va descubriendo acerca de la Red Clandestina.

Ramiro Ramírez, un psicólogo de 72 años, hacendado y descendiente de los Jackson, dijo que sus parientes discutieron entre ellos al enterarse de que Matilda Jackson había sido una esclava y que ellos tenían "sangre negra".

"Me sentí orgulloso, pero a la vez molesto", dijo Ramírez, quien vive en la ciudad fronteriza de Mercedes, en Texas. "Después de 200 años, el racismo sigue siendo intenso. La gente no quiere hablar de eso".

Agregó que le gustaría conocer descendientes de los esclavos que, con la ayuda de su familia, escaparon a México. Se imagina que es muy parecido a ellos, solo que viven a distintos lados de la frontera.

"O tal vez", dijo Ramírez, "están de vuelta aquí".

Esta nota fue producida con información de AP.

Aidé Oropeza

Aidé es estudiante en Durham Tech Community College. Tiene gran interés en computadoras y en aprender lenguajes de programación como HTML/CSS, JavaScript y Java. aoropeza@lanoticia.com

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