¿Qué tienen en común los mandatarios Jair Bolsonaro, Nicolás Maduro y Donald Trump? A nivel político parecería que no mucho más que ser igualmente polémicos. Sin embargo lo que ha unido durante esta pandemia a los líderes de Brasil, Venezuela y Estados Unidos es que consideran que el fármaco contra la malaria, denominado popularmente cloroquina funciona contra el COVID-19, pese a que no hay evidencia médica al respecto.

En las últimas semanas la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) elevó una autorización para usar este medicamento en pacientes con coronavirus bajo prescripción médica. A fines de Trump lo consideró un medicamento revolucionario. En el presidente estadounidense contó a la prensa que incluso la estaba tomando de manera preventiva.

En Brasil, tras la renuncia de dos ministros de Salud en menos de un mes, el el nuevo líder de la cartera incluyó la cloroquina y la hidroxicloroquina (un derivado del primero) en su sugerencia de tratamiento para pacientes con síntomas leves de COVID-19.

El presidente venezolano Nicolás Maduro hizo un llamamiento al uso de este fármaco desde que aparecieron los primeros casos en Venezuela, a mediados de .

Con estos tres gobiernos que lo reivindican, en mundo ha circulado la idea de que este medicamento podría ser la cura contra el virus SARS-CoV-2. Pero expertos señalan lo contrario, incluso advierten que es peligroso para la salud.

¿Qué es la cloroquina?

Tanto la cloroquina como la hidroxicloroquina son medicamentos utilizados para la prevención y tratamiento de la malaria con probada eficacia. También se usan en enfermedades autoinmunitarias, ​como la artritis.

La razón por la que llegó a considerarse como válida en el tratamiento del coronavirus es que estudios preliminares habían encontrado en esta droga componentes antivirales.

¿Sirve contra el COVID-19?

Más allá de los discursos políticos, un estudio publicado en la revista especializada The Lancet el no solo desmiente que la cloroquina pueda tener un efecto positivo en pacientes con coronavirus, sino que este fármaco aumenta el riesgo de mortalidad.

El estudio titulado Hidroxicloroquina o cloroquina con o sin macrólido para el tratamiento de COVID-19: un análisis de registro multinacional utilizó un registro compuesto por 671 hospitales ubicados en seis continentes. Esta es la muestra más grande que un estudio haya hecho sobre esa droga.

Los investigadores tomaron 3 grupos: el de control, uno que tomó solo cloroquina y un tercero al que se le suministró hidroxicloroquina y antibiótico. La mortalidad en el primero fue de un 9.3, mientras que los pacientes que solo tomaron cloroquina tuvieron una tasa de morbimortalidad del 16 y en el último grupo este porcentaje escaló al 23.

Además, el informe expresa que se observa una mayor frecuencia de arritmias ventriculares cuando se usa como tratamiento de COVID-19.

Este estudio va en la línea de varios anteriores que ya señalaban los efectos adversos del uso de la cloroquina en tratamientos contra el COVID-19.

Discursos peligrosos

Entonces, ¿por qué Trump, Bolsonario y Maduro lo siguen recomendando? No hay una respuesta a ciencia cierta, pero el director ejecutivo del Instituto de Estudios para Políticas de Salud de Brasil, Miguel Lago, tiene una teoría.

En conversación con CNN el experto apuntó a que son presidentes que saben que tendrán irreversiblemente una crisis económica gigante y una crisis sanitaria tremenda. Y añadió: demostrar que intentan luchar contra el consenso común puede que les traiga algún tipo de capital político.

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Cecilia Presa

Apasionada por el storytelling, soy Licenciada en Comunicación por la Universidad de Montevideo. Mi cobertura de temas está enfocada en el emprendedurismo, las finanzas personales y las problemáticas...

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