Finalizó temporalmente el cierre de gobierno más largo de la historia. Durante más de un mes el presidente Donald Trump se negó a firmar el presupuesto federal, elaborado por el Congreso, por no contener 5.7 mil millones para la construcción de un muro en la frontera con México. Al final, la presión fue más grande que el orgullo y Trump reabrió el gobierno hasta , con la esperanza de que se negocie una nueva ley de seguridad fronteriza que incluya un muro. ¿Llegó la oportunidad para negociar una reforma migratoria?

Durante su campaña electoral, Trump lanzó una parvada de promesas irreales, entre ellas: arrestar a Hillary Clinton, abrir más minas de carbón, prohibir la entrada al país de musulmanes, eliminar y reemplazar el Obamacare, pero la más emblemática fue la de construir un muro a lo largo de la frontera sur, el cual sería pagado en su totalidad por México. Una vez en el poder, otra sería la realidad.

El discurso presidencial sobre el muro se fue desmoronando con el paso del tiempo. Dejó de ser de concreto, como ofreció originalmente, ahora sería un vallado metálico, ya no recorrería toda la frontera sino solo algunas partes, ya no costaría 20,000 millones sino 5.7 mil millones, ya no sería México quien pague por él, sino los estadounidenses.

En dos años dentro de la Casa Blanca, Trump no ha podido colocar ni un solo ladrillo de su muro. Sin opciones, y sin un plan, el presidente intentó una medida desesperada, e irracional: cerrar el gobierno para presionar al Congreso para que financie su muro.

Por 35 días el gobierno federal estuvo cerrado parcialmente, dejando sin salario a cerca de 800,000 trabajadores públicos, y generando el rechazo generalizado de la población. Al final Trump tuvo que reabrir el gobierno sin recibir un solo centavo para su muro. Esto coloca al presidente en una posición complicada, lo cual puede ser aprovechado para dar paso a una reforma migratoria.

Analistas piensan que en las próximas semanas el Congreso discutirá varios planes de seguridad fronteriza, algunos de los cuales van a contemplar la construcción de un muro, pero también ciertos alivios migratorios. De hecho, durante el cierre de gobierno Trump propuso dar un alivio de tres años a los beneficiarios de dos programas migratorios: la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) y el Estatus de Protección Temporal (TPS).

La Federación de Iglesias Cristianas de Carolina del Norte dio a conocer varios puntos claves que debería incluir cualquier plan de reforma migratoria, sobre los cuales ya existe algún tipo de legislación bipartidista en el Congreso.

El primero es dar un camino hacia la ciudadanía a favor de los jóvenes con DACA. Además de la legalización permanente de los beneficiarios del TPS, y que se otorgue un TPS para los inmigrantes venezolanos. Adicionalmente se pide otorgar una Acción Diferida para los Padres de ciudadanos y residentes permanentes (DAPA), y reestructurar el sistema de prioridades de deportación para que se enfoque exclusivamente en criminales peligrosos.

Por un lado el presidente está desesperado por lograr cualquier financiamiento del muro, por el otro están los demócratas quienes aseguraron que buscan algún tipo de legislación sobre seguridad fronteriza. Este es el momento perfecto para poner las cartas sobre la mesa y pedir la legalización de miles de inmigrantes que ya se encuentran en Estados Unidos.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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