Llegó hace cuatro años a Estados Unidos escapando de la represión en Venezuela. Esta inmigrante buscó refugio en la “tierra de la libertad” y comenzó a formar parte del sueño americano al establecer una compañía y dar trabajo a otras personas. Sin embargo, de la noche a la mañana, perdió su Estatus de Protección Temporal (TPS) cuando la actual administración borró de un plumazo esta opción. Hoy la empresaria nos dice que está atrapada entre la posibilidad de ser arrestada en cualquier momento por agentes migratorios y la imposibilidad de regresar a su tierra natal, en donde le espera la cárcel.
De empresaria a indocumentada de la noche a la mañana
Una de las primeras acciones del gobierno de Donald Trump, en enero de 2025, fue revocar el TPS para Venezuela, medida que protegía de la deportación a cientos de miles de venezolanos en Estados Unidos. La decisión fue apelada en varios tribunales, generando incertidumbre en esta comunidad.
“Inicialmente entré por asilo, pero me lo cerraron administrativamente. Luego quedé confiada por la protección del TPS, pero lo quitaron; entonces era como una ruleta rusa. Un día teníamos protección, otro día no, hasta que quedamos en el aire, incluyéndome”, dice esta empresaria, quien tiene una compañía de comida rápida en Charlotte.
Desde ese entonces, la vida de esta inmigrante y su familia cambió. Por primera vez comenzó a sentir que era perseguida en la “tierra de la libertad”.
“Ya no podía estar tranquila en la calle; incluso todavía no puedo. Tengo nerviosismo; sin hacer nada malo, me siento perseguida. Simplemente por pedir protección a este país, que pensé que me la iba a dar y ahorita estoy sin nada”, lamenta.
Regresar a Venezuela no es una opción
Cometa que siempre creyó en la libertad como bien supremo. Mientras vivía en Venezuela, se unió al movimiento de estudiantes que se oponía a la dictadura de Nicolás Maduro.
“En 2014 salí a protestar desde mi universidad. Estudié psicología y sufrí muchas represalias. Estuve detenida por la Policía Nacional Bolivariana; fui agredida. Todas esas pruebas las tengo; en mi caso de asilo. No he podido regresar a Venezuela; tengo miedo de regresar. Y más con las leyes nuevas que están. Actualmente, quien haya pedido asilo (en Estados Unidos) ya es considerado un traidor a la patria, según el gobierno que todavía está en Venezuela”, dice.
Arrestaron a su hermano y nadie sabe por qué
Esta persecución que dice sentir se sintió más real el año pasado, cuando su cuñado fue arrestado por agentes migratorios, sin razón aparente.
“El esposo de mi hermana tiene ocho años acá y estaba trabajando en paquetería. Al entregar un paquete, lo enfrentaron dos personas con la cara toda tapada, sin identificarse, y se lo llevaron. Él les dijo a los agentes que tiene permiso de trabajo, todo en regla, que entró legalmente al país y que ha pagado su impuesto. La respuesta de los agentes fue ‘no nos importa’”, asegura.
“Mi hermana tiene una condición fuerte: sufrió un accidente hace años. Ella no trabaja a tiempo completo; tiene un niño de dos años y mi cuñado era el sostén de la familia. Yo la apoyé en lo que pude, pero el niño preguntaba por su papá y hasta ahora no se sabe por qué lo agarraron si no tenía nada, ni récord, ni nada”.
Doblemente perseguida
“Salí de mi país por persecución, por decir lo que pensaba y llegué aquí pensando en protección y ahora tengo miedo también de estar aquí y no poder regresar a mi país. Es algo muy triste lo que se está viviendo actualmente. En estos cuatro años no me he sentido tan insegura y tan asustada como hoy en día”, dice.
Esta empresaria cree que las leyes migratorias deberían castigar a quienes representen una amenaza para el país, y no a quienes, como ella, contribuyen al desarrollo y a la generación de empleo.
“Muchos inmigrantes llegamos por protección. Estamos haciendo las cosas bien desde el día uno. Debería haber un chequeo real porque actualmente no lo hay”, concluye.
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Este video fue realizado gracias al apoyo del Charlotte Journalism Collaborative (CJC)


