La construcción en Carolina del Norte enfrenta dos desafíos: la dificultad para encontrar y retener trabajadores experimentados y los riesgos que amenazan a quienes permanecen trabajando en el sector. La escasez de personal que advierten trabajadores y dueños de empresas desde hace casi dos años coincide con una industria en la cual las muertes, caídas, los golpes con objetos y otros accidentes vienen en aumento.
Carolina del Norte: muertes en la construcción aumentaron 80 %
Las muertes de trabajadores en la construcción aumentaron de 15 a 27 para el año fiscal 2025, un incremento del 80 %, según el Informe Anual de Evaluación de Seguridad y Salud Ocupacional del Departamento de Trabajo de Carolina del Norte (NCDOL). De las 27 fatalidades investigadas, 13 correspondieron a trabajadores latinos. Es decir, casi la mitad.
El informe estatal también muestra que las fatalidades en todos los sectores laborales aumentaron de 48 en el año fiscal 2024 a 67 en 2025. De ese último total, la construcción representó alrededor del 40 %, lo que la convirtió en la industria con más muertes laborales en Carolina del Norte.
Las cifras se conocen en medio de otro desafío para el sector: la falta de trabajadores experimentados para cubrir puestos que dejan quienes se jubilan o abandonan la industria por temor a operativos migratorios.
Caídas, golpes y falta de experiencia entre los riesgos
Entre los años fiscales federales 2009 y 2025, Carolina del Norte registró 331 muertes en la construcción. De estas, 263 estuvieron relacionadas con cuatro tipos de riesgos:
- Caídas (129 casos). En promedio, equivale a que cuatro de cada 10 muertes se debieron a esto.
- Golpes por objetos (88 casos)
- Electrocuciones (27 casos)
- Atrapamientos (19 casos)
Los datos no establecen que la falta de experiencia haya provocado estas muertes. Sin embargo, permiten dimensionar los riesgos de una industria en la que la preparación del personal y el cumplimiento de los procedimientos de seguridad son fundamentales. Y en la cual, según representantes de la industria, cada vez hay menos trabajadores con experiencia.
Según Efraín Villatoro, representante del Sindicato Regional de Carpinteros del Sureste, caminar por el techo sin barandas o redes de seguridad, usar arnés sin conectarlo a un anclaje seguro, amarrar este arnés a tuberías incapaces de soportar el peso del trabajador o atarlos a conductos eléctricos, no reconocer la fragilidad del techo o tener la habilidad para caminar sobre residuos o superficies inclinadas son algunos de los riesgos que pueden llevar a una caída. Pero para ser consciente de todos estos peligros se requiere una capacitación constante.
“Asignan a personal sin tanta experiencia”
Esta es una brecha que el sindicato busca cerrar a través de sus programas de capacitación. Sin embargo, la alta demanda de trabajadores también dificulta el proceso: ante la necesidad de cubrir vacantes y la presión de cumplir con los plazos de los proyectos, muchos trabajadores asumen mayores responsabilidades sin reconocer los riesgos.
“Mucha de la gente que va a trabajar, que no pertenece al sindicato, nunca recibe entrenamiento para aprender cosas nuevas y cuando van a trabajar no se enfocan en la seguridad de la gente. Por eso vemos más accidentes, personal no entrenado. Entonces, muchas personas, con o sin documentos, ya no se proyectan capacitarse y construir un camino en la construcción”, mencionó.
“Nosotros tenemos que responderle a la gente, sobre todo cuando se trata de contratos comerciales, y tenemos horarios que tenemos que terminar. Si nos pasamos del horario, nos van a cobrar más porque contratan a otra compañía que tenga más empleados y esta compañía nos cobra a nosotros por el trabajo de su personal”, añadió Carlos Calzadilla, dueño de la empresa contratista SunSouth Carolinas.
Explica que la incorporación de trabajadores con distintas experiencias y métodos de trabajo también puede representar un desafío para la coordinación de los equipos, especialmente cuando no existe una supervisión capaz de unificar los procedimientos.
“He visto que pasa muchísimo, que empresas asignan a personal sin tanta experiencia en supervisión. El problema es que se pierde calidad del control. Para compensar, contratan a dos o tres personas para que esas dos o tres personas tengan la experiencia necesaria que se necesita para cumplir con el proyecto”, indicó.
Una industria sin trabajadores de relevo
De acuerdo con la Asociación de Constructores y Contratistas, que representa a más de 24,000 empresas y contratistas, los trabajadores de la construcción de 55 años o más representaban el 22 % de la fuerza laboral en 2023. Sus proyecciones sugieren que el 41 % de ellos se jubilará para 2031. Estiman que en las Carolinas esto implicaría la pérdida de 25,000 trabajadores con experiencia.
Por su parte, el Departamento de Comercio estima que este sector presentará un crecimiento lento (menor del 1%) para el 2034, pero un aumento salarial para cubrir los puestos vacantes. Y la alta demanda frente a un estado que ha experimentado cambios y crecimientos significativos debido a la urbanización e inversión de infraestructura.
