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Amanda Sacoto estaba en pleno auge de su carrera como basquetbolista y una de las mejores atletas de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) en Pembroke cuando una lesión y varios desgarros en la rodilla pusieron a prueba su fortaleza física y mental. La cirugía y recuperación fueron largas, pero ella transformó la adversidad en disciplina. Esto la convirtió en la “Atleta de regreso del año”. 

Se levantó tras su primera lesión y obtuvo una beca

Amanda empezó a practicar básquetbol desde sus seis años motivada por su padre, César Sacoto, quien en Ecuador llegó a jugar en el equipo de baloncesto de Portoviejo. Con el apoyo de él y Paola, su madre de origen colombiano, fue perfeccionando sus habilidades y logrando hitos importantes en la secundaria Cuthbertson High School en Waxhaw, Carolina del Norte.

En la escuela era la única jugadora latina y, con la finalidad de mostrar su talento y dejar a su familia en alto, no permitió que una lesión en su rodilla derecha en el 2022 la detuviera. Fue constante, continuó yendo a prácticas e incluso se quedaba horas adicionales para mejorar.

Además, no solo se limitó al baloncesto. Durante su último año de la escuela secundaria, su entrenador vio su potencial para el lanzamiento de disco y bala. Amanda aceptó ese desafío y en el 2023 fue reconocida como finalista a la mejor jugadora de atletismo del año de Cuthbertson High School. Ese año también obtuvo una beca por la UNC Pembroke.

Joven promesa del basquetbol se destaca como la única latina en equipo universitario en 2023 (Foto: cortesía Paola Sacoto).

“Una oportunidad para desacelerar, reconstruir una base más fuerte”

Ya en la universidad nos cuenta cómo fue la transición: “Las clases se volvieron más difíciles, pero sabía que podía superarlas y lograrlas sin problema. En el lado atlético, fue más sobre mantenerme. Asegurarme de no quedarme atrás, mantener mi estructura, mi peso. Así que tuve que enfocarme en eso mientras equilibraba mis estudios, para asegurarme de hacer todo bien”.

El momento más crítico llegó en diciembre de 2024, cuando durante una práctica sintió lo que describe como un “pop” en su rodilla.

Estaba haciendo una bandeja (tiro a corta distancia) cuando me caí al suelo. Ya sabía que probablemente me había roto el ligamento cruzado anterior. Me hicieron una resonancia magnética y esta confirmó la lesión, junto con otros desgarros que tenía. Esa noche estuve triste y llorando, pero al día siguiente dije: “Vamos a superar esto, yo puedo hacerlo”, recordó.

Amanda terminó ese año con una lesión, pero inició el 2025 firme en su recuperación. Su enfoque cambió.

Normalmente, con desgarros de LCA muchos atletas pasan por una etapa de depresión, pero pueden superarlo. Así lo vi yo, como una oportunidad para desacelerar, reconstruir una base más fuerte y regresar para ser grande”, comentó.

De una segunda lesión a un regreso triunfal

Con ayuda de sus padres, que estuvieron con ella para lo que necesitara, comenzó la recuperación: visitas a fisioterapia, palabras de apoyo, exámenes médicos, cambios en la alimentación, más entrenamiento con pesas y dejar la procrastinación a un lado.

La disciplina y constancia de mejorar un poco más cada día durante ese periodo fueron clave para su regreso triunfal. 

No diría que fue muy difícil, pero sin ética y organización no habría funcionado. Era necesaria una estructura, disciplina, repetirme una y otra vez ‘voy a lograrlo’ y estar dispuesta a sacrificar cosas como salir, para quedarme estudiando”, contó.

Latina se convierte en Atleta de regreso del año

Desde el 2014, la UNC Pembroke celebra la gala de los Golden Braves Awards, donde se premia al “Atleta de Regreso del Año”, un premio emotivo para destacar historias de superación tras cirugías mayores. 

Amanda supo que había sido nominada, pero cuenta que jamás pensó que su recuperación fuera reconocida y utilizada como ejemplo para motivar a otros. El 26 de abril de este año, durante el 13.° aniversario del evento, fue reconocida como la Atleta de Regreso del 2025.

Al principio no quería emocionarme, porque muchos atletas pasan por lo mismo, pero cuando escuché mi nombre, pensé: ‘Wow, no puedo creer que todo mi esfuerzo sea recompensado’”, expresó.

Hoy, Amanda mira hacia el futuro con planes claros: estudiar odontología en la Universidad de Chapel Hill y mantener su vida deportiva activa, explorando disciplinas como CrossFit y carreras de larga distancia.

Su mensaje a otros estudiantes y atletas es: “La constancia y la disciplina permiten transformar las dificultades en oportunidades, porque siempre hay luz al final del túnel, no importa cuánto dure. Siempre hay una posibilidad, por pequeña que sea. Si surge una oportunidad frente a ti, es porque debía ser. Dios sabe lo que tiene planeado para ti o para cualquiera que sueñe en grande”.

Periodista de profesión, ávida lectora por vocación. Tiene un máster en Ciencias Criminológicas de la Universidad del Zulia, Venezuela. Le apasiona conocer nuevas realidades y contarlas.