Parte del proceso de vida es enfrentarnos a la toma de decisiones o la búsqueda de la decisión correcta. Algunas de ellas pueden resultar más sencillas que otras, dependiendo de las consecuencias que puedan traer la decisión a nuestra vida o a la de nuestros seres queridos.

Las decisiones que pueden afectar nuestra vida de una manera permanente o significativa son las que usualmente nos presentan un mayor reto.

Aunque no hay una receta mágica para el proceso de toma de decisión, hay algunos pasos que pudiéramos usar para ayudarnos a tomar una decisión basada en un proceso de evaluación

Pasos para ayudar en el proceso de toma de información:

  1. Trabajar con una sola toma de decisión a la vez.
  2. Usar lápiz y papel para enumerar las ventajas y desventajas de la decisión que estamos evaluando.
  3. Identificar las consecuencias de la decisión, a corto y largo plazo.
  4. Evaluar cuántas personas, en adición a uno mismo/a podrían verse afectadas con la decisión (Ej. hijos, pareja).

Pese sus opciones

Una vez tengamos anotado en un papel todas las ventajas y desventajas, podemos preguntarnos cuáles son nuestras prioridades en el momento presente y cómo nos visualizamos en el futuro.

Recuerden que el futuro se va construyendo con las decisiones que vamos tomando en el momento presente.

Una vez hagamos este ejercicio, puedes decidir si deseas compartir el proceso de toma de decisión con alguna persona significativa o con aquellas personas que pueden afectarse con nuestra toma de decisión.

Si la toma de decisión involucra a nuestros hijos/as que son menores de edad, aunque podemos explorar sus sentimientos y opiniones, las personas responsables de tomar las decisiones son los adultos.

Si estas en pareja, se recomienda que el proceso se trabaje en pareja ya que ambos serán afectados por la decisión a tomar

No hay decisión correcta perfecta

Recuerden que no hay decisiones perfectas. Hacemos la mejor decisión considerando las circunstancias que nos rodean al momento de tomar la decisión y lo que visualizamos para nuestro futuro.

Eso quiere decir que no siempre vamos a tener todo lo que queremos y que, en algunos momentos vamos a tener que soltar algunas de nuestras ilusiones o deseos.

Es importante considerar la posibilidad de consultar a un profesional de la salud emocional (ej. consejero, psicólogo, trabajador social) cuando estemos frente a una decisión de mucho impacto en nuestra vida, como por ejemplo mudarse de país, proceso de divorcio, entre otras.

Nunca debemos tomar decisiones bajo coraje o alguna otra emoción intensa.

Cuando estamos muy involucrados emocionalmente es difícil tomar una decisión de forma objetiva.

¿Qué pasa luego de tomar la decisión?

Toda decisión trae consigo unas consecuencias y necesitamos asumir las buenas y las no tan buenas. No hay porque sentirnos culpables si nos equivocamos en nuestra decisión.

No tenemos una bolita de cristal para ver el futuro por lo que, siempre hay una posibilidad de equivocarnos, pero sintiéndonos tranquilos que tomamos la mejor decisión en ese momento de nuestra vida.

Recuerda que la vida siempre te da nuevas oportunidades para tomar nuevas decisiones. Para más información pueden llamar al 984-974-3795.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D. Psicóloga Clínica e Investigadora Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill Departamento de Psiquiatría

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