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César Felipe Londoño Rojas fue detenido el 9 de marzo en Falfurrias, Texas, por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), iniciando así un recorrido por al menos tres centros de detención en solo dos semanas. Su familia perdió contacto con él ese día y luego de casi dos semanas dio con su paradero. Este caso no es único, según abogados, existe un vacío legal cada vez más usado que permite a las autoridades mover de un lugar a otro a inmigrantes, generando angustia en sus familiares y dificultad en su defensa legal.

Familias desesperadas y abogados sin información

Londoño llamó el domingo 22 desde el Webb County Detention Center en Laredo y le explicó a su madre y hermana que, antes de llegar allí, había sido trasladado desde el centro de detención del condado Brooks en Falfurrias, pasando por la estación de McAllen, y luego al Central Processing Center, conocido como Ursula, el centro de detención de la CBP más grande del país, antes de ser finalmente llevado a Webb.

Según su madre, Sandra Rojas, "a él lo cambiaron como en tres ocasiones. Estuvo casi 15 días sin poder hablar con nadie. Lo movieron tanto de un sitio a otro que el abogado no había podido hablar con él. Apenas el 22 de marzo es que apareció en el sistema”, comentó a La Noticia.

Un caso similar en Carolina del Norte fue reportado por Siembra NC. Luis Alonso Delgadillo se dirigía a su casa después de trabajar instalando pisos el lunes 2 de marzo, cuando su GPS lo guió a un punto de control militar en la base Fort Liberty en Fayetteville, Carolina del Norte. Fue detenido y, en el lapso de pocos días, fue trasladado a varios centros de detención, terminando finalmente en Irwin County Detention Center en Georgia.

A él se lo llevaron de Fayetteville a Cary (Wake County Detention Center). De allí a las ocho horas lo llevaron a Franklin (Franklin County Detention Center). Yo lo fui a buscar a Cary, pero no me dieron información. Tampoco en Franklin. A las 12 horas lo movieron a Charlotte. Ocho horas después apareció en Irwin. Entonces, en menos de tres días a él lo movieron cuatro veces y siempre estaba ‘en tránsito’ y ni siquiera querían dar información como el Alien number”, explicó uno de sus familiares.

“Lo hacen a propósito para jugar con la mente de la gente”

Ambos casos comparten una misma problemática: los continuos traslados de los detenidos. Para el abogado de inmigración Marty Rosenbluth, con 18 años de experiencia, estos desplazamientos no son un accidente, lo atribuye a una nueva práctica para angustiar a inmigrantes en todo el país. Asegura que estos no solo dificultan la comunicación con las familias, sino que también entorpecen el acceso a la defensa legal.

Yo creo que lo hacen a propósito para jugar con la mente de la gente, para ponerlas ansiosas. Creo que lo hacen a propósito para que sea más difícil para las familias encontrarlos y para que sea difícil para los abogados encontrarlos. Incluso para que no puedan llamar a sus familiares porque su dinero no siempre se mueve con ellos”, explicó.

Inmigrantes obligados a empezar su caso desde cero

El abogado explica que cuando trasladan a inmigrantes de una prisión a otra prisión “tienen que crear una nueva cuenta para poder hacer llamadas. Es intencional y es deliberado para desgastar a las personas, hacer que ya no quieran pelear su caso y que los ‘manden a casa’”.

Según Rosenbluth, estos traslados frecuentes a menudo complican los procesos judiciales. Explica que al desplazar a un inmigrante de un estado a otro, cambia el tribunal ante el cual debe presentar su caso. 

Tienen que empezar su caso desde cero otra vez. Esto deshumaniza a la persona, pero no es ilegal, aunque debería serlo”, consideró.

Inmigrantes “en tránsito” y abogados a oscuras

Aunque en la práctica inmigrantes sean desplazados de una ciudad, incluso de un estado a otro, las directrices delServicio de Inmigración y Control de Aduanas sobre los traslados de detenidos señalan que no se considera “traslado” cuando alguien está menos de 72 horas en salas de retención, estaciones de la Patrulla Fronteriza y/o puertos de entrada u otras instalaciones autorizadas para detener a inmigrantes ese tiempo.

Por lo tanto, no se cumple el protocolo de admisión inicial. Esto significa actualizar el sistema para confirmar que la persona ya no está "en tránsito" y ha sido ingresada al centro de detención. Bajo esta regla, pueden pasar días o semanas en los que un detenido no aparezca en el Localizador de Detenidos en Línea de ICE y ni su familia ni su abogado sepan sobre su paradero días después de que finalmente sea ingresado a un centro de detención migratoria.

“Parte del problema ahora también es que hay tantas personas en detención que es mucho más complicado porque no pueden procesarlas rápido. Demora dos o tres días”, señala Marty.

Añadió: "La cosa es que se supone que a mí, como abogado, me notifiquen si trasladan a mi cliente, por ley, pero no lo hacen. A veces, la familia lo sabe antes que yo. A veces nos enteramos por accidente. Me conecto en línea por la mañana para revisar el expediente judicial, y de repente, un caso que debía tener ese día ya no lo tengo porque trasladaron a mi cliente a otro estado. Eso pasa todo el tiempo”.

“No se supone que puedan ocultar la información”

Lamenta que, aparte del Localizador de Detenidos en Línea de ICE, no exista otra manera de saber el paradero de un familiar si es detenido por ICE, salvo que se llame a los centros de detención uno por uno con el número del detenido, conocido como “Alien Number”.

En ambos casos, los familiares de César Felipe Londoño Rojas y de Luis Alonso Delgadillo afirman haber llamado a los centros de detención para obtener información sobre su paradero, pero aseguran que en ninguno de los dos casos se les brindó la información solicitada.

No se supone que puedan ocultar la información. Así que legalmente no pueden no divulgar dónde está alguien. Deberían decirte si están allí, pero no hay que asumir la mala voluntad cuando la incompetencia civil lo explica”, cerró Marty.

Periodista de profesión, ávida lectora por vocación. Tiene un máster en Ciencias Criminológicas de la Universidad del Zulia, Venezuela. Le apasiona conocer nuevas realidades y contarlas.