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Desde que se convirtió en madre de un niño con discapacidad, Irlanda Ruiz inició un camino que transformó su carrera profesional y su manera de servir a la comunidad. Hoy, más de dos décadas después, su experiencia como abogada, educadora, escritora y madre la ha llevado a acercar y crear recursos para más de 1,000 familias en Carolina del Norte.

La maternidad cambió el rumbo de su carrera

Ruiz nació y creció en Puerto Rico. Aunque estudió bachillerato en comunicación pública con concentración en periodismo y sentía afinidad por la escritura, tenía presente una frase que su padre solía repetirle: “De escribir no se vive”. Esto la llevó a estudiar derecho con la finalidad de graduarse y trabajar en alguna firma de abogados. 

La Irlanda que entró a la Facultad de Derecho se veía entregándole su diploma a su papá. No era mi primera opción, pero papá siempre decía: ‘Si estudias derecho, te va a abrir muchas puertas. Esto fue antes de mi embarazo y las complicaciones”, comentó.

Irlanda tuvo un parto prematuro de gemelos. Uno de ellos falleció (Wilhelm), mientras que Jean Claude, su otro bebé, estuvo en cuidados intensivos durante más de tres meses

“En ese tiempo no tuve un momento para sentarme ni siquiera a llorar a mi bebé fallecido, porque era un tiempo de pura sobrevivencia. Jean Claude estaba en cuidados intensivos y a las semanas me dijeron que estaban pensando en quitarle el respirador.  Eso fue un gran avance, ya que al principio no le daban ni 24 horas”, recordó.

“Era, vamos a ir con calma, pero vamos a poder”

Para Irlanda, los primeros años de maternidad no siguieron pautas, planes, ni las expectativas que suelen traer la llegada de un hijo. Con apenas 23 años, su vida quedó a expensas y alrededor de hospitales, terapias, solicitudes de ayuda financiera y asumir responsabilidades, un día a la vez. Su  hijo fue diagnosticado con parálisis cerebral leve y pérdida auditiva.

“Tu edad cambia de un momento a otro y de una forma que tú no esperas. Uno a veces se pregunta: ¿Por qué a mí? Pero, ¿y por qué a él? Porque yo estoy hecha y derecha. Ya yo había tomado mis decisiones, pero él no. Así que pensé: 'Hay que salir adelante con el muchacho. No sé cómo, pero él va a poder hacer las cosas, por eso no le permití a él que dijera ‘no puedo’. Era 'vamos a ir con calma, pero vamos a poder'”, recordó.

Agregó. “No me iba a dejar llevar por el ‘ay bendito, o el pobrecito’ we, ni  que estuviera en una cama postrado. Él aprendió a caerse con las manos y a levantarse poco a poco. Tuvo que aprender sus primeros pasos a puro grito”.

Detrás de cada uno de esos pasos había una madre que también estaba aprendiendo. Toda esta experiencia la llevó no a cambiar la meta de convertirse en abogada, pero sí el motivo. Quería enfocarse en la población con discapacidad. 

A fuerza de estudiar de noche, trabajar, criar a su hijo y apoyarse en becas, Ruiz logró graduarse y comenzó a trabajar con APNI (Apoyo a Padres de Niños con Impedimentos), organización con la que ya había colaborado anteriormente.

“Con ellos aprendí y conocí realmente lo que son las leyes para las personas con discapacidad, cosas que no te enseñan en la escuela de derecho, donde solo se aprende lo básico. Ahí aprendí a hablar con las familias, a dar talleres y tener esa exposición directa y conocer, más allá de lo que era mi situación, también la situación de las otras madres”, contó.

De Puerto Rico a Charlotte

Hace una década, Ruiz emigró junto a su esposo y su hijo a Estados Unidos por razones económicas y en busca de nuevas oportunidades. Primero vivieron en Port Chester, Nueva York y Florida, antes de trasladarse a Charlotte, donde llegaron en el 2018.

“Comenzamos a investigar qué ciudades tenían mejores posibilidades de conseguir empleo, buena calidad de vida y tuvieran un aeropuerto que nos permitiera viajar a Puerto Rico. Internet nos dijo que era Charlotte”, contó.

Poco después de establecerse, comenzó a involucrarse en actividades comunitarias. También trabajó con YMCA como maestra de español. Y, posteriormente, con la Corte de Mecklenburg como coordinadora de apoyo comunitario y acceso para personas con discapacidad. El reto fue lograr conectar con la comunidad durante la época de la pandemia, en medio de las restricciones para realizar actividades presenciales.

En 2023, mientras trabajaba con el Consejo de Carolina del Norte sobre Discapacidades del Desarrollo, Irlanda identificó una dificultad: muchas familias latinas no se acercaban a las agencias gubernamentales, incluso cuando existían recursos disponibles.

“Noté que la mayoría de la comunidad no confía en agencias de gobierno, ni en cosas que estén muy relacionadas. Entonces, el consejo hace un gran trabajo y tiene muy buenas intenciones, pero la comunidad no se acercaba. Comencé a acercarme y a explicarles por qué yo trabajaba con el concejo, porque me interesaba ayudarles. Era llevar el mensaje de boca en boca para ganarme el respeto y la confianza”, dijo. 

La necesidad de información en la comunidad la llevó a crear HABILIDADX

“Con el tiempo sentí que había una gran necesidad de trabajar más con las familias con discapacidades y noté que la comunidad latina estaba muy dispersa. Pensé en abrir una oportunidad para otros, amplificar lo que ya existe y hacer una diferencia significativa”, agregó.

Fue así como en 2024 fundó HABILIDADX con el objetivo de conectar a las familias con información, recursos y organizaciones que pueden ayudarlas.

“A través de HABILIDADX, trabajamos más con las mamás, porque sus hijos tienen servicios, son ciudadanos, tienen su Medicaid, servicios, etc., pero muchas mamás, a menos que sean ciudadanas, realmente no tienen ningún tipo de ayuda o los servicios están limitados. Así son las leyes, para bien o para mal. Entonces las madres que no dominan el idioma, ya están sobrecargadas, suelen quedar a oscuras”, expresó. 

En poco más de dos años, la iniciativa ha establecido contacto directo e indirecto con unas 1,500 personas. Cerca de 600 han participado directamente en reuniones y talleres, mientras que otras familias reciben información y orientación sobre programas disponibles. Entre los que se encuentran: Casa Abuelita (una iniciativa que busca dar un respiro a madres y niños especiales), narración de historias como herramienta de defensa y de acompañamiento a familias latinas a través del sistema de salud.

Irlanda Ruiz: Ganadora de Excelente Awards

Para Irlanda, cada día trae nuevos retos y familias con necesidades distintas. Cuenta que cada condición y experiencia familiar es única, por eso  busca conectar a madres con información y recursos que les aporten durante el proceso. Su trabajo también busca que las familias latinas conozcan los derechos de sus hijos con discapacidades y encuentren apoyo en su propio idioma. Hace esto, mientras continúa aprendiendo de su propia experiencia como madre.

“Él (Jean Claude) ahora es una persona independiente y todavía tenemos que seguir trabajando. Estamos en otros procesos ya de ese camino a la adultez. Una tiene que tener como un cuero duro, pero necesario, para permitirle aprender”, explicó.

Irlanda Ruiz es ganadora de los Premios Excelente 2026 en la categoría de Persona de Servicio a la Comunidad del Año. Este premio  será entregado durante un evento de gala que se llevará a cabo el 19 de septiembre en el salón Sterling by La Noticia, ubicado en 4300 Monroe Rd B, Charlotte, NC 28205.  El evento inicia a partir de las 6:00 p.m. Para adquirir tu boleto y más información, visita: excelenteawards.com.

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Periodista de profesión, ávida lectora por vocación. Tiene un máster en Ciencias Criminológicas de la Universidad del Zulia, Venezuela. Le apasiona conocer nuevas realidades y contarlas.