Verónica Cruz Santos estudiaba ingeniería cuando un familiar fue detenido tras un accidente. Después de escuchar a su familia decir que había sido un arresto por “discriminación”, decidió no quedarse con esa explicación y conocer desde dentro el trabajo policial. Hoy forma parte del Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg (CMPD) y fue reconocida este año por ser puente entre los oficiales y los latinos.
De Oaxaca a Charlotte
Verónica llegó a Charlotte junto a su madre y seis hermanos con solo ocho años. Fue en el año 2000. Santos, su padre había trabajado durante años en la agricultura y, en vista de la falta de oportunidades en un pequeño pueblo de Oaxaca (México) donde vivían sus hijos, decidió reunir a toda la familia en la Ciudad Reina.
Con siete hijos de diferentes edades. La dinámica cambió en el hogar. Sus padres y hermana mayor salían a trabajar en construcción y en una fábrica, mientras en la casa ellos contribuían en el orden, mientras se adaptaban al idioma, las clases y el sistema.
“Fue difícil, porque cuando llegamos acá, obviamente no sabíamos el lenguaje, no sabíamos muchas cosas relacionadas con esta ciudad. Recuerdo que cuando empecé la escuela, iba a Hidden Valley Elementary School. Los autobuses escolares eran algo nuevo para nosotros, ya que solíamos ir caminando o en bici. Entonces, recuerdo que nos fueron a dejar, pero estábamos mirando un lado del autobús desde donde no se veía la escuela, no reconocimos nuestra parada y nos llevaron a otra escuela. Tuvimos que ajustarnos”, dijo a La Noticia.
Poco a poco y con ayuda de otros estudiantes y caricaturas, Verónica comenzó a aprender inglés y empezó a pensar sobre planes para continuar con su educación. La ingeniería le pareció un plan prometedor hasta que un incidente familiar le hizo mirar hacia otra dirección.
“No quería tener esta postura en contra de la policía”
“Un familiar se metió en problemas. Estuvo en un accidente, pero se fue a un negocio cerca de donde trabajaba un conocido. Allí la policía llegó y lo arrestaron”, contó.
Añadió sobre esa experiencia: “Mi familia tuvo la postura de que los policías son malos y que lo habían detenido por ser hispano. Yo al momento pensé: nosotros no sabemos qué es lo que ellos tienen que hacer, cómo toman sus decisiones o por qué arrestan. Entonces, no quería tener esta postura en contra de la policía basado nada más en lo que escuchaba”.
Esa curiosidad la llevó a estudiar Justicia Criminal en Central Piedmont Community College (CPCC) y completar el programa de formación para agentes de policía.
Solo el 2 % del CMPD son mujeres latinas
El camino no fue fácil. La primera vez no logró aprobar la prueba física que exigía el programa porque excedió el tiempo requerido por apenas 30 segundos. Durante un año entrenó con mayor intensidad y, en octubre de 2017, ingresó a la academia del CMPD. Se graduó el 6 de abril de 2018. En ese entonces, recuerda que había pocos latinos.
Aunque en los últimos años se han incorporado más latinos a las fuerzas policiales, solo constituyen el 8.4 % de la totalidad de oficiales, según los datos más recientes (2024) de la base oficial de empleados de la ciudad de Charlotte. En total son 197 de 2,355 los oficiales que se identifican como latinos. Mujeres son 48, equivale al 2 %.
Durante más de cinco años trabajó como oficial de patrullaje en la División Independence en el turno nocturno, mientras, al mismo tiempo, terminaba su licenciatura.
“El tumor empezaba a las 7:45 pm hasta las 6:00 a.m. del próximo día. Al trabajar en ese tumor, no había tráfico, pero las llamadas eran más por personas discutiendo, ruidos o tal vez alguien intentándose meter en una casa, entre otras situaciones de estrés, porque atendemos llamadas de emergencia. En ese tiempo, mi horario de dormir no era bueno, pero me permitió ir a clases”, contó.
La comunidad la premió por su labor
Al terminar sus estudios, pasó al turno diurno. Sin embargo, al asistir a eventos comunitarios organizados por la policía o en los cuales era invitada, encontró su vocación en la División de Enlace Comunitario en el 2024.
“Me interesé en esa área, porque vi que nuestra comunidad hispana necesitaba más educación, no entendían la diferencia con las leyes. Necesitaban ayuda para entender de la mano de la policía y no solamente de un amigo o familiar, que quizás a veces no tenga la información correcta”, dijo.
Durante los operativos migratorios de la Operación Charlotte Web, Verónica intensificó sus visitas a escuelas, iglesias y programas de mentoría para responder preguntas y ayudar a reducir el temor que muchas familias latinas sentían hacia las autoridades. Contó que para ella era fundamental no perder la confianza que había construido con la comunidad durante meses de trabajo.
Sin saberlo, fue precisamente ese trabajo lo que motivó a que la comunidad la nominara a la 46.ª edición anual de los Premios a las Relaciones entre la Policía y la Comunidad.
“Si uno cree en algo, lo va a lograr”
Estos premios distinguen a miembros de CMPD por fortalecer relaciones positivas y de colaboración con la comunidad para resolver problemas. Los oficiales son nominados por la comunidad y seleccionados por el Comité de Relaciones Comunitarias de Charlotte-Mecklenburg.
“Me llegó un correo electrónico en el que me felicitaban porque había sido nominada a este reconocimiento… No pensé que con eso estaba haciendo tanto, hasta que me dijeron que estaba haciendo una diferencia en la comunidad. Yo les dije que no lo hacía por reconocimiento, sino por la gente”, recordó.
El día de la ceremonia (15 de mayo) asistió junto a su familia, convencida de que disfrutaría la celebración sin esperar ser una de las ganadoras. Su nombre fue el último en anunciarse entre los 10 oficiales reconocidos. Fueron 27 los oficiales nominados.
Como mujer, latina y de baja estatura, reconoce que muchas personas dudan inicialmente de sus capacidades. Sin embargo, asegura que ella ha convertido este desafío en una oportunidad para generar cercanía con familias latinas que se sienten más cómodas hablando con alguien que comparte su idioma y entiende su cultura. Además, para motivar a más mujeres a unirse a una profesión dominada por hombres.
“Nos miran chiquitas, porque estoy chaparita, creen: ‘No vas a poder hacer eso’. Pero yo creo que si uno cree en algo, lo va a lograr, va a encontrar la manera de superar los obstáculos. Es mental”, dijo.

