Terapia para sanar un corazón roto después de una ruptura amorosa

Un corazón roto tras una ruptura amorosa deja tristeza y depresión que necesitan de terapia para sanar. Requiere paciencia, tiempo y disposición.

¿Por qué llegamos a tener un corazón roto?

El corazón se rompe de muchas maneras: desamor, amores platónicos o no correspondidos, amores prohibidos, pérdidas físicas de afectos, infidelidad, falsas relaciones, entre otras causas. En los días posteriores  a la pérdida llegan sentimientos que deben evaluarse para reconocer el estado anímico en el que estamos. Dependiendo de la gravedad de la situación las salidas a esta crisis son variadas.

Sentir que se nos ha roto el corazón básicamente es un estado provocado por una pérdida emocional devastadora, explica Jo Hemmings, psicóloga conductista y experta en relaciones de pareja. Si bien es diferente para cada uno de nosotros, el sentimiento intenso de tristeza, pena y la sensación abrumadora de que nunca vamos a poder superar el dolor es común (en todos los casos).

Romper una relación amorosa implica una pérdida, así que obliga a que pasemos por largas fases dolorosas que terminen en la aceptación de una nueva vida.

Medir el estado emocional

No podemos sanar el corazón roto si todavía no sabemos qué tan herido está. Así que lo primero dentro de este largo proceso de curación, es que debemos reconocer si lo que sentimos es una tristeza normal o llegamos a una verdadera depresión.

Sentir tristeza tras una relación que llega a su fin es absolutamente normal. Se manifiesta en algunas de estas emociones:

  • Deseos frecuentes de llorar.
  • Rabia.
  • Frustración.
  • Soledad.
  • Sensibilidad emocional.
  • Falta de concentración.
  • Aislamiento.
  • Pérdida de interés en las actividades habituales: comer, dormir, trabajar, estudiar y muchas otras.

La tristeza suele disminuir y empieza a desaparecer cuando las personas encuentran placer en su estado de vida. Acostumbrarse y adaptarse a que la otra persona no está a tu lado no es fácil, pero esa fase más dura pasará y se hará llevadera.

Ahora bien, hay situaciones más graves en las que se llega a la depresión. En esos casos sentimos que no tenemos un lugar en el mundo y no encajamos en nada de lo que hacemos. Los síntomas de la depresión son:

  • Sentimiento de vacío.
  • Falta de motivación.
  • Trastornos del sueño.
  • Problemas con la alimentación que llevan a pérdida o aumento de peso.
  • Baja autoestima.
  • Pensamientos negativos relacionados con la muerte.

Estos estados de ánimo más profundos impiden el normal desenvolvimiento de las personas, pero lo más importante es que ponen en riesgo su propia vida. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la cura de la depresión se pueden ofrecer tratamientos psicológicos o medicamentos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos.

Las rupturas representan un duelo

Terminar una relación plantea un proceso de duelo, esto es, etapas de sufrimiento antes de sanar un corazón herido. Existen varias teorías relacionadas con las etapas del duelo, pero todas encierran procesos similares. Las fases según la psiquiatra suiza Kübler-Ross son:

  • Negación

Es la etapa en la que nos sentimos confundidos y hasta en shock por la pérdida sufrida. El deseo de despertar y descubrir que todo fue un sueño es frecuente en ese momento. La ansiedad, el llanto y la tristeza profunda se apodera de cuerpo y mente.

  • Ira

La primera emoción es la rabia de haber perdido. Esa irritabilidad se vuelca contra el entorno o las posibles causas que consideremos han provocado la ruptura. Así, sentiremos molestia contra otras personas así como hacia nosotros mismos en forma de autorreproches. Manejar la ira es importante para evitar reacciones con mayores consecuencias.

  • Negociación

Llega el momento de la conciencia de lo que ha ocurrido. Es cuando reconocemos que no hay camino de vuelta y decidimos que queremos afrontar la situación, así como buscar la manera de hacerlo.

  • Depresión

Este es el momento del sufrimiento, basado en los sentimientos de vacío y dolor profundo. La gestión de este momento es crucial, debido a que las personas que no logran superar la tristeza que los consume se llenan de pensamientos negativos, pierden los deseos de vivir e incluso pueden atentar contra su vida.

  • Aceptación

Si se ha hecho una buena gestión de las emociones durante la depresión las personas logran aceptar la realidad y recuperar el significado de su vida. Llenar los espacios con nuevas experiencias y volver a encontrarse a sí mismos es parte de esta aceptación.

Darse el tiempo para vivir estas etapas es fundamental antes de recuperar el estado emocional del corazón. Es la forma más sana de curarse verdaderamente mitigando el impacto de las heridas que producen recaídas.

Es posible que la persona se desespere en el intento por renovar su estado emocional, pero no se puede apurar el tiempo y acelerar los resultados. Lo mejor es vivir un día a la vez y seguir una estrategia para sanar.

Herramientas para curar un corazón roto

No existen pautas mágicas ni que funcionen de manera inequívoca en todas las personas, pero suele haber herramientas clave que se aplican luego de una ruptura amorosa:

  • Suelta.

El paso inicial para recuperarte de una pérdida sentimental es aprender a soltar. Se trata de reconocer que no es posible mantener una relación por la razón que sea. Es posible que hayas tratado de recuperar esa relación a través de terapias de pareja, pero si no lo hiciste, basta con analizar aspectos como: ¿era sana esa relación?, ¿era amor verdadero?, ¿las cualidades de esa persona eran tan únicas e irremplazables?. Son muchas las preguntas que puedes hacer para darte cuenta de qué tanto estás dejando ir. Al final, puede que la persona sea muy valiosa, pero en definitiva aprenderás que no existen vacíos irreemplazables.

  • Vive el duelo.

Saltarse alguna de las etapas de duelo mencionadas no es de gran ayuda. El duelo debe ser experimentado en todas sus fases, ya que cada una representa un paso a la recuperación del alma. Antes de salir adelante y superar, deberás haber llorado y gritado muchas veces, pero son momentos necesarios para superar el dolor.

  • Reconoce y expresa tus sentimientos.

Muchas personas niegan los sentimientos de tristeza que les produce una ruptura. La razón es tratar de mostrarse fuerte ante las circunstancias aunque por dentro se sientan devastados. No debes sentir vergüenza por tu momento; perder un amor es algo que nos ocurre a todos en algún momento de nuestras vidas, la diferencia entre los casos está en la forma como nos levantamos. Y para ello vale ser consciente de tu estado emocional, así como expresar las emociones. Al practicar el desahogo nos desprendemos de los malos pensamientos que nos trae recordar ese amor perdido.

  • Mantén tu red de apoyo.

No pretendas solucionar tu crisis en soledad total, sobretodo al principio necesitarás contar con un paño de lágrimas o un soporte que te haga ver el mundo de otra forma. El dolor nos ciega y carga de subjetividad, así que un familiar o amigo que mire las cosas desde afuera pudiera tener una perspectiva más clara y objetiva de la situación. Por supuesto que no cuenta si esa persona te llena de rencores, malas ideas o culpas. Rodéate de quien te escucha, comprende, anima y te ayuda a levantar.

  • Distrae tu mente.

No centres tus pensamientos en tu ex; nada más tóxico que vivir anclado en el pasado. No se trata de borrar a esa persona de tu mente, sino de pensar en las cosas que te reconectan con tu centro. Recordar constantemente lo que te duele no es más que un momento para volver a vivirlo y ¿para qué quieres torturarte?. Pensar en positivo, soltar la tristeza, alejarte de todo impulso negativo, son estrategias para salir del círculo vicioso.

  • Ocupa tu cuerpo.

Las actividades diarias a las que te dedicas también son de mucha importancia. Llenar los vacíos con las cosas que te animan aunque al principio no te provoquen, probar cosas nuevas o experimentar alegrías son tareas efectivas para darte cuenta de que puedes lograrlo. Hacer ejercicio, por ejemplo, libera tensiones y revitaliza tu ánimo. En este paso encuentra las ocupaciones que te alejan de la tristeza y que logren distraerte sanamente.

  • Disfruta la soledad.

La soledad es una de las principales consecuencias de la ruptura amorosa, y además uno de los más grandes temores. En este camino de sanación el que aprendas a estar solo te llenará tanto que no imaginas. Disfrutar de tu propia compañía te hará reconocer lo valioso que eres y te alistará para nuevas aventuras. Tómate tu tiempo para estar solo, reflexionar y encontrar que el mejor refugio para el dolor eres tú mismo.

Un error común de las personas en duelo que no saben estar solos es lanzarse al dicho popular de que un clavo saca otro clavo. El problema de esto es que lejos de ayudar a recuperarte, puede crear problemas mayores, ya que las relaciones efímeras suelen estar basadas en recuerdos del pasado, llegando a propiciar conductas enfermizas que pueden agravar la situación.

  • Duerme lo necesario.

Descansa las horas que tu cuerpo demanda, no más, ni menos. Un promedio de 8 horas diarias de sueño permitirán que estés abierto a disfrutar mejor cada día. Tener la mente fresca y saludable te ayudará a tener mayor disposición a superar la etapa de tu vida que te causa dolor y tristeza.

  • Planifica el futuro.

Enfócate en reordenar tu vida. Mientras vives el presente dale cabida a imaginar el futuro. Hacer planes es placentero y te deja ver un mundo de posibilidades. Comenzar proyectos nuevos es una manera excelente para ponerse retos, ya que te impulsan al logro. Tener visión y plantearse objetivos también es una oportunidad para recuperar la posibilidad de ver resultados positivos en los emprendimientos.

  • Reconoce tu valor.

Luego de hacer esta terapia para sanar un corazón roto verás una luz. Muy al final de ese túnel reencontrarte contigo y saber que eres una persona valiosa será la señal de que estás verdaderamente listo para nuevas experiencias.

Estas herramientas se pueden dar por elección propia, pero cuando se hace difícil salir de los duelos por voluntad propia, el apoyo de un psicólogo le podría ayudar a desarrollar resiliencia y a buscar estrategias para superar la tristeza. Así lo sugiere la Asociación Americana de Psiquiatría (APA).

Dejar de sufrir es una elección

Salir de una situación dolorosa como una ruptura de amor pasa por muchas etapas ya mencionadas, pero no es menos importante la voluntad de querer hacerlo. Es así como no es posible recuperarse si no lo deseamos, pues ese deseo se traduce en un impulso de acción.

En su libro El Arte de Combinar el Sí con el No, el padre Ricardo Bulmez explica que de todos los males o dolores, cualquiera se puede recuperar, a no ser que uno tome la decisión de hundirse. Lo que trata de explicar es que tenemos la libertad de escoger estar hundidos en la tristeza o nadando en la felicidad.

Dejar que el pasado pase y aceptar con madurez los cambios es parte de una vida sana. Aferrarse a las personas que nos hacen daño o que no nos aman no es saludable, por el contrario, se convierten en círculos viciosos que afectan nuestro desempeño en todo lo que hacemos. Tampoco podemos pretender ser las trancas en el camino de las personas a quienes hemos dejado de amar.

Las personas van y vienen en la vida; no todas se quedan para siempre. Quedamos nosotros y si decidimos abandonarnos a la tristeza entonces no volveremos a encontrar el sentido de quiénes somos; y definitivamente la mejor misión que tenemos en la vida es Vivirla plenamente.

Jeralí Giménez

Lic. en Comunicación Social. MBA en Mercadeo. CEO de Link BTL. Disfruto de leer y escribir. Soy madre y esposa agradecida con la vida. jgimenez@lanoticia.com

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