Yvonne Farfán Riojas comenzó a trabajar cuando apenas era una niña. Acompañaba a su madre en distintos negocios de ventas. Esto le sirvió como base para que empezara a vender por su cuenta cuando era mayor de edad. Hoy tiene una extensa trayectoria empresarial que incluye tres empresas y una vocación enfocada en educar a latinas a alcanzar la independencia financiera.
Desde los 12 años aprendió a vender
Nacida en la Ciudad de México, Yvonne recuerda que con solo 12 años ya conocía el valor de ganar dinero sin depender de un jefe. Sus padres eran comerciantes y vendían artículos para el hogar y la cocina. Luego, ropa, zapatos, perfumes, vegetales y lo que estuviera en tendencia para llevar el sustento a casa.
“Mi mamá nos enseñó a trabajar y a tener negocios independientes. Por eso nos llevaba y vendíamos platos bonitos, ollas, utensilios. Nos gustaba hacer dinero. Pero luego, ella se separó. Tuvimos otro rumbo y me tocó sacar mi carrera por mi cuenta y ayudar con mis hermanos pequeños”, recordó Yvonne.
Para pagar su carrera universitaria, buscó diferentes fuentes de ingresos. Vendió productos de Mary Kay, realizó trabajos académicos para otros estudiantes, trabajó en una central de buses, en una distribuidora de pollos y en una compañía de computadoras. Aprovechó cada conocimiento para generar dinero. Contó que su interés inicial era estudiar Ingeniería en Sistemas, pero en el camino esto cambió.
“Mi profesor de cálculo diferencial y de integrales me dijo: ‘Usted no sirve para ser ingeniero’ y me botó de la ingeniería. Para ese entonces estaba en la ciudad de San Juan del Río en Querétaro. Me fui a estudiar informática, que era un poco más de programación, durante tres semestres y luego descubrí mi vida y mi pasión en mercadotecnia y publicidad”, dijo a La Noticia.
Se graduó con honores en el Instituto Tecnológico en la Ciudad de México y, mientras estudiaba, también trabajó en diferentes sectores, desde importaciones y exportaciones hasta tecnología y computación.
“En los años ochenta. Cuando recién llegó el internet a México, aprendí sobre ensamblamiento, softwares, Excel, Windows, PowerPoint, todo; lo aprendí y luego lo usé para enseñar a otros. Lo convertí en un negocio”, añadió.
De México a Estados Unidos y el reto de aprender inglés
Su experiencia profesional la llevó posteriormente a mudarse a Arizona, luego a Texas y a trabajar en el sector de las remesas y el cambio de divisas. Trabajó durante aproximadamente una década en servicios relacionados con el envío de dinero hacia México y otros países de América Latina. Hasta que la compañía fue vendida.
Mientras vivía en Texas, Farfán comenzó a comprar inflables para enviarlos y venderlos en México. Sin embargo, el consejo de una conocida de rentarlos cambió sus planes.
“Me sugirieron rentarlos, luego limpiarlos y me los entregaban. Luego compré más inflables, sillas, mesas... Iba comprando cosas y, cuando terminó la compañía, ya tenía RentMeUSA”, explicó.
Después del huracán Katrina, Yvonne se mudó a Charlotte, Carolina del Norte. Para mejorar el idioma, estudió en Central Piedmont Community College y trabajó en el Charlotte Convention Center.
“Esta experiencia me ayudó a aprender inglés y ver cómo se organizan eventos grandísimos”, indicó.
Con el tiempo, ese conocimiento fue importante para hacer crecer RentMeUSA. Una boda hindú se convirtió en la oportunidad de aumentar su inventario comprando equipos, materiales y utensilios por más de $60,000.
“Me quedé solo con RentMeUSA, participé en exposiciones y entré en una zona de confort hasta el 2019. Nos metimos a todos los festivales habidos y por haber, también a bodas”, indicó.
Una enfermedad y la pandemia cambiaron su rumbo
Yvonne recibió una noticia que cambió su vida en 2018. Participó en una jornada de mamografías gratuitas en la que varias participantes recibieron resultados positivos. Le diagnosticaron cáncer y fue sometida a una cirugía en abril de 2019.
“Cuando te dicen que tienes cáncer, tú no sabes ni cómo vas a reaccionar”, recordó.
Durante su recuperación enfrentó tanto los cambios personales como económicos, ya que los eventos se detuvieron al igual que los ingresos de su compañía.
“Ya no hubo nada. En ese momento, solicitamos una subvención para pequeños negocios que nos ayudó a sobrevivir y comencé con los servicios financieros. Tuve una lección fuerte y es que el dinero hay que multiplicarlo. Que una casa no es el sueño americano. Hay que invertir. La pandemia me lo recordó, así que comencé a educarme, sacar licencias y educar a la comunidad”, comentó.
Ha educado sobre finanzas a más de 8,000 mujeres
Hoy, Yvonne Farfán Finanzas trabaja con un equipo de 10 agentes financieros y tres asesores inmobiliarios internacionales. Continúa con su negocio RentMeUSA, pero además con otro proyecto. UniMujeres, una iniciativa que comenzó en 2018 al ver el trabajo de las mujeres que apoyaban a la pastora de su iglesia.
“Como se acercaba el Día Internacional de la Mujer, le dije a la pastora (Belkis López) que les hiciéramos un reconocimiento a estas mujeres y que yo traería a unas amigas que maquillan y las arreglan e hicimos este evento en la iglesia y les dimos un discurso. Así comenzamos Unimujeres. En 2019 y 2020 suspendimos por mi cáncer y la pandemia. En 2021 regresamos con fuerza”, comentó.
Con el tiempo, el proyecto comenzó a desarrollar actividades enfocadas en reconocer a mujeres y ofrecer educación en diferentes áreas, especialmente en temas financieros.
Farfán estima que más de 8,000 mujeres han participado en sus asesorías de educación financiera. Su meta es multiplicar esta cifra e incluso sobrepasar las 20,000 mujeres, impactando a miles de familias latinas. Gracias a esto, es la ganadora de los Premios Excelente 2026 en la categoría Mujer de Negocios del Año.
Este premio será entregado durante un evento de gala que se llevará a cabo el 19 de septiembre en el salón Sterling by La Noticia, ubicado en 4300 Monroe Rd B, Charlotte, NC 28205. El evento inicia a partir de las 6:00 p.m. Para adquirir tu boleto y más información, visita: excelenteawards.com

