El crecimiento explosivo de la comunidad latina en Carolina del Norte y el Condado de Mecklenburg presenta una variedad de nuevas oportunidades y al mismo tiempo un cambio en las necesidades de esta población, ya que la mayoría de los latinos que actualmente viven en el estado han nacido en Estados Unidos. 

Durante las últimas cinco décadas, la comunidad latina del estado ha crecido de manera constante y ahora representa una población de más de un millón de personas, según el Censo. En los últimos 10 años, la población latina del Condado de Mecklenburg ha crecido en más de 60,000 personas.

Desde el 2010, la mitad de la población latina del estado es nacida en Estados Unidos. En el 2020, el nuevo Censo indicó que ese segmento de la población ha crecido aún más. Hoy en día, seis de cada 10 latinos en Carolina del Norte nacieron en Estados Unidos. 

La Directora de Carolina Demography, Rebecca Tippet, plantea que en parte este cambio demográfico refleja el hecho de que la población latina es más joven que los demás grupos en el estado. 

“Esto fue porque la gente que ya vivía en Estados Unidos estaba teniendo hijos'', explicó. “Y eso explica el crecimiento en la población de la segunda y tercera generación en el estado.”

Haciendo parte de los cambios demográficos

Tony Arreaza, músico de profesión, es uno de estos residentes latinos que emigró a Estados Unidos y cuyos hijos han nacido en el país. Se mudó de Venezuela a Carolina del Norte en los noventa. Sus hermanos estudiaban en Charlotte. Pero Arreaza vino con la esperanza de hacer realidad su sueño de tener una carrera en la música. Quería tocar en una banda de rock americano. 

“No vine por razones políticas o porque estuviera escapando de algo,” comentó Arreaza. “Vine para seguir mi pasión: la música.” 

Empezó a estudiar inglés en Central Piedmont Community College y dice que podía contar el número de estudiantes latinos en sus clases con los dedos de una mano. Recuerda tener que viajar a Nueva York o Florida para asistir a conciertos de música en español, porque los grupos latinos no paraban a tocar aquí. 

Pero eso cambió rápidamente. Arreaza ha sido testigo de primera mano del crecimiento de la comunidad latina en Carolina del Norte.

Tony Arreaza se mudo de Venezuela a Charlotte para perseguir una carrera música.

“A través de la música empezamos a ver el cambio. Antes tocábamos para 100 personas. Ahora tocamos para 300,”  comentó Arreaza. “Antes éramos el único grupo. Ahora existen cinco o seis bandas. Entonces, todo cambió muy rápido.”

Arreaza y su esposa, quien es cubana, tuvieron dos hijos que hacen parte de la población latina de segunda generación que está en crecimiento en Carolina del Norte. 

“Si les preguntas de donde son,” explicó Arreaza, “te van a responder que son de Estados Unidos, Cuba y Venezuela.”

Arreaza dice que comen la arepa típica de Venezuela con rellenos cubanos y estadounidenses.

“Me parece hermoso, porque es una mezcla de donde son,” dijo Arreaza. “Nacieron aquí. Hablan inglés mejor que español. Es hermoso. Realmente son un crisol.”

Tony Arreaza posa al frente de una galería de volantes para distintos eventos de la comunidad latina que ha ayudado a planear.

Mezcla de culturas y habilidades en segunda generación latina

Esta mezcla de culturas y las habilidades con el inglés de la segunda generación de latinos es parte de la razón por la cual la directora del Instituto de Estudio de las Americas de la UNC-Chapel Hill, Hannah Gill, dice que el cambio en la comunidad latina hace que la representación sea más accesible. 

“Estamos en la segunda y tercera generación de latinos nacidos en Estados Unidos, quienes son completamente bilingües y bi-culturales. Y están comenzando a ocupar posiciones de liderazgo y a dirigir organizaciones, compañías y negocios,” comentó la profesora Hannah Gill. 

Federico Ríos es un ejemplo de esto. Se mudó a Charlotte de Nueva York, donde nació. Pero sus padres son de Colombia y Puerto Rico, lo que lo hace un inmigrante latino de segunda generación. 

Hoy trabaja como el vicedirector de la Oficina de Equidad, Movilidad e Integración del Inmigrante de la ciudad de Charlotte

Federico Rios, vicedirector de la Oficina de Equidad, Movilidad e Integración del Inmigrante de la ciudad de Charlotte

Ríos dice que a medida que crezca la población de segunda generación, el futuro de la comunidad latina en Charlotte brillará más. 

“Creo que vas a notar la cantidad de talento aumentar dramáticamente,” comentó Ríos. “Vas a tener gente que puede trabajar entre las dos culturas y que son totalmente latinas y totalmente estadounidenses.” 

Señala que las compañías deben reconocer la importancia de las habilidades que poseen los latinos como empleados. 

“Las compañías y entidades públicas podrán entender que les resulta beneficioso contratar a individuos bilingües con un entendimiento cultural y con una habilidad para entrever cosas que uno no puede ver,” explicó. 

Persiste falta de representación latina a pesar de cambios demográficos

Si bien acceder a posiciones de poder es más fácil para la segunda generación de latinos bilingües y biculturales, José Hernández-París, director de La Coalición Latinoamericana, reconoce que todavía persiste la falta de representación latina en posiciones de liderazgo en diferentes campos.

“Se ha creado una barrera profesional,” comentó Hernández-París. “Y nos estamos dando cuenta de esto cada vez más. Y la verdad es un poco alarmante.”

Una barrera profesional que es evidente para las comunidades de minorías alrededor de Estados Unidos. Un reporte del New York Times del 2020 encontró que solo el 20 % de las 900 personas más poderosas en el país se identifican como personas de color, a pesar de que estos grupos representan el 40 % de la poblacion. 

Esta representación es clave, dice Hernández-París. 

“Por mucho tiempo hemos sido una nueva comunidad, una comunidad que acababa de llegar. Y creo que ya hemos superado eso,” explicó. “Ahora somos una comunidad establecida en Charlotte, y por ende debemos ser representados de esa manera.”

José Hernández-París, director de La Coalición Latinoamericana.

Comenta que una forma de hacerlo es recibiendo apoyo adicional por parte del gobierno local. Explica que La Coalición Latinoamericana tiene 14 empleados que atienden a alrededor de 7,000 personas con variedad de necesidades cada año. La organización sin ánimo de lucro ayuda a los nuevos inmigrantes a navegar el sistema de salud y educación. También provee asistencia legal y desarrollo profesional.  

“Estamos teniendo dificultades para atender tanta necesidad,” comentó. 

Dice que la colaboración entre las organizaciones comunitarias y los líderes gubernamentales es la mejor manera para apoyar a los latinos y otros inmigrantes en Charlotte.

“Tenemos la red para hacerlo, pero no lo podemos hacer solos'', explicó Hernández-París. “Entonces estamos acercándonos al gobierno de la ciudad y del condado para decirles ‘Ayúdenos’. Ayúdenos a ayudarlos a integrarse para que Charlotte siga siendo una ciudad acogedora para los inmigrantes.”

Intentos para cerrar la brecha de comunicación

Gill está de acuerdo con Hernández-París sobre la necesidad de apoyo gubernamental. Dice que la única manera de conseguirlo es mejorando la representación latina en el gobierno. 

“Reclutando a gente de contextos subrepresentados, incluidos los inmigrantes latinoamericanos a las juntas y comisiones en los pueblos y las ciudades. De esta manera quienes toman decisiones a nivel local reflejan las comunidades para las que trabajan.” 

Según el Censo, hay más de un millón de latinos en Carolina del Norte. Pero basado en un reporte del Fondo de Educación NALEO, el estado solo tiene seis representantes latinos electos. A nivel nacional, el país tiene 60 millones de latinos y tan solo 7,000 son representantes electorales. 

Gill señala que es importante cerrar la brecha de comunicación entre los inmigrantes y el gobierno local para incentivar la participación y representación gubernamental. 

Hannah Gill, directora del Instituto de Estudio de las Americas de la UNC-Chapel Hill

Como funcionario gubernamental en Charlotte, Ríos está de acuerdo. Explica que no importa cuántos recursos tenga disponible una ciudad, si sus comunidades no saben cómo aprovecharlos, se vuelven obsoletos. 

“Con cualquier individuo, no solo los latinos, sino todos nuestros grupos inmigrantes, todas las demás comunidades que se enfrentan a la pobreza,” explicó Rios. “Hay una incapacidad para realmente mantenerse al tanto de la información más importante por parte del gobierno.”

Dice que la ciudad de Charlotte está intentando mejorar la brecha en la comunicación con la Política de Acceso al Lenguaje, un programa para asegurarse que toda la información gubernamental se provea en más de un idioma. 

Señala que la esperanza es compartir este nuevo proceso de comunicación de manera externa una vez la ciudad lo haya consolidado de manera interna. 

EQUALibrium

Esta historia forma parte de la serie EQUALibrium: An exploration of race and equity in Charlotte de WFAE. Encuentre esta historia en inglés en la página de WFAE.

María Ramírez Uribe es miembro de Report for America, cubre temas relacionados con raza, equidad e inmigración para WFAE y La Noticia.

Maria Ramírez Uribe

Es reportera de WFAE recientemente graduada en Elon University. Cubre la comunidad latina de Charlotte. Su experiencia incluye trabajar por unos meses en CNN como investigadora para la sala de redacción...