Para ayudar a una conocida que buscaba un hogar para su hijo y obtener un ingreso extra, María Herrera aceptó alquilar parte de su propiedad: una vivienda ubicada al fondo de su terreno. Fue cuestión de semanas para que este gesto de confianza se convirtiera en una pesadilla.
Daños en su propiedad, falta de pago, quema de basura, aceptar que extraños estacionen en el terreno y el almacenamiento de grandes troncos sin autorización son las situaciones de este conflicto que podría terminar en los tribunales.
Una ayuda que salió mal
María es dueña de una propiedad de cuatro acres de tierra (un equivalente a 1.6 hectáreas o unos 3 campos de fútbol). Está ubicada en una zona rural en el noroeste de Charlotte, muy cerca del límite con Huntersville. Cuenta que adquirió este espacio en el 2010 con el propósito de realizar actividades para su fundación de asistencia comunitaria en salud, Eternity Foundation.
Contó a La Noticia que, como parte de la labor social que realiza, ha dado alojamiento temporal a decenas de jóvenes mientras logran independizarse. Sin embargo, en abril, a petición de una amiga, decidió alquilar una vivienda de su propiedad al hijo de esta, de 27 años. El acuerdo fue verbal y no firmaron un contrato por escrito. Le aseguraron que no tendría inconvenientes, pero tres meses después, relata cómo siente que su terreno ha sido invadido. Todo inició cuando viajó en abril a República Dominicana por el fallecimiento de su madre.
“Me fui a Santo Domingo por la muerte de mi mamá y mientras estaba allá, él aceptó que dejaran troncos gigantes en mi terreno porque le estaban pagando por eso. Cuando regresé, vi mi terreno invadido por tantos troncos que no permiten ver el límite de mi propiedad”, contó.
Según relató, los conductores pagaban entre $75 y $80 por cada camión descargado y la justificación de su inquilino fue la de obtener ingresos para pagar el alquiler de $1,000.
“Estuve tres días peleando con los camiones y corriendo detrás de ellos para que dejaran de tirar los palos. Como eran hispanos los que manejaban los camiones, me entendieron y se fueron, pero mi inquilino casi se me tira encima. Me agarró por los brazos y me dejó marcas”, señaló.
Añadió: “Una es que yo le haya rentado ese espacio para vivir y otra cosa es que haya invadido la finca con los troncos”.
En tres meses su propiedad cambió por completo
Además de la acumulación de troncos, María relata que el inquilino se retrasa con el pago del alquiler, hace fiestas pese a que se lo había prohibido, ha causado daños a la propiedad y busca otras formas de beneficiarse del terreno.
“No tenía un mes cuando ya empezó a causar otros daños: rompió un lavamanos que ahora tiene una fuga, dañó el piso. Le prohibí aquí hacer más fiesta porque había personas amaneciendo en los carros y en camionetas. El fin de semana, hubo una fiesta en el rodeo del frente y se puso a cobrar estacionamiento para que dejaran los vehículos en mi propiedad”, describió. María sostiene que durante el evento cobró $15 por vehículo a 27 automóviles que ingresaron al terreno.
Entre otros daños, señaló también la acumulación de basura quemada después de reuniones no autorizadas, incluyendo botellas de vidrio, latas y restos de comida. María asegura que tiene previsto iniciar el proceso para desalojar al inquilino, recuperar el control de su terreno y terminar esta pesadilla.
La Noticia intentó contactar al inquilino para conocer su versión de los hechos, pero no se encontraba en la vivienda al momento de la visita.
¿Cómo funciona un desalojo en Carolina del Norte?
Consultamos a Hannah Guerrier, abogada supervisora de la oficina de Charlotte de Legal Aid of North Carolina, sobre cómo funciona el proceso de desalojo en Carolina del Norte. Explicó que, aunque no exista un contrato escrito, cuando dos personas acuerdan el alquiler de una vivienda y existen pagos, puede considerarse un contrato verbal.
En estos casos, el propietario debe seguir el mismo proceso legal de desalojo y no puede retirar al inquilino por cuenta propia para evitar un desalojo injustificado.
“Si un inquilino recibe una notificación para abandonar la propiedad, una terminación de contrato o un aviso de no renovación, eso no significa que el propietario pueda cambiar las cerraduras al día siguiente. Debe haber un plazo y, si el inquilino permanece después del plazo, el propietario debe presentar una demanda de desalojo ante el tribunal. En Carolina del Norte esto se conoce como una ‘Complaint in Summary Ejectment’”, detalló.
Aclaró que estos casos se tramitan en la corte de reclamos menores (Small Claims Court), donde ambas partes tienen la oportunidad de presentar su versión ante un juez. Si el propietario obtiene una sentencia favorable y finaliza cualquier período de apelación, únicamente un alguacil puede ejecutar el desalojo y cambiar las cerraduras.
“Esa es la única manera legal de desalojar a alguien en Carolina del Norte… un propietario no puede cambiar las cerraduras, negarse a hacer reparaciones como forma de presión, ni cortar los servicios públicos para obligar al inquilino a irse. Todo eso se considera un ‘desalojo por mano propia’ y es ilegal”, aseguró
¿Cómo recuperar los daños en la propiedad?
Sobre los daños causados a la propiedad, Legal Aid of North Carolina señala en su página web que, en la demanda de desalojo, el propietario puede solicitar al tribunal que obligue al inquilino a pagar la indemnización por estos, así como el alquiler restante, recargos por el retraso del pago, los costos judiciales, entre otros gastos.
Durante esta audiencia es importante presentar pruebas como fotografías, informes, testigos, recibos de pago. Es importante demostrar el valor de lo dañado.
Legal Aid of North Carolina ofrece asistencia legal gratuita a personas de bajos ingresos en Carolina del Norte en diferentes áreas, incluyendo vivienda, desalojos, problemas entre propietarios e inquilinos y acceso a la justicia. Para conocer más sobre este proceso de desalojo, visite el siguiente enlace.

