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Una familia latina de Charlotte enfrenta una dolorosa separación. Mientras Rony Campos se encuentra en la cárcel migratoria Stewart Detention Center, en Georgia, su esposa, Marjorie Alvarenga, quien tiene ocho meses de embarazo, lucha y busca recursos para reunirse con él, al mismo tiempo que intenta garantizar la atención médica de su hijo de dos años, quien necesita un tratamiento diario para sobrevivir.

“Me dijeron que iba a morir”

Marjorie viajó de El Salvador a Georgia en octubre del 2023, estando embarazada de seis meses, tras recibir un diagnóstico inicial de hernia en su bebé. La preocupación por el bienestar de su hijo la empujó a buscar una segunda opinión. Fue cuando escuchó por primera vez la gravedad del diagnóstico. Además de la hernia, creían que tenía problemas en el pulmón y el corazón. Esto cambió los planes familiares y en diciembre emigró su esposo para acompañarla durante el parto y tratamiento.

Aiden nació en Atlanta con una hernia diafragmática congénita que provocó que tuviera que ser intervenido con solo siete días de nacido. Sin embargo, las complicaciones fueron serias y, durante el proceso, los médicos tuvieron que extirparle el 95 % de sus intestinos, lo que le dejó con el síndrome de intestino corto.

A mí me entregaron al niño con los órganos colgados en una bolsita. Decían que iban a esperar a que tuvieran color para saber si se podían salvar. Fueron tres días seguidos de cirugía, pero luego me entregaron al niño sin los órganos, me dijeron que los órganos no habían agarrado color y simplemente los cortaron. Me dijeron que iba a morir, que no iba a sobrevivir. Me dijeron que lo pusiera a ‘dormir’, pero decidí que siguiera con vida”, contó Marjorie a La Noticia

Para dejar atrás la pesadilla de esta etapa, la familia se mudó a Charlotte en mayo del 2024. La condición de Aiden significa que depende de un tratamiento diario de nutrición intravenosa para sobrevivir, así como de un régimen de medicamentos y cuidados especiales las 24 horas del día. 

Detienen a inmigrante en medio de crisis médica de su hijo

La familia ya empezaba a tener estabilidad cuando todo dio un giro inesperado el 29 de diciembre de 2025. Ese lunes, Rony salió a trabajar como todos los días. Sin embargo, se fue más tarde de su casa (a las 11:30 a.m.) porque su hijo había estado en el hospital el día anterior por un cuadro de tos grave. Apenas estaba a una milla de su casa cuando fue rodeado por varios vehículos de agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE). 

A la vuelta de la casa ya lo estaban esperando. Lo rodearon cuatro carros, dos adelante y dos atrás. Había una camioneta blanca que se le acercó al lado para meterlo”, fue lo que Rony le contó a Marjorie horas más tarde cuando le llamó desde una de las oficinas de inmigración de Charlotte.

Añadió: “Él llevaba consigo una carta del doctor, donde especifica con nombre y apellido del niño, el mío y el de él, que si los padres son detenidos y deportados, el niño va a sufrir una consecuencia bien grave porque depende de un medicamento para vivir día a día. Me dijo que mostró la carta y pidió que le dejaran despedirse y le dijeron que si quería llorar, pues iba a llorar en la cárcel. Ese mismo día se lo llevaron a Georgia. Yo me metí por la página en la madrugada y vi que decía que lo tenían en el Stewart Detention Center”, recordó.

De la batalla médica a la incertidumbre migratoria

Marjorie explicó que su esposo no tiene antecedentes criminales, pero fue deportado en 2018 tras ingresar al país. Cree que su detención se debe a que, al actualizar su información en octubre de 2025 durante una cita de chequeo (check-in), descubrieron su dirección y su deportación anterior.

A pesar de los esfuerzos de la familia por regularizar su estatus migratorio, rechazaron su petición de Acción Diferida para aplazar su deportación en febrero de este año. La razón principal fue la falta de pruebas suficientes de que la salud de su hijo, quien depende de un tratamiento médico constante, estaba en riesgo.

“Nuestra preocupación más grande es el niño”

Marjorie y Rony continúan buscando opciones legales para luchar por la reunificación familiar, incluyendo una apelación a la orden de deportación y solicitud de asilo.

Le hicieron una entrevista y desde entonces no le han dicho nada y ya han pasado los dos meses. Él está mandando ‘requests’, pero no le contestan... Nuestra preocupación más grande es el niño. Voy a tener un bebé en pocas semanas y Aiden no se puede quedar solo”, indicó.

Desde la detención de Rony, Marjorie es quien se encarga sola del cuidado de Aiden. El bebé tiene dos válvulas, una en el corazón y otra en el estómago, que requieren un cuidado y monitoreo constantes.

Solo nosotros fuimos entrenados para limpiarle su línea central, para darle el medicamento; todos los cuidados prácticamente de una enfermera los sabemos nosotros. Él tiene que estar conectado 14 horas a una máquina para recibir los nutrientes que necesita. Además, toma medicamentos para hacer trabajar el pedacito de intestino que tiene y se ve con cuatro terapeutas: el físico, ocupacional, de alimentación y de habla”, detalló la madre preocupada.

Piden ayuda de la comunidad

Este cuidado es complejo y agotador y más aún cuando está a días de dar a luz y enfrenta la ausencia de su esposo. Además de esto, Marjorie enfrenta dificultades económicas significativas, ya que Rony era el único proveedor de la casa. 

Los gastos médicos de su hijo son elevados. Aunque Aiden tiene Medicaid, hay medicamentos especializados que no están cubiertos por este seguro. También enfrenta gastos por pañales especiales, alquiler, servicios y, con la detención, gasolina y transporte para ir a visitar a su esposo en Atlanta. Son 6 horas y media de viaje) desde su hogar.

Son muchos cuidados. Él intenta ser un niño normal a pesar de su condición, pero para él ha sido bien difícil. Él necesita un medicamento que cuesta $300 y dura solo semanas, necesita cremas especializadas y usa prácticamente 80 pañales a la semana, porque el popó que hace es puro jugo gástrico y eso le quema de inmediato, así que hay que cambiarlo rápido, para que no se le hagan llagas en su recto”, detalló.

Desesperada por reunir a su familia y cubrir gastos básicos, médicos y de posiblemente representación migratoria, inició una campaña en GoFundMe. Para apoyar esta, visita el siguiente enlace.

Periodista de profesión, ávida lectora por vocación. Tiene un máster en Ciencias Criminológicas de la Universidad del Zulia, Venezuela. Le apasiona conocer nuevas realidades y contarlas.