La amargura es un veneno que llevamos por dentro con la capacidad de enfermar y dañar todo nuestro sistema, tanto físico, como emocional y espiritual. La amargura en nuestro ser produce ira, coraje, dolor, hostilidad y resentimiento, entre muchas otras emociones negativas.

Esta amargura puede ser el resultado de experiencias negativas que no han sido sanadas y que se acumulan en nuestro sistema.

¿Cómo podemos identificar la amargura?

  • Personas que se quejan o hacen criticas constantemente.
  • Personas que con mucha frecuencia presentan enojo y que se sienten que están a punto de estallar.
  • Personas que hacen sentir mal a otras personas, muchas veces porque tienen baja auto-estima.

Es casi inevitable poder ocultar la amargura que se puede llevar por dentro. La amargura se va a reflejar en nuestra conducta o a través de enfermedades en el cuerpo. Nos afecta no solo a nosotros mismos, sino también, a la gente que está a nuestro alrededor.

¿Qué hacer para manejar la amargura?

  • Identificar el origen de la amargura. ¿Cuál fue la herida o el dolor que no has podido superar y no te deja ser feliz?
  • Decidir perdonar y/o perdonarse. El resentimiento hacia uno mismo o hacia otra persona solo trae dolor a nuestra vida que, pudiéramos cambiar con la decisión de querer perdonar.
  • Soltar las heridas del pasado. Hay heridas que pueden ser muy profundas pero aferrarnos a ellas no va a cambiar el pasado. Comenzar a vivir el presente y mirar hacia el futuro puede darnos la oportunidad de vivir nuevas experiencias que, aunque no cambien el pasado, pueden crear un mejor presente y futuro.
  • Buscar ayuda profesional. Hay experiencias que por su magnitud e impacto en nuestra vida emocional van a requerir de ayuda profesional para poder sanarlas.

No hay que vivir en amargura el resto de nuestras vidas. Aunque no tengamos el control de algunas cosas que nos ocurren, si tenemos el control de decidir cómo vamos a transformar esas experiencias en sanidad o bendición para nuestras vidas.

Cuando alojamos raíces de amargura en nuestro ser estamos permitiendo que una situación dolorosa afecte el resto de nuestras vidas. No permitamos que una experiencia negativa defina nuestra vida y mucho menos nuestro futuro.

Recuerden que esta información y/o recomendaciones no sustituyen una consulta con un profesional de la salud emocional. Para mayor información pueden llamar al 984-974-3795.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D.

Psicóloga Clínica e Investigadora
Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill
Departamento de Psiquiatría

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D. Psicóloga Clínica e Investigadora Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill Departamento de Psiquiatría

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