Históricamente la participación que se le ha dado a la niñez para opinar sobre los asuntos de la familia es muy poca. Esto es más común en familias con modelos muy tradicionales en los cuales las figuras parentales determinan todos los asuntos del hogar y es muy poco lo que la niñez puede decir respecto a decisiones familiares.
Aunque es muy cierto que la responsabilidad máxima de un hogar recae sobre las figuras parentales, también ha surgido una transformación de la visión de familia hacia una más participativa de todos los miembros del hogar. Es muy probable que esta nueva visión de familia traiga algunas preguntas tales como: ¿qué hay de malo con el modelo tradicional?, ¿qué madurez necesitan tener los niños para saber lo que es bueno o malo para su vida?, ¿esta nueva visión de familia no abrirá el espacio a faltas de respeto de parte de la niñez hacia las figuras parentales?
Todo cambio produce un cierto temor y muchas veces aunque lo conocido tenga limitaciones, es nuestra tendencia a mantenerlo por miedo a lo desconocido. Cambiar nuestros modos de crianza puede ser también una experiencia de mucho temor. Es mi intención poder aclarar estas interrogantes para que ustedes puedan tomar decisiones informadas sobre qué experiencia de familia quieren tengan su descendencia.
Compartiendo responsabilidades en las decisiones familiares
Una de las fortalezas que tiene la comunidad latina es su fuerte sentido de familia y no hay nada malo con este valor tradicional. Las figuras parentales deben proveer a la niñez un sentido de estructura que a su vez se puede beneficiar de un estilo que permita a los niños sentirse que son considerados en las decisiones de familia.
Promover más participación a la niñez en los procesos de familia ayuda a darles un sentido de pertenencia y de involucramiento en los procesos de familia. Esto no quiere decir que vamos a dejar que tomen las decisiones, pero pueden ser parte del proceso de toma de decisiones. Este acercamiento puede ayudar a que acepten con menos resistencia las decisiones de familia porque fueron parte del proceso.
Si establecemos la estructura y la participación con balance, esto no afectará el respeto hacia la familia.
¿Desde qué edad y sobre qué asuntos pueden opinar los niños?
Desde edades muy tempranas, podemos dar voz a la niñez en las decisiones familiares. Se puede comenzar con cosas sencillas como opinar sobre alguna actividad que pudieran planificar durante el fin de semana, qué películas quieren ver y sobre algún sitio donde ir a comer o la ropa que quieren usar.
Cuando se le permite a la niñez tener una voz y decir sus opiniones, les estamos ayudando a que se desarrollen como seres humanos con un pensamiento crítico hacia las cosas que ocurren a su alrededor. Esto puede ayudar en el futuro cuando se enfrenten a situaciones de la vida que requieren que tomen más participación.
Recuerden que esta información no sustituye una consulta con un profesional de la salud emocional. Para más información pueden llamar al 984-974-3795.
Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D.
Psicóloga Clínica e Investigadora
Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill
Departamento de Psiquiatría
