Indocumentados Carolina del norte
(Foto: UNC Charlotte)

Román Arellano llegó a Estados Unidos en 2003 y se asentó en Carolina del Norte dos años más tarde.

Se dedica a la construcción y un amigo suyo lo invitó un proyecto en Durham, donde posteriormente echó raíces.

Arellano nació en Piedras Negras, Coahuila -a unos 2,300 kilómetros de Carolina del Norte-, en 1983.

Y tenía 20 años cuando decidió probar suerte cruzando la frontera Norte de México.

Las tortillas recién hechas, la sazón de su madre y los precios considerablemente más bajos son las cosas que más extraña después de 18 años fuera.

Pero sobre todo, añora la época en que podía comunicarse en su idioma sin sentirse discriminado.

Nunca se me dio eso del inglés, acá hay muchos latinos y eso ayuda, pero como no todos hablan inglés es bien difícil andar como si nada”, dice Román.

“Es lo único malo, en lo general me paso bien aquí”, refuerza.

De 298,000 indocumentados, 43 % no habla inglés

Román Arellano es una de los 298,000 personas sin documentos que viven en Carolina del Norte, según un estudio de Migration Policy Institute (MPI).

De ellos, el 58 % son de origen mexicano, la abrumadora mayoría debido al cinturón fronterizo que separa a ambos países.

“Sí, acá hay de todo, hondureños, salvadoreños, chinos y de toda Asia; hasta argentinos que es raro”, describe el mexicano de 37 años.

“Yo creo que todos aunque seamos de distintas partes nos entendemos porque somos menos”, señala.

“Creo que con los de Centroamérica más”, acota.

Y es que de los idiomas más hablados entre indocumentados en el estado, el español predomina abrumadoramente con 239,000 personas que lo tienen como lengua materna.

Lo que se traduce en el 81 % de las personas indocumentadas y lo que hace que gente como Román encuentren mayor afinidad con ellos.

Toda vez que el 43 % de los indocumentados en NC reconocen que no dominan el inglés.

Son un total de 128,000 de esas personas las que no hablan “muy bien” el idioma local, por lo que se les dificulta comunicarse con los nacidos aquí.

Tampoco es como que sea fácil”, se excusa Arellano.

Pocos espacios para aprender en sus países

Según PEW Research Center, un 62 % de los latinos en Estados Unidos no hablan inglés, por lo que la cifra baja considerablemente en Carolina del Norte.

"Considero que (en el caso de) México carece de instituciones de buen nivel que estén al alcance de las mayorías”, explica Carlos Yáñez, profesor de inglés en la organización sin fines de lucro La Escuelita.

“El inglés que se imparte en la educación pública es limitado”, señala.

“Muchas veces se arrastran los vicios y las fallas que se tienen en español”, dice.

“A ello que se suma una especie de pena o vergüenza a la hora de hablar otro idioma o de ser escuchado”, abunda.

Para el profesor, los ejecutivos y/o profesionistas son quienes mejores resultados tienen para aprender el idioma.

“Ellos buscan aprender inglés de negocios o ampliar sus conocimiento del idioma, enfocado en su área de desarrollo laboral”, explica.

Pero también los niños entre 4 y 12 años.

“Las nuevas generaciones están muy dispuestos a aprender y carecen de la pena de la que te hablaba hace un momento”, asegura Yáñez.

“Literalmente son esponjas de información y están expuestos a fuentes de datos que los atraen a aprender inglés”, dice.

Una brecha difícil de reducir

"En cuanto a lo que tiene que ver con Estados Unidos, me parece que el racismo es padecido por quienes migran en busca del sueño americano y se topan con esa barrera", considera.

"Y fundamentalismos que cobraron mayor repercusión desde que llegó Donald Trump al poder", zanja.

Es así que el inglés es hablado por solo 20,000 personas indocumentadas en Carolina del Norte, lo que es tan solo el 7 % del total.

En contraste, el 27 % de ellos, 80,000, dicen hablar “muy bien” el idioma.

“Ya voy a cumplir 38 años y tengo 17 aquí (Estados Unidos) y la verdad puedo sobrevivir”, afirma Román Arellano.

“Ya tampoco porque aprenda a hablar su idioma me van a dejar de ver con ojos de ‘¿qué haces aquí?’”, puntualiza.

Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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