Robo de salarios: Si trabaja más de 40 horas deben pagarle extra, aunque sea indocumentado
Cualquier trabajador inmigrante (documentado o no) tiene derecho a que se le pague extra tras las 40 horas semanales, de contrario es un robo de salarios. Foto: Alessandro Biascioli / Adobe Stock

Uno de los efectos generados por la pandemia es una gran demanda de trabajadores en múltiples industrias. Muchas compañías no logran cubrir todos los puestos vacantes y esto ha agudizado un problema que por años sufre la comunidad inmigrante: el robo de salarios.

Eidrit Gómez llevaba un año y medio en Estados Unidos, cuando entró a una compañía de pintura gracias a una amiga que le contó del trabajo. Ella lo vio como una oportunidad para pagar sus cuentas y para mantener a su bebé que está en su natal Honduras.

Trabajó para la compañía situada en el área de Charlotte en junio y septiembre del 2020 cuando empezó a notar problemas con el pago. Se le prometió $16 la hora. Sin embargo, el dinero no llegaba. Varias mujeres inmigrantes, compañeras de Gómez, se encontraban en la misma situación

“Trabajamos bien, pero cuando llegó el día de pago, nos decía que nos iba a avisar por el cheque en la tarde. Después lo llamábamos y no contestaba, hasta que apagó el teléfono”, dijo la inmigrante a La Noticia.

Las mujeres denunciaron que la empresa les debía a las mujeres montos entre $345 y $1,700. Además, aseguraron que se les pagó parcialmente con choques sin fondos.

El robo de salarios y los indocumentados

Al igual que los ciudadanos estadounidenses, cualquier inmigrante (documentado o no) cuyo trabajo esté cubierto por la Ley de Normas Laborales Justas, tiene derecho a que se les pague al menos el salario mínimo por hora.

Igualmente tienen a que derecho se le paguen horas extra después de las 40 horas semanales.

Cuando esto no ocurre, y hay reclamos por parte de los trabajadores, es una práctica generalizada que el empleador los amenace por su situación migratoria, lo cual es ilegal.

“Los empleadores que pagan de manera ilegal a los trabajadores enfrentan pocas repercusiones, incluso cuando lo hacen repetidamente. Esta práctica generalizada perpetúa la desigualdad de ingresos y afecta más a los trabajadores peor pagados”, asegura un reporte de The Center for Public Integrity.

Pese a esto, los trabajadores (con o sin documentos migratorios en regla) están protegidos por la ley y pueden denunciar a sus empleadores.

El Departamento de Trabajo Federal (DOL) que opera en todos los estados, no pregunta a las víctimas de robos de salario si son inmigrantes. La agencia reconoce claramente que las quejas se revisan independientemente del estatus migratorio de los trabajadores.

¿Trabajadores o contratistas?

Una de las formas más comunes de robo de salarios se presenta cuando una empresa hace una “clasificación equivocada” de sus trabajadores, y los coloca como contratistas independientes, y con ello no están obligados a pagar horas extra. ¿Cuál es la diferencia?

En varias ocasiones la Corte Suprema ha indicado que no existe una regla o prueba única para determinar si una persona es contratista independiente o empleado dentro de la ley, sino que es la actividad o situación total la que lo determina.

Entre los factores que la Corte Suprema considera significativos están:

  • La medida en que los servicios prestados son parte integral del negocio principal.
  • Cuán permanente es la relación laboral.
  • El monto de la inversión del presunto contratista en instalaciones y equipo.
  • La naturaleza y el grado de control de la relación laboral con el negocio principal.
  • Grado de organización y funcionamiento empresarial independiente del contratista.

En septiembre, una investigación federal encontró que una empresa de remodelación de granito y gabinetes en Highlands, Carolina del Norte, el empleador “clasificó erróneamente” a los trabajadores como contratistas independientes.

La División de Horas y Salarios del Departamento de Trabajo descubrió que Black Rock Granite and Cabinetry Ltd. no pagaba horas extra.

Además, el empleador infringió las leyes sobre el trabajo infantil, al permitir que un menor de 16 años trabajara más de tres horas diarias y 18 horas semanales mientras estaba en período escolar.

Se recuperó $100,504 en salarios atrasados para ocho empleados.

Cuando los trabajadores se organizan

En Carolina del Norte la práctica del robo de salarios es ampliamente conocida entre la comunidad inmigrante, pero son pocos los casos denunciados.

Para activistas, existe una mejor oportunidad de lidiar con estos casos, si los trabajadores hacen una denuncia en conjunto.

Por ejemplo, en diciembre del 2019, un grupo de trabajadores inmigrantes latinos, en gran parte indocumentados, del área del Triángulo presionaron con éxito a un empleador para que dé salarios no pagados.

Unos 20 exempleados inmigrantes de la empresa de limpieza de construcción, Homehitters Inc, de Durham, recibieron un acuerdo de $13,352 tras varios meses de protestas, llamadas de simpatizantes y tácticas legales. Todos son miembros de la organización Siembra NC.

En otro caso, el 17 de mayo del 2021, una docena de trabajadores de Winston-Salem, se manifestaron en busca de recuperar sus sueldos no pagados. En su mayoría se trataba de inmigrantes que laboraban en un restaurante IHOP.

Todo comenzó cuando la historia de Rosa González se volvió viral en un video de TikTok, donde denunció que no le querían pagar 80 horas trabajadas por ser indocumentada.

Gracias a las protestas, un gerente regional entregó un cheque a Rosa compensándola por sus horas.

Industrias con más robo de salarios a inmigrantes

Un análisis de The Center for Public Integrity encontró que las industrias con porcentajes más altos de trabajadores inmigrantes tenían las tasas más altas de robo de salarios a nivel nacional.

La entidad asegura que la industria de la confección de ropa, corte y costura tuvo una de las tasas más altas de casos de violación de salarios en los últimos 15 años.

Otras industrias con un número significativo de trabajadores inmigrantes con robo de salarios incluyen: la agricultura, mantenimiento de edificios, trabajo en hoteles, restaurantes y otros servicios alimentarios.

En determinadas regiones, los inmigrantes y los problemas salariales también se concentran en la construcción, hogares de ancianos, almacenes y lavaderos de vehículos.

Los salarios justos nos benefician a todos

“La inmigración es parte integral del crecimiento económico de la nación”, encontró un informe seminal de la Academia Nacional de Ciencias del 2016; que examina la investigación sobre trabajadores documentados e indocumentados.

“Si la economía estadounidense crece y requiere más trabajadores para reemplazar a los que se jubilan y para crear nuevas empresas e industrias, la principal fuente de trabajo serán los inmigrantes de primera y segunda generación”, agrega The Center for Public Integrity.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

Deja un comentario