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Los niños y adolescentes latinos tienen la tasa más alta de leucemia entre otros grupos raciales en Estados Unidos, según datos recientes de la Sociedad Americana contra el Cáncer (ACS). Señala que la genética, la falta de acceso a la atención médica, las barreras del idioma y las condiciones económicas podrían incidir en las posibilidades de recibir un diagnóstico y tratamiento oportunos.

Niños y adolescentes latinos con tasas más altas

Por cada millón de niños latinos, se registran 59 casos de leucemia linfoide, mientras que en otras comunidades (como la anglosajona), son 47 casos y en afroamericanos son 30 casos. Es decir, que esta enfermedad tiene una tasa más alta cuando se trata de latinos.

“Las diferencias en la incidencia y los resultados del cáncer entre las poblaciones hispanas se deben principalmente a los obstáculos para el acceso a la atención médica, que incluyen  el racismo estructural, una mayor probabilidad de pobreza y las barreras lingüísticas”, señala el informe de ACES.

Adicionalmente, señala la falta de seguro médico y de recursos para continuar el tratamiento como las principales razones para que las tasas de detección temprana y chequeos preventivos sean tan bajas.

Darwin: cuatro diagnósticos y una década libre de cáncer

Aunque los investigadores todavía no tienen una explicación completa para esta diferencia. La Noticia consultó al hematólogo y oncólogo de Atrium Health Levine Cancer Institute en Charlotte, Greg Knight, para conocer qué otros factores inciden. Señala que la genética incide, pero también los obstáculos que enfrentan las familias al momento de ir al médico.

“Puede haber muchos factores que dificulten que las personas busquen atención médica de inmediato, entre ellos el acceso a la atención médica, las preocupaciones económicas, las barreras del idioma, el nivel de comprensión sobre temas de salud, las dificultades de transporte, las responsabilidades laborales y familiares o experiencias anteriores con el sistema de salud”, indicó.

Un ejemplo de esto es la historia de Darwin Cortez. Cuando tenía tres años, su madre notó que tenía los ganglios inflamados, fiebre y dolores musculares. Utilizó medicamentos de venta libre y, al no funcionar, acudió al médico en Tegucigalpa, Honduras. Allí recibió el primer diagnóstico de leucemia.

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“Me dijeron: Eso se quita con pomada”

La enfermedad regresó tres veces más durante su infancia y adolescencia y contó que en los tres casos hubo algo en común: los síntomas al principio fueron tratados con medicamentos de venta libre o remedios caseros. 

“Recuerdo que salí con unos amigos y me dijeron: ‘Eso se quita con pomada’. Yo no les quería decir, pero sabía lo que podía ser. Le dije a mi papá que tenía que ir al hospital porque estaba mal; él me sugirió usar una sobadora (pomada con hierbas). Le dije: ‘Esto no lo va a quitar’. Así que me trajeron a emergencia de niños”, recordó antes de recibir su cuarto diagnóstico.

La experiencia llevó a Darwin a compartir un mensaje que coincide con la recomendación de especialistas: cuando los síntomas no mejoran o algo no parece normal, es importante buscar atención médica en lugar de esperar o intentar resolverlo únicamente en casa. Hoy tiene 30 años, lleva más de una década libre de cáncer. 

“Para la mayoría de las personas, no hay nada que pudieran haber hecho para prevenir la leucemia… Sin embargo, una vez que alguien desarrolla una leucemia de crecimiento rápido, necesita tratamiento médico. Una dieta especial, vitaminas, suplementos o antibióticos no van a detenerla. Estas enfermedades pueden volverse peligrosas muy rápidamente, y nunca quisiera que alguien retrasara el tratamiento porque primero está intentando controlarla en casa”, señala el hematólogo y oncólogo Greg Knight.

¿Cuáles son las primeras señales de leucemia?

Según el especialista, esta es una enfermedad poco frecuente y tener fiebre, cansancio o un moretón no significa que una persona tenga la enfermedad. Sin embargo, hay cambios que deben llamar la atención, especialmente cuando los síntomas persisten o empeoran:

  • Cansancio mucho mayor de lo habitual
  • Fiebres que no desaparecen
  • Moretones que aparecen con mayor facilidad
  • Sangrado inusual
  • Síntomas que no mejoran
  • Un deterioro general de la salud sin una explicación clara

“El mensaje más importante es que, si tú o tu hijo no están mejorando, o simplemente sienten que algo no está bien, deben hacerse revisar por un médico”, indica.

El médico asegura que, aunque un diagnóstico de leucemia sigue siendo serio, las opciones de tratamiento han aumentado. 

“La leucemia linfoblástica aguda, o LLA, es un excelente ejemplo de ese progreso. En la década de 1970, solo alrededor del 60 % de los niños con LLA seguían vivos cinco años después del diagnóstico. Hoy, más del 90 % lo están. Es una mejora extraordinaria y un recordatorio de que recibir el tratamiento adecuado realmente importa”, señaló.

Añadió: “Mi consejo para cualquier persona que tenga preocupaciones sobre su salud es que hable con un profesional de la salud. Las conversaciones tempranas pueden ayudar a las personas a comprender mejor sus síntomas, explorar las opciones de tratamiento disponibles y abordar cualquier preocupación que puedan tener. Queremos superar esos desafíos juntos y asegurarnos de que cada paciente tenga la mejor oportunidad posible de recibir atención y tratamiento”.

Actualmente, el Dr. Knight investiga el impacto económico del cáncer en los pacientes y lidera iniciativas para abordar el llamado financial toxicity, o estrés financiero asociado al tratamiento en el Atrium Health Levine Cancer Institute en Charlotte.

Periodista de profesión, ávida lectora por vocación. Tiene un máster en Ciencias Criminológicas de la Universidad del Zulia, Venezuela. Le apasiona conocer nuevas realidades y contarlas.