Es evidente que estamos viviendo momentos difíciles como país y como comunidad. También es cierto que en tiempos difíciles es un reto encontrar una razón que nos motive a seguir y luchar por nuestra salud emocional y un mejor futuro. Pese a las circunstancias, debemos considerar que existen diversas formas de resistencia, las cuales pueden marcar la diferencia.
Algunas de las personas que llegan a mi consultorio me han preguntado, “¿cuál es el punto de seguir luchando, de mejorar, de sanar?”. Es válido sentir desesperanza ante las circunstancias que estamos viviendo. Personalmente, también he tenido esos momentos donde es difícil ver la luz al final del túnel. Pero luego reflexiono y me digo: no podemos rendirnos, no podemos dejar este mundo sin esperanza.
La responsabilidad que asumimos cuando tenemos el privilegio de la vida, es dejar un mundo mejor del que encontramos. Quizás ya no será para nuestra generación, pero para las generaciones futuras.
El cuidado a los demás es otra forma de enfrentar las injusticias
Hay muchas maneras de resistir a las prácticas que consideremos como injustas, sea por parte del gobierno, de algún familiar, o de alguna institución. La mejor manera de resistir es aportando algo bueno a nuestro entorno. Cada acto de bondad y amor que podamos dar es una manera de resistir a la injusticia.
En tiempos difíciles necesitamos encontrar cuál será nuestro modo de resistir a la injusticia. Hay algunas personas que sienten el llamado a participar en protestas, aun cuando no son afectadas personalmente por las injusticias. Esas personas a veces se convierten en héroes y heroínas en el ojo público. No todas las personas tienen ese llamado, pero si todas podemos resistir de la mejor manera que haga sentido para nuestra realidad de vida.
Cuidarnos los unos a los otros
Es importante que como comunidad nos cuidemos mutuamente. Aunque la situación no me afecte directamente, no puedo voltear la mirada hacia el otro lado y no mirar el dolor de las otras personas.
Es momento de tener el propósito de estar más conscientes de las personas que sufren para apoyarlas. Ese acto de solidaridad es un acto de resistencia. Hacer pausas en nuestra vida cotidiana para saber cómo está la persona con la que coincido en espacios particulares.
Si hacemos el propósito de cuidarnos, ser solidarios y actuar con bondad, podemos transformar estos tiempos difíciles en espacios de sanación para dejar a las próximas generaciones un mejor mundo, mejor que el que encontramos. Es tiempo para reflexionar, no para rendirnos.
Recuerden que esta información no sustituye una consulta con un profesional de la salud emocional. Para más información pueden llamar al 984-974-3795.
