se cumplirán dos años desde que el pastor José Chicas se refugió en santuario dentro la Escuela para la Conversión de la Iglesia Bautista St. John’s Missionary en Durham, para evitar ser deportado.

Originario de El Salvador, vive hace más de 34 años en Estados Unidos y tiene cuatro hijos, tres de ellos ciudadanos americanos y uno beneficiario del programa DACA.

Pensé que esto se resolvería en tres o cuatro meses, dijo Chicas el año pasado en una entrevista con La Noticia. Ha sido como una cárcel, separado de mi familia y sin poder ayudarlos económicamente, pero a la vez una gran ayuda porque sino, estaría huyendo, viviendo en mi país o hasta muerto, aseguró.

Chicas, huyó de su país en busca de asilo político a causa de la guerra civil. Con 20 años, fue detenido por Inmigración y liberado tras pagar una fianza. Sin embargo, aseguró que debido a malos consejos legales no se presentó a la corte, lo que generó una orden de deportación en ausencia, de la cual no tuvo conocimiento, sino hasta hace poco más de dos años.

Dentro de la iglesia, Chicas pasa los días leyendo y estudiando la Biblia, además una vez a la semana recibe clases de inglés, igualmente encuentra momentos para orar y compartir reflexiones bíblicas con algunos feligreses.

El estar lejos de su hijo menor Ezequiel y su hija Andrea, quien sufre de problemas de depresión, ha sido una de las situaciones más complicadas de manejar durante estos años, comentó.

Proceso estancado

Su esposa Sandra Marquina ha estado trabajando con grupos comunitarios, congresistas y concejales para tratar de que intercedan ante Inmigración y suspendan la deportación de José.
En el primer año de santuario se reunió dos veces con el representante David Price y recibió la visita del senador demócrata Bernie Sanders. Igualmente, el Concejo Municipal de Durham aprobó por unanimidad , una resolución a favor de Chicas en particular y del movimiento santuario en general. Pese a esto, su proceso migratorio sigue sin cambios, y todavía pesa sobre el inmigrante una orden de deportación.

Iglesias santuario

En Carolina del Norte fue el estado con el mayor número de inmigrantes en santuario de todo el país, según el reporte Sanctuary In The Age Of Trump publicado en enero de ese año por la organización Church World Services. De los 36 inmigrantes que en ese momento estaban en santuario, cinco vivían en Carolina del Norte. En abril de ese año ingresó una sexta inmigrante en santuario. Hoy, de ellos solo dos lograron solucionar su caso migratorio, tres tienen sus casos estancados, mientras que uno fue deportado.

En el limbo

Juana Luz Tobar Ortega, la primera inmigrante de Carolina del Norte que evitó la deportación al pedir santuario, cumplió dos años refugiada en la Iglesia Episcopal San Barnabas en Greensboro, y su caso, al igual que Chicas, todavía no tiene una resolución clara. Juana dijo que su situación ha afectado mucho a sus cuatro hijos, dos nacidos en Estados Unidos, y dos con DACA, así como a su esposo quien es ciudadano americano, y a sus dos nietas de 11 años de edad.

Rosa del Carmen Ortez Cruz ingresó a santuario en la Iglesia de la Reconciliación, donde también se reúne la Hermandad Menonita de Chapel Hill, a la espera de una suspensión de su deportación. En el huyó de Honduras buscando refugio en Estados Unidos, luego de que su expareja la apuñalara en múltiples ocasiones y pasara más de un mes hospitalizada. Desde vivió en Greensboro. Trabajaba en un taquería y en una fábrica. Tiene cuatro hijos, tres de ellos ciudadanos americanos y menores de edad. Su caso permanece estancado.

Le tendieron una trampa

En noviembre del año pasado las autoridades migratorias deportaron a Samuel Oliver Bruno, quien estuvo en santuario dentro de una iglesia en Durham por 11 meses, y fue detenido por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), mientras se dirigía a una cita exigida por el Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) para tomarle sus huellas, como parte del proceso de Acción Diferida. Samuel, quien se encuentra actualmente en México, y tiene a su familia vive en Carolina del Norte, asegura que las autoridades le tendieron una emboscada.

Liberados

Oscar Canales, un inmigrante y empresario quien se refugió en la Congregational United Church of Christ de Greensboro en enero del , salió del santuario , luego de que su orden de deportación fue cancelada, según confirmó a La Noticia la reverenda Julie Peeples, pastora de la iglesia.

Recientemente, Minerva Cisneros García, una madre de origen mexicano quien escapó de su orden de deportación refugiándose en la Congregational United Church of Christ, recibió su estatus de residente permanente, por parte de la Corte de Inmigración de Charlotte.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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