No paran los tiroteos masivos ¿es un tema de salud mental o de acceso a las armas?
Tras la tragedia en Uvalde, Texas, muchos políticos piden que no se culpe de los tiroteos masivos a las armas, sino al tema de la salud mental. Rene Lucero y su esposa Alva visitan un sitio de homenaje en la Escuela Primaria Robb en Uvalde, Texas, el martes 31 de mayo de 2022. (AP Foto/Jae C. Hong)

Hemos vivido semanas en donde trágicos tiroteos masivos enlutaron la nación. El 14 de mayo en un supermercado en Buffalo, Nueva York, 10 días más tarde en una escuela primaria en Uvalde, Texas. Lejos de generar un cambio en la forma como abordamos este tema, muchos políticos comenzaron a pedir que no se culpe a las armas sino al tema de la salud mental, y mientras estas discusiones siguen, los muertos no paran. Dos tiroteos masivos ocurrieron en Chattanooga, Tennessee y Filadelfia, Pennsylvania, solo este fin de semana.

Es muy difícil dimensionar la terrible tragedia ocurrida el 24 de mayo en la escuela primaria de Uvalde, Texas, donde 19 niños pequeños y dos maestras, en su mayoría latinos, fueron asesinados a tiros. ¿Cuál fue la respuesta de los líderes conservadores? Celebrar tres días después una conferencia que promueve el uso de armas de fuego, justamente en Texas. Este despreciable gesto de insensibilidad, busca ser justificado bajo el argumento de que este tipo de tragedias son solo un asunto de salud mental. ¿Es esto cierto?

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Un insulto a las víctimas del tiroteo

Todavía no se secaban las lágrimas de las familias de Uvalde, cuando la Asociación Nacional de Rifle (NRA) emitió un escueto comunicado, expresando solidaridad por las víctimas del incidente, pero anunciando que eso no los detendrá para celebrar su conferencia anual en Houston, a pocas horas de donde ocurrió la tragedia.

Para agregar un toque de desvergüenza, pidieron a los asistentes que no porten armas cuando dé su discurso allí el expresidente Donald Trump. Todo esto es un insulto a las víctimas del tiroteo.

La NRA gasta anualmente millones de dólares para frenar el avance de leyes que regulen la tenencia de armas de fuego, y para refutar estudios académicos que vinculan este tipo de violencia con el fácil acceso a las armas en el país.

Para lograr estos objetivos, y justificar su fanatismo, la NRA suele invocar dos argumentos cada vez que ocurre un tiroteo masivo que sacude a la nación:

1) Estos incidentes no son culpa del fácil acceso a las armas, sino exclusivamente a problemas de salud mental.

2) Para detener tiroteos masivos ofrecen como solución tener más gente armada.

Analicemos estos argumentos a la luz de la tragedia ocurrida en Texas.

¿Salud mental o acceso a las armas?

Personas con problemas de salud mental existen en todo el planeta. Pero Estados Unidos tiene una peculiaridad. Según cifras de World Population Review, desde el 2008 hasta la fecha, se han producido 288 tiroteos en escuelas y universidades de Estados Unidos. El siguiente país en la lista es México con 8 casos, seguido de Sudáfrica con 6 en el mismo período.

Está ampliamente documentado, hay algo en Estados Unidos que otros países no tienen. No es falta de atención a la salud mental, no es la ausencia de personas con problemas, es el fácil acceso a las armas de fuego de alta capacidad.

Salvador Ramos, quien oficialmente no fue diagnosticado con problemas mentales, compró legalmente y sin problema dos rifles de asalto solo unos días antes del tiroteo en Texas, tras cumplir 18 años de edad.

¿Tener más gente armada es la solución?

Según información preliminar sobre el ataque en Uvalde, cuando Ramos entró a la escuela y comenzó a disparar, varios policías acudieron al lugar, pero dijeron que no pudieron ingresar por los disparos que recibían. Pasaron 45 angustiosos minutos hasta que llegó un agente fronterizo que finalmente neutralizó al atacante.

Tener gente armada (los policías) en la escuela no detuvo esta tragedia. ¿Será que ahora el NRA quiere que las maestras vayan con bazucas a las clases?

Si no hacemos algo habrá más tiroteos masivos

La terrible tragedia de Uvalde, tristemente no es la primera, y si no hacemos algo, tampoco será la última. ¿Tiene sentido que un joven de 18 años compre dos armas de asalto y cientos de municiones sin ninguna restricción?

La abrumadora mayoría (89 %) de los estadounidenses apoyan la idea de establecer revisiones de antecedentes a los compradores de armas, pero hay un problema. Esto no es del agrado de la NRA. ¿Podemos llamar a esto democracia?

En este año electoral usted tiene la oportunidad de poner un alto a estos políticos insensibles, que no quieren restringir el acceso a armas de fuego de alta capacidad, aquellos que velan por los grupos de interés antes que por la seguridad de nuestros niños.

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Diego Barahona A.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com