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Manolo Betancur, inmigrante colombiano y dueño de Manolo’s Bakery, lleva su historia de lucha, pan y comunidad a la pantalla en el documental The Changebaker (Foto: Yuliana Montiel /La Noticia).

“Mi historia es la historia de millones de inmigrantes que buscamos salir adelante y alcanzar el sueño americano”, dice Manolo Betancur. Su recorrido migratorio inicia al escapar de la guerra en Colombia para convertirse en trabajador de construcción, jardinero, lavaplatos, bodeguero, panadero, dueño de negocio, empresario y filántropo. Su vocación comunitaria ha impactado la vida de miles en Charlotte, lo que llevó a la directora de cine Courtney Dixon a convertir su historia en un cortometraje documental: “The Changebaker” (El panadero del cambio), estrenado en enero de este año.

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La guerra lo obligó a dejarlo todo en Colombia

Manolo nació y creció en Carmen de Viboral, Colombia. De su infancia recuerda a un padre (José Ramón Betancur) que dejaba a un lado sus preocupaciones personales para ser un padre dedicado y un hombre entregado a la comunidad, y una madre (Albaluz Montoya) que expresaba su amor a través de la cocina.

Mi papá toda la vida estuvo involucrado en ayudar a la gente del pueblo. Y mucha gente quería que él se lanzara a la alcaldía, pero nunca lo hizo porque él dijo que no tenía la suficiente educación para hacerlo y que esa oportunidad había que dársela a las personas con más educación, más preparadas, pero fue un gran líder social”, recuerda.

Con solo 20 años, tomó la decisión de enlistarse en el Ejército, donde durante cinco años combatió a la guerrilla en el Caribe colombiano. Pero cansado de la violencia de una guerra que parecía no tener fin, empezó a imaginar una vida lejos del conflicto. 

La guerra que me hizo dejar el país a final de los noventa. Dejar todo en Colombia, incluyendo una carrera, fue la decisión más difícil. Yo había trabajado con el gobierno, tenía muy buen sueldo, tenía una pensión asegurada, un retiro… De hecho, todos mis compañeros ya están pensionados. Esa fue una decisión fuerte”, dijo a La Noticia.

Cuando llegué a Miami, eso fue ya en abril del 2000, yo iba a una iglesia y le estaba diciendo a la gente que yo quería aprender inglés y que yo sentía que en Miami no iba a salir adelante. Entonces ellos me hablaron de un programa de King University (antes College) en Bristol, Tennessee. Llamé y conseguí una beca. Entré como lavaplatos, mientras estudiaba inglés. Entonces comencé desde cero”, recuerda.

El pan se convirtió en su camino al éxito

En Tennessee conoció a su ex-esposa y madre de sus hijos, con quien se mudó a Charlotte, Carolina del Norte, para trabajar en el negocio de sus suegros. Las Delicias, la panadería que hoy se conoce como Manolo’s Bakery

Manolo Betancur en Manolo’s Bakery, el espacio que convirtió en refugio, punto de encuentro y símbolo de esperanza para la comunidad inmigrante en Charlotte (Foto: Yuliana Montiel / La Noticia).

Las cosas no funcionaron con la pareja y terminé comprando la panadería en 2017. Como no se llegó a ningún acuerdo sobre mantener el nombre y toda la gente ya decía ‘voy a Manolo a comprar pan’, lo dejé así”, añadió.

Antes de emigrar, Manolo no cocinaba. Relata que jamás pensó que la cocina, en especial el pan, sería el puente para llegar a la meta de ser dueño de negocio. Cuenta que fue dueño de una panadería antes de ser panadero por vocación.

Una vez estaba acampando con mis hijos y se puso a llover. Estábamos en una cabaña y bajamos al pueblo. Compré harina, sal y levadura. Mezclé los ingredientes, puse la mano en la masa y de ahí me enamoré del pan y de este arte tan hermoso que se llama ser panadero. El pan es vida, es amor. Dios habla del pan en la Biblia. Y todas las religiones y todas las culturas del mundo tienen el pan en común”, dijo.

Un refugio y punto de encuentro para inmigrantes

Manolo’s Bakery se encuentra ubicado en Central Avenue, cerca de vecindarios que cuentan con inmigrantes de diversas nacionalidades. Desde las primeras horas de la mañana abren sus puertas al público para ofrecerles más de 60 tipos de pan. 

Allí suele encontrarse a él junto a su esposa Ospina, a quien atribuye parte de su éxito y expansión. Actualmente cuenta con la empresa Artisen Vegelato, Higher Grounds Café y By Immigrant Hands, una marca que destaca las contribuciones de los inmigrantes. Y la extensión de su panadería.

Manolo Betancur amplió su sueño y hoy lidera negocios que impactan a la comunidad inmigrante en Charlotte (Foto: Yuliana Montiel / La Noticia).

Durante los años que ha liderado la panadería, Manolo recuerda que ha enfrentado varios obstáculos: la recesión económica del 2008 que lo obligó a cerrar otras tres panaderías que tenía, los efectos de la pandemia tanto para su negocio como para su salud, y recientemente, la Operación Charlotte’s Web, a mediados de noviembre de 2025, que trajo cientos de arrestos de inmigrantes en el área, lo empujó a cerrar su local por primera vez en casi 30 años para proteger a sus clientes.

Durante esos días (mediados de noviembre de 2025), los jóvenes identificaron este punto (la panadería) por lo que nosotros representamos y todo lo que hemos hecho en la comunidad. Se sensibilizaron de lo que estaba pasando con el negocio y los vecinos, entonces fue muy bonito ver cómo los muchachos, que son el futuro de la nación, se levantaron y vinieron para defender a sus familias”, recordó.

Además de ser dueño de negocio, Manolo se dedica a la filantropía. Contribuye a apoyar más de 26 fundaciones locales. Entre mayo de 2022 y febrero de 2024, viajó tres veces a Ucrania para preparar pan y ayudar con la crisis humanitaria generada por la guerra.

Yo vi la guerra en carne propia y no tiene nada bueno. Por eso, pensé en ir y llevar un poco de esperanza y amor al pueblo ucraniano. Que ellos se dieran cuenta de que no estaban solos, que hay gente en todas partes del mundo que se preocupa y piensa en ellos… Cuando llegué a la frontera y vi a los niños y a las madres saliendo con sus maleticas fuera del país, me acordé del conflicto en Colombia. Esto me tocó el alma”, relató.

“Mi historia es la historia de todos los inmigrantes”

Su historia de éxito y superación llevó a la directora de cine, Courtney Dixon, a querer contarla a través de un cortometraje que lleva por nombre The Changebaker. Manolo cuenta que la directora le contactó gracias a que conoció sobre el reconocimiento que recibió en 2021 como “Héroe del Pan”.

El proceso de filmación duró cerca de tres años e incluyó entrevistas, seis días de grabación repartidos en diferentes meses, jornadas de convivencia en la panadería, registros junto a su familia y amigos, entre otros.

Acepté porque mi historia es la historia de todos los inmigrantes de toda nuestra comunidad. Todos llegamos de una manera parecida, buscando lo mismo: el sueño americano, una vida más tranquila, salir adelante, darle oportunidades a nuestra familia… El mensaje que lleva es que nosotros, los inmigrantes, llevamos con orgullo nuestra cultura y no somos criminales, somos gente buena que aporta”, cerró.

El cortometraje de The Changebaker se estrenó el 17 de enero en Carolina Theatre. Actualmente, la directora se encuentra llevando esta producción a diferentes festivales de Estados Unidos. Para estar al tanto de cuándo serán las próximas proyecciones, Manolo invita a seguirlo en sus redes sociales.

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Periodista de profesión, ávida lectora por vocación. Tiene un máster en Ciencias Criminológicas de la Universidad del Zulia, Venezuela. Le apasiona conocer nuevas realidades y contarlas.