Una estrategia para cultivar amor y buenas relaciones entre padre e hijos, es compartir tiempo de calidad con ellos. No se trata de llenarlos de actividades y responsabilidades, sino de formar parte de ellas.

Acompañar a los hijos en el cumplimiento y desarrollo de las tareas que les asignamos es asegurar relaciones más fuertes y duraderas. Construir los espacios en los que podamos juntarnos padres, niños y adolescentes constituye un logro familiar muy importante.

¿Cuál es el tiempo de calidad?

No se trata de cantidad sino de calidad. El tiempo es una de las cosas que los hijos más valoran de compartir con sus padres. Es casi un medidor de afecto.

Para que se cuente como tiempo de calidad debe cumplir con uno o varios de estos elementos:

  • Concentra risas y juegos
  • Ofrece ayuda o guía para resolver problemas
  • Dedica o crea improvisación
  • Dedicado a escuchar, sin hablar.

Para los niños tener la presencia de los padres en casa libre de distracciones es lo que verdaderamente cuenta. Así que no olvides desconectarte del trabajo, de las ocupaciones serias y de cualquier aparato electrónico para que puedas sumar horas de tiempo de calidad en familia.

¿Por qué los niños necesitan tiempo de calidad?

En su círculo de amigos seguramente han hablado de niños que tienen problemas de conducta. Generalmente nuestros hijos demandan su espacio llamando la atención de las maneras que encuentran viables. Así, llegan los niños a fomentar conductas de violencia que no son más que vías de escape a su soledad.

El tiempo de calidad fomenta el desarrollo emocional de nuestros hijos, los hace sentir amados, valorados y atendidos. Los niños que carecen de estas cualidades son inseguros, acomplejados, sensibles y de baja autoestima.

¿Cómo pasar tiempo en familia?

Hay muchas actividades que puedes organizar para reunir a la familia y promover la diversión:

  • Conversar de las cosas más triviales que consideres
  • Compartir las comidas en la mesa
  • Leer juntos
  • Ver álbumes de fotos
  • Hacer un dibujo
  • Crear historias
  • Contar chistes
  • Improvisar juegos. No solo podemos apelar a los juegos de mesa, también podemos hacer pijamadas, teatro en casa, etc.
  • Cuando sea posible dar una caminata o jugar un deporte en exterior

Recuerda que los hijos crecen rápido y el tiempo que pasamos juntos no es infinito. Pero los vínculos afectivos que hayamos formado en su desarrollo se mantendrán para toda la vida.

Jeralí Giménez

Lic. en Comunicación Social. MBA en Mercadeo. CEO de Link BTL. Disfruto de leer y escribir. Soy madre y esposa agradecida con la vida. jgimenez@lanoticia.com

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