Una mujer quien ha permanecido casi dos años en santuario dentro de una iglesia en Chapel Hill, y a quien las autoridades migratorias le impusieron una enorme multa, puede respirar tranquila, una vez que se suspendió una orden de deportación que pesaba en su contra.

Un panel de jueces de la Corte de Apelaciones del Cuarto Circuito ordenó a la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA) que suspendan la deportación de Rosa Ortez Cruz.

El Tribunal accedió a la petición de revisión de la latina y envió el caso de vuelta a la BIA con instrucciones de que la agencia otorgue un alivio de Retención de la Remoción, un tipo de protección para quienes no son elegibles para el asilo y que demuestran que tienen una clara probabilidad de persecución en su país de origen.

El caso

Rosa huyó de Honduras en el año buscando seguridad y refugio en Estados Unidos, luego de que su expareja la apuñalara en múltiples ocasiones y pasara más de un mes hospitalizada.

Buscando legalizar su situación migratoria en Estados Unidos, Rosa solicitó asilo y a pesar de que los tribunales de inmigración reconocieron que huyó para salvar su vida, finalmente negaron su caso. En múltiples ocasiones la mujer mencionó que teme por su vida si es deportada a su natal Honduras.

Rosa ingresó a santuario , en la Iglesia de la Reconciliación, donde también se reúne la Hermandad Menonita de Chapel Hill.

A mediados Rosa recibió una inusual multa por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de 314,007 por no haber salido voluntariamente de Estados Unidos. ICE se retractó de su intención de cobrar la exorbitante multa.

El Tribunal del Cuarto Circuito concluyó que el gobierno no demostró que Rosa ya no estaría en peligro si fuera deportada a su país de origen.

Después de luchar por décadas para extender la protección de asilo a las víctimas (de violencia doméstica), esta Administración ha hecho todo lo posible para volver al pasado, incluyendo la manipulación política de los tribunales de inmigración. Sin embargo, un poder judicial independiente continúa dando voz a las víctimas, aseguró el abogado de la inmigrante, Jeremy McKinney.

Santuario

Estoy agradecida con los menonitas y los presbiterianos, así como todas las personas que me han apoyado durante estos años en el santuario. Agradezco a mis abogados que me han defendido, y a los jueces del Cuarto Circuito por aceptar mi solicitud de vivir en paz y seguridad en este país, mencionó Rosa.

Por su parte Isaac Villegas, pastor de la Comunidad Menonita de Chapel Hill, dijo: Durante estos dos años, hemos visto su resistencia y paciencia, su lucha y esperanza. Nuestras dos congregaciones, la Iglesia de la Reconciliación y la Comunidad Menonita de Chapel Hill, han sido bendecidas por el generoso apoyo de las personas de toda nuestra comunidad aquí en el Triángulo. Estamos agradecidos por ellos y agradecemos a Dios que ha escuchado nuestras oraciones por justicia.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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