Lo que comenzó como una investigación familiar en México para descubrir el origen de su bisabuelo llevó a Samantha Rodríguez del Río a reconstruir una historia marcada por el Holocausto, encontrar familiares desconocidos y dedicar su vida a preservar la memoria histórica.
Durante gran parte de su vida, Samantha Rodríguez del Río creyó que conocía la historia de su familia. Creció en Cuernavaca, Morelos, México, dentro de un hogar cristiano y nunca imaginó que una parte importante de sus raíces había permanecido oculta por generaciones.
Todo cambió en 2015, cuando su madre, sus tíos y su abuela comenzaron a investigar el origen de su bisabuelo.
“Empezaron a investigar también en páginas web de genealogía, pero después llegaron a las embajadas y también a la migración en México para checar los papeles de cuando mi bisabuelo llegó”, dijo Samantha.
Hasta entonces, la familia creía que él había nacido en Rusia. Sin embargo, los documentos revelaron algo distinto.
“Descubrieron que ese pueblo donde él era, que, como lo teníamos escrito, era Międzyrzec Podlaski, está en Polonia. Pero cuando él nació, era ocupación rusa y por eso es que él siempre dijo que era de Rusia.”
La búsqueda familiar continuó y pronto apareció una revelación aún más inesperada.
“Descubrimos, sí, que todos nuestros ancestros de parte de mi bisabuelo eran judíos. No teníamos idea.”
Con cada nuevo documento surgían más respuestas, pero también nuevas preguntas. Eventualmente, la familia descubrió por qué su bisabuelo había guardado silencio sobre su pasado durante tantos años.
“Resultó que todos ellos fueron asesinados en el Holocausto y por eso tampoco él nunca habló de nada.”
Un viaje que cambió su vida
Un año después del descubrimiento, Samantha viajó junto a su familia a Polonia para conocer el lugar donde había nacido su bisabuelo y seguir investigando su historia.
“Fue muy bonito el estar en ese pueblo donde él nació y vivió.”
La experiencia fue mucho más que una visita familiar. Mientras recorrían archivos, museos como el de POLIN y antiguos barrios judíos, lograron reconstruir parte de la vida de sus antepasados y entender mejor lo que les había ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial.
“Los judíos de esa ciudad, la mayoría los mandaron a un bosque y los mataron; les dispararon los nazis, y eso es lo más probable que haya pasado con nuestra familia.”
Aquella visita transformó la forma en que Samantha veía su pasado y su futuro.
“Eso fue lo que, digámoslo así, cambió mi vida.”

Redescubrir su identidad
El hallazgo de sus raíces judías no provocó un conflicto con la fe en la que creció. Por el contrario, le permitió comprender mejor la historia de su familia y de sus propias creencias.
“Para nosotros fue como un honor decir: todo lo que yo creo viene del judaísmo, la base es de ahí, y ahora resulta que tengo ancestros judíos.”
Con el tiempo, ese proceso de descubrimiento se convirtió en algo mucho más profundo que una investigación genealógica.
Dar voz a las historias silenciadas
Durante la pandemia, Samantha comenzó un proyecto que terminaría definiendo su trabajo actual. Todo empezó cuando recibió un mensaje inesperado en redes sociales.
“Un sobreviviente del Holocausto de más de 90 años me escribió en Facebook: yo soy sobreviviente y lo entrevisté.”
Aquella conversación fue la primera de muchas.
“Hasta ahora, cinco años después, he hecho más de 100 entrevistas con sobrevivientes del Holocausto, sus descendientes también, historiadores, cineastas, cualquier persona relacionada con el tema del Holocausto.”
El proyecto recibió el nombre de The Voice of the Silence.
“The Voice of the Silence, la voz del silencio, es como darle voz a mi historia, pero también a otras historias de otras familias que estuvieron en silencio.”
A través de entrevistas y contenido educativo, Samantha busca preservar testimonios antes de que desaparezcan las últimas generaciones de sobrevivientes.
Combatir el antisemitismo en la era digital
Actualmente utiliza las redes sociales para compartir historias relacionadas con el Holocausto y educar sobre antisemitismo. Sin embargo, también observa cómo la desinformación y los discursos de odio se propagan con facilidad en internet.
“Hoy en día es incluso más fácil propagarlo porque en un segundo ya se entera del otro lado del mundo de lo que alguien está poniendo.”
También le preocupa la rapidez con la que muchas personas aceptan información sin verificarla.
“Hay mucha desinformación; la gente cree las cosas que ve luego en las redes sociales sin siquiera checar la fuente.”
Incluso cuando comparte contenido histórico documentado, enfrenta comentarios antisemitas.
“A pesar de que yo hablo de un hecho que pasó hace 80 años, que fue el Holocausto, que todavía existen sobrevivientes, hay gente comentando cosas de odio.”
Para Samantha, la educación sigue siendo una de las herramientas más importantes para combatir la intolerancia.
“En muchos de nuestros países latinos no se enseña y no se aprende mucho de este tema del Holocausto.”

Mexicana camina donde andaron sus antepasados
Hoy vive en Polonia y trabaja en proyectos relacionados con la memoria judía. Aunque muchos se sorprenden por su decisión de vivir en el país donde gran parte de su familia fue asesinada, ella lo ve desde otra perspectiva.
“Para mí es muy bonito el caminar aquí, el pensar que mi familia estuvo aquí.”
La investigación familiar también trajo una sorpresa inesperada: el hallazgo de familiares vivos en Israel.
“Mi abuela, a sus casi más de 80 años, conoció a sus primas de su misma edad que en toda su vida no tenía idea de que existía esa familia al otro lado del mundo.”
Para Samantha, preservar estas historias es una responsabilidad que trasciende generaciones.
“El estudiar y aprender del Holocausto nos ayuda a ser más humanos.”
Y, sobre todo, considera que recordar el pasado es esencial para evitar repetirlo.
“Es muy importante para no repetir la historia.”
Lo que comenzó como una búsqueda para descubrir el origen de un bisabuelo terminó convirtiéndose en una misión de vida. Desde Polonia, Samantha continúa utilizando la memoria histórica, la educación y las redes sociales para combatir el antisemitismo y asegurarse de que las historias que alguna vez permanecieron en silencio sigan siendo escuchadas.
