Translate with AI to

Arrestos, deportaciones y la incertidumbre de no saber dónde están sus seres queridos se han convertido en la realidad de algunas familias latinas tras el aumento de los operativos migratorios. Este es el caso de una familia de Charlotte, pues en un período de cinco meses, dos de sus miembros fueron arrestados por agentes migratorios y uno de ellos falleció.

Tengo miedo de que nos deporten o que nos manden a una cárcel en donde se vaya a morir uno”, dijo Mariana, una madre de familia, cuyo nombre fue cambiado para proteger su identidad.

En noviembre de 2025, un familiar fue detenido durante el operativo migratorio Charlotte’s Web. Fue deportado en abril y falleció al tercer día, según Mariana, debido al deterioro de su salud mientras estuvo detenido en Alligator Alcatraz, la controversial cárcel migratoria ubicada en Florida. Unas semanas después de esto (abril de 2026), su sobrino fue detenido. Desde entonces desconocen su paradero.

YouTube player

Detenido durante la operación Charlotte’s Web

Mariana lleva más de 25 años viviendo en Carolina del Norte. Desde su llegada de México, trabaja en el área de construcción y en labores de limpieza. 

Asegura que, como muchas familias inmigrantes, echó raíces en el país con la esperanza de construir un futuro para los suyos. Con el paso de los años, otros familiares también se establecieron. Entre ellos, un sobrino y el primo de este. Ambos trabajaban en la construcción. La rutina del primo de su sobrino cambió una mañana de noviembre de 2025 durante el mayor operativo migratorio de Carolina del Norte, en una estación de gasolina ubicada entre Sharon Amity y Central Ave., en el este de la ciudad.

Ellos se bajaron del auto por un cafecito antes de ir al trabajo en la construcción y los agarraron. Dejaron ahí los carros botados y se los llevaron a la cárcel en Charlotte. Luego no supimos para dónde los llevaban”, describió Mariana.

Alligator Alcatraz: “Decían que no los dejaban tomar agua”

Añadió que cuando volvieron a tener información sobre el paradero de este familiar, se enteró de que habían sido enviados al Florida Soft-Sided Facility South, conocido como “Alligator Alcatraz”, debido a su ubicación remota rodeada de caimanes. Allí permanecieron cerca de siete meses.

Desde la distancia, Mariana escuchaba las llamadas entre su sobrino, su primo y el amigo con quien fue detenido en Charlotte. Relataban las condiciones que enfrentaba dentro del centro

Decían que no los dejaban tomar agua, no los dejaban cepillar. Que no los dejan bañarse, que los maltrataban, que los tienen en cajas como si fueran ya difuntos. Que no les daban de comer a veces y luego les daban comida con gusanos”, narró.

Cárcel migratoria cierra en medio de presiones y críticas

El Alligator Alcatraz fue cerrado el 25 de junio de este año debido a presiones legales y logísticas. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, dijo que esto se debió a los altos costos de operación y que este espacio se tenía previsto como una medida temporal. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) emitieron una declaración oficial que se debió a razones de seguridad logística por la temporada de huracanes. Explicaba que la infraestructura del centro era de carpas masivas. 

Por su parte, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y la organización por la Justicia para los Inmigrantes denunciaron condiciones inseguras y falta de acceso a asesoría legal para los detenidos.

El hecho de que este lugar haya existido alguna vez es una farsa, dada la crueldad que lo rodeaba, las condiciones horribles y las flagrantes violaciones del debido proceso”, señaló Carmen Iguina González, subdirectora de detención de inmigrantes de ACLU.

Entre las condiciones de los detenidos, señalan que se trataba de “jaulas dentro de carpas”, por el nivel de hacinamiento, la insalubridad y el colapso de fosas sépticas temporales, y que los inmigrantes estaban obligados a convivir con aguas residuales y desechos fecales en el suelo de los dormitorios.

Además, la organización reportó testimonios de detenidos que afirmaban que las raciones de comida entregadas a los reclusos estaban frecuentemente infestadas de gusanos, larvas e insectos propios del ecosistema pantanoso.

Deportación, muerte y un nuevo arresto

Mariana cuenta que cuando sus parientes fueron deportados a México, la familia creyó que la peor parte había terminado. No fue así. Uno de ellos, padre de cuatro hijos, murió apenas tres días después de ser deportado.

Murió porque llegó deshidratado. Gracias a Dios lucharon antes de que muriera, porque él decía que se iba a morir ahí en la cárcel. Ellos 'se iban muy malos' cuando se los llevaron”, aseguró.

Esta no fue la única detención migratoria que sufrió la familia. Semanas después de este fallecimiento en abril de este año, su sobrino fue detenido por agentes migratorios en Charlotte. Desde entonces, desconoce su paradero. La poca información que ha logrado obtener es a través de llamadas esporádicas; es que se negó a firmar una orden de autodeportación.

Según ellos, iban a pelear sus casos porque ellos no son criminales. No tienen récord malo también y ellos decían: ‘la llevamos de ganar, porque no somos malos, nomás venimos a trabajar para nuestras familias’”, dijo. 

“No somos delincuentes”

Hoy, enfrenta la disminución del trabajo en la construcción y cómo esto afecta su economía en casa. Además, carga con un miedo constante: que ella y otro familiar sean detenidos por agentes migratorios.

No somos delincuentes. Vinimos a trabajar en este país; vinimos con una ilusión. En mi país no tengo nada. No tengo casa y, aunque me quiera ir, no tengo a dónde llegar... Tengo miedo de que nos deporten y que nos manden a una cárcel en donde se vaya a morir uno ahí. Porque uno nunca ha estado encerrado como un animal”, cerró.

Este video fue realizado gracias al apoyo del Charlotte Journalism Collaborative (CJC)

CJC Logo

Para leer historias similares visita los siguientes enlaces:

Periodista de profesión, ávida lectora por vocación. Tiene un máster en Ciencias Criminológicas de la Universidad del Zulia, Venezuela. Le apasiona conocer nuevas realidades y contarlas.