Lo que comenzó con un dolor insoportable en el pie derecho terminó con la amputación del pie y parte de la pierna de Héctor Evaristo Valdéz. Durante más de dos décadas se dedicó a trabajos en construcción y jardinería para salir adelante y ayudar a sus hijos. Hoy pide el apoyo de la comunidad para poder cubrir sus gastos médicos mientras se adapta a su nueva realidad.
“Me dijeron que si no me cortaban el pie podía ser fatal”
Héctor contó a La Noticia que, de un momento para otro, comenzó a notar que su pie estaba inflamado. Pensó que se trataba de un problema común y lo trató de aliviar con agua con sal y medicamentos de venta libre. El lunes 31 de agosto salió a trabajar como cualquier día, pero el dolor empeoró esa noche.
“Cuando llegué aquí me relajé un poco, me di un baño y en la noche sentí que se me enfrió la sangre del cuerpo y ya no pude parar o caminar. Me llevaron a emergencia y me quedé internado en el Atrium Health del centro de la ciudad. Allí empezaron los procedimientos y exámenes. Me dijeron que no era una infección común”, relató.
Después de realizarle varios exámenes, los médicos determinaron que la infección avanzaba rápidamente.
“Me dijeron que era un virus que se me había metido en la planta de los dedos del pie. No me dijeron el nombre en inglés, pero en México la conocemos como gangrena. Me explicaron que se estaba comiendo las células del tejido del pie y la carne se me estaba dañando. Como a las 4:00 de la mañana del martes me dijeron que si no me cortaban el pie podía ser fatal. Esa fue la primera cirugía”, explicó.
Al día siguiente, Héctor tuvo que someterse a una segunda intervención, en la que le amputaron parte de la pierna.
Ahora necesita ayuda para recuperarse
Héctor lleva 23 años en el país. En Charlotte vive desde el 2007. Durante todos estos años ha trabajado en construcción o en jardinería para salir adelante y ayudar a sus hijos. Tiene cinco en México, de donde es originario, y un adolescente de 13 años aquí en la ciudad reina.
Debido a la cirugía, no puede conducir, trabajar ni caminar como antes y debe asumir nuevos gastos médicos mientras se adapta a esta nueva condición. Hasta el momento recibió un aviso de que los costos de su hospitalización rondan los $15,000. No sabe cuánto podrían sumar otras facturas, ya que continúa con el tratamiento.
“Tengo que ver la forma de adquirir economía para sustentar los pagos del alquiler, la comida, los biles y ahora un poco extra para los medicamentos y, a lo mejor, tenga que buscar un complemento de mi pie, como una prótesis”, comentó.
Para apoyar a Héctor, su pastora y amigos de la iglesia a la que acude (Ministerio Maná del Cielo) iniciaron una campaña en GoFundMe para recaudar fondos que le permitan afrontar estos gastos durante su recuperación y mientras busca la manera de volver a trabajar. Para apoyar a Héctor, visita el siguiente enlace.
