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Belén Gómez Jordana tenía solo cuatro años de edad cuando tomó por primera vez una raqueta junto a su padre. Descubrió en el tenis una pasión que, con el tiempo, la acompañó en diferentes etapas de su vida. Varios años más tarde, tras alcanzar metas académicas y consolidarse como periodista, decidió volver a este deporte y notó que, debido a los altos costos, no estaba al alcance de todos. Al no conseguir una academia que les permitiera a sus hijas crecer con este deporte, ella misma la creó, permitiendo a más de 200 niños acercarse al mundo del tenis desde Gastonia, Carolina del Norte.

De la competencia al entrenamiento y la enseñanza

Belén creció rodeada del tenis en su natal Madrid, España. Primero vio a su padre enseñar a su hermana y luego, cuando tuvo suficiente tamaño para sostener una raqueta, inició su turno. Ya a sus 10 años formaba parte de la Federación de Tenis de Madrid y las prácticas se convirtieron en el pan de cada día. Más adelante recibió una beca para asistir a una academia de alto rendimiento en Barcelona.

Entrenaba cada vez más. Hasta que llegó un punto en que ya se convirtió en un estilo de vida. Iba a la escuela, mi padre me recogía, me iba a entrenar, estaba toda la tarde entrenando de 5:00 p.m. a 9:00 p.m., llegaba a casa, cenaba, me duchaba y a hacer los deberes”, recordó.

Aunque dejó la competencia profesional durante su segundo año de estudios universitarios en periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid, el tenis siguió presente en su vida. Primero, como una actividad recreativa que la conectaba con sus hábitos de infancia y, luego, en el medio para financiar sus estudios y gastos profesionales.

Surgió la posibilidad de ser ‘profe’ de tenis. Allí me di cuenta de que una cosa es jugarlo y competir y otra muy diferente es enseñarlo. No tiene nada que ver. Desde el lanzamiento de bola es completamente diferente hasta la manera de hablarles a los alumnos. Tuve que volver a aprender”, dijo a La Noticia.

El salto a la inmigración y el periodismo

En 2009, durante la Gran Recesión española, ya con una maestría en periodismo, Belén comenzó a explorar otros horizontes profesionales. Primero optó por algo nacional, pero al ver que las opciones eran limitadas, decidió emigrar. En ese entonces, su hermana estudiaba en Arkansas con una beca deportiva; sus visitas frecuentes despertaron su interés por intentar construir una vida en Estados Unidos.

En España me sentía un poco estancada. No veía mucho futuro y quería hacer algo nuevo: superarme, trabajar en televisión nacional, pero nunca conseguía nada. Esa frustración de no poder avanzar en mi país me motivó a probar suerte y, con los ahorros que tenía, me vine e hice un curso de inglés porque no hablaba nada, pero absolutamente nada de inglés”, contó.

Al llegar a Estados Unidos, descubrió que trabajar legalmente implicaba un proceso migratorio más complejo de lo que imaginaba. Fue al enviar currículum cuando la realidad golpeó su sueño de ser periodista. Así que durante meses, se abstuvo de estudiar el idioma y ser voluntaria en Bermúdez Tennis Academy.

Yo pensaba que podía venir aquí a trabajar directamente”, recordó. 

Gracias a una amistad en la academia, conectó con el dueño de un medio de comunicación en español que acababa de adquirir una estación en Kansas. Aunque inicialmente no existía una programación establecida, le dijeron que si conseguía clientes para espacios publicitarios, le abrirían las puertas para obtener una visa de trabajo H-1B.

Me voy a los negocios hispanos para ver si tenía suerte. Fui a muchos negocios y, de repente, una clínica dental de una nicaragüense me dice que me va a comprar publicidad; luego, un taller mecánico, un supermercado mexicano; conseguí entre 8 y 9 clientes. Ni yo me lo podía creer. Le envié a la persona que ya iba a firmar tantos contratos y me dijo que me iba a ayudar con la visa de trabajo… Me fui en junio y regresé en noviembre”, explicó.

“Mi sueño era que mis hijas un día jugaran al tenis conmigo”

Después de cinco años en Arkansas y tres en Raleigh, se mudó a Charlotte en 2018, donde trabajó en Telemundo hasta 2022. Cuenta que durante la pandemia y mientras esperaba a su primera hija, comenzó a inquietarle la idea de que su hija no creciera rodeada de una comunidad. 

En su búsqueda de conseguir espacios comunitarios, pero que además promovieran el deporte, recordó su infancia rodeada por el tenis y cómo, debido a los altos costos, muchos niños no lo podían practicar. Esto la llevó a imaginar un proyecto distinto: crear ese espacio. 

Yo salía a las calles y no veía a nadie. Me iba a los parques a una hora u otra y no había nadie. Por eso me propuse crear una comunidad, una familia de tenis. Mi sueño era que mis hijas un día jugaran tenis conmigo, que crecieran con niños corriendo, haciendo piruetas y jugando tenis con otros niños, y es algo que ya se está cumpliendo”, añadió.

Así nació United Tennis en Gastonia, una organización sin fines de lucro enfocada en ofrecer clases accesibles para niños. El proyecto comenzó formalmente en 2021 y creció de manera gradual hasta consolidarse en 2023.

"Mi sueño era que mis hijas un día jugaran tenis conmigo", dijo Belén Gómez Jordana.

“Queremos que el dinero no sea un problema para que un niño pueda hacer deporte”

Belén cuenta que cuando inició el primer desafío, fue darlo a conocer y ganarse la confianza de los padres, pero rápidamente el éxito de sus clases la llevó a contratar a más entrenadoras. Estimó que casi 200 alumnos entre 4 y 16 años han pasado por su programa y actualmente tiene alrededor de 90 estudiantes. 

Para Belén, la partida más importante que ha ganado en el mundo deportivo es lograr que cada vez más jóvenes latinos se involucren en el tenis. Casi el 95 % de sus estudiantes jamás habían jugado al tenis en su vida. 

Queremos que el dinero no sea un problema para que un niño pueda hacer deporte. Porque hay muchos padres, incluso no solamente de bajos recursos, sino de clase media, que no pueden pagar las clases, ni aquí en Gastonia o Charlotte. Es una pena que un niño no pueda agarrar una raqueta y jugar”, agregó.

Belén Gómez Jordana pasó de ser jugadora y estudiante de alto rendimiento a impulsar el acceso al tenis para familias latinas. Foto cortesía: Belén Gómez Jordana.

Tenis dentro y fuera de la cancha

Las clases de United Tennis se llevan a cabo los martes, jueves  y sábados en las canchas de tenis de Dallas Park, en 1303 Dallas-Cherryville Hwy, Dallas, NC 28034, a pocos minutos de Gastonia. Para inscribirse puede visitar el siguiente enlace o comunicarse con Belén Gómez Jordana al 501-398-1844.

Entre entrenamientos, partidos y tardes en las canchas, Belén observa cómo sus hijas crecen rodeadas de niños que, al igual que ellas, encuentran en el tenis no solo un deporte, sino también un espacio para convivir, hacer amistades y construir comunidad.

Veo a mis niñas jugar tenis con otros 30 niños y luego, terminan sus clases y entran los grandes, pero mis hijas se quedan jugando con sus amigos mientras esperan a sus hermanos mayores. Es como una especie de familia alrededor del tenis”,  expresó.

Ahora, su meta es desarrollar un centro deportivo propio en el condado de Gaston. El proyecto contempla canchas, gimnasio y espacios académicos abiertos a la comunidad. Con esto también espera aumentar el número de latinos que practiquen esta disciplina.

Queremos crear un lugar abierto al público con pistas de tenis, un gimnasio, una pequeña oficina y aulas académicas para nuestro programa… El trabajo de un coach no es tirar bolas, va mucho más allá. Es instaurar una disciplina, valores, educación dentro y fuera de la cancha, para que lo que los niños aprenden en la pista de tenis les sirva para afuera. Nosotros necesitamos ver niños con buenos valores primero y luego que sean jugadores de tenis”, cerró.

Periodista de profesión, ávida lectora por vocación. Tiene un máster en Ciencias Criminológicas de la Universidad del Zulia, Venezuela. Le apasiona conocer nuevas realidades y contarlas.