Papá y mamá se alistan para trabajar; las niñas se colocan las mochilas para ir a la parada del autobús. Pero la hija de 13 años preferiría no ir a clases. No, porque no le guste la escuela, todo lo contrario, allí tiene a sus mejores amigas y le encanta aprender con su maestra. El padre nota su mirada perdida, se agacha y les dice: “No te preocupes, no me va a pasar nada, y si me llegaran a arrestar a mí o a mamá, ya sabes a quién tienes que llamar y dónde están los papeles importantes.” La niña asiente con la cabeza y sale a iniciar el día, sin saber si volverá a ver a sus padres.
Esta no es una escena de película o telenovela; es la realidad diaria de millones de inmigrantes que viven en la incertidumbre tras el endurecimiento de las políticas migratorias. Es la historia de una familia que despertó a una realidad que la excluía del sueño americano.
En busca del sueño americano
Miguel Ángel llegó desde Colombia a Carolina del Norte hace 11 años, en busca del sueño americano. Con su esposa tiene dos hijas. Tienen un próspero negocio de video y fotografía. Todo marchaba bien hasta que la administración Trump comenzó una agresiva política de arrestos migratorios.
Las secuelas económicas, sociales y psicológicas que dejó el operativo migratorio más grande en la historia de Carolina del Norte, Charlotte’s Web, persisten pese a que ya han transcurrido seis meses. Aunque no hay una cifra oficial, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) aseguró que hubo más de 1,300 arrestos, la mayoría en el área de Charlotte, casi la totalidad, latinos.
La operación liderada por agentes de la Patrulla Fronteriza (CBP) es objeto de una demanda colectiva en Carolina del Norte por el uso del perfil racial, por el presunto arresto indiscriminado de latinos, incluyendo ciudadanos americanos. Diversas organizaciones y testimonios que llegaron a La Noticia dan cuenta de cientos de familias que no salieron de sus casas por días, incluso semanas, por temor.
Niñas con el temor constante de ser separadas de sus padres
Pese a que el alcance masivo de la operación terminó a mediados de noviembre de 2025, los arrestos migratorios en zonas altamente pobladas por latinos en Charlotte continúan de manera constante, según reporta la línea de denuncia Comunidad Colectiva. Esto aviva el miedo en muchas familias con estatus migratorios mixtos, como es el caso de Miguel Ángel, quien lamenta ver cómo sus hijas están siendo consumidas por el temor.
“Especialmente la (niña) mayor vive con mucho miedo de que de pronto nos pare la policía, que nos detengan, que nos lleven a un centro de detención. Nos pide que no salgamos, que no manejemos, bueno, en fin, ella está demasiado asustada con este tema”, dice.
Diversas investigaciones muestran que los niños presentan cambios preocupantes en su comportamiento cuando hay operativos migratorios en sus comunidades. Padres y educadores reportan un aumento en conductas como agresividad, ansiedad por separación y aislamiento emocional, especialmente entre los menores que viven con miedo o incertidumbre relacionada con las acciones migratorias, según una investigación del Center for Law and Social Policy (CLASP).
Los expertos advierten que, si esta ansiedad no recibe atención adecuada, las consecuencias pueden extenderse a largo plazo. Un estudio publicado en mayo de 2025 en la revista científica Children and Youth Services Review encontró que la exposición a operativos migratorios durante la infancia puede estar asociada con ansiedad crónica, trastorno de estrés postraumático (TEPT) y depresión durante la adolescencia y la adultez temprana.
Empujados a autodeportarse
La familia de Miguel Ángel se vio forzada a tomar una decisión drástica. Por el bienestar emocional de sus hijas, dejarán el país que las vio crecer, las oportunidades, sus amistades, su negocio y volverán voluntariamente a Colombia.
“Llegó un momento en el que el sueño americano se volvió una pesadilla americana”, lamenta Miguel Ángel. “Estoy en un país que yo pensaba que me iba a dar la mano y que iba a ser mi amigo, cuando resulta que no, que simplemente soy un número más, que soy alguien que no es bien visto acá y que no es bienvenido”.
