Cuando el Dr. Carlos Rish abrió el Centro Médico Latino a principios del 2000, lo hizo como respuesta a la necesidad que existía de proveer servicios médicos económicos en español a la comunidad Latina en Charlotte.

“Había una necesidad en Charlotte de tener un médico que tuviese la facilidad de comunicarse no solo verbalmente en español, sino que también pudiese entender la idiosincrasia de la comunidad Latina,” dijo Rish. “Y pensé que yo podía asumir ese papel.”

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La práctica de medicina familiar de Rish cuenta con tres sucursales en la ciudad y presta sus servicios médicos a pacientes de todas las edades. Sin embargo, cuando la pandemia del coronavirus llegó, Rish se preguntó si podría mantener abierto su centro médico.

Entre la cuarentena y el miedo de la gente a salir de sus casas, Rish vio cómo el número de pacientes en su práctica bajaba a un 20%.

Los centros de salud económicos como Care Ring han tenido que aumentar sus gastos en EPP y otros equipos para adaptarse a la pandemia del coronavirus
Los centros de salud económicos como Care Ring han tenido que aumentar sus gastos en EPP y otros equipos para adaptarse a la pandemia del coronavirus (Lindsay Kappius)

“Empezamos a preguntarnos, ‘¿qué vamos a hacer?’” dijo. “No podremos mantenernos abiertos de la manera en que quisiéramos.”

Dice que a los dos meses, en la medida en que sus pacientes se empezaron a enfermar con el COVID-19, o se dieron cuenta de que la pandemia no terminaría en dos semanas, el Centro Médico Latino empezó a ver un incremento lento de pacientes. Pero Rish ya enfrentaba una pérdida económica generada por la disminución de pacientes.

Alrededor de Carolina del Norte, otras prácticas privadas como la de Rish también vieron una baja en la cantidad de pacientes que atendían. Una encuesta del North Carolina Medical Group Management Association encontró que en abril, el 98% de los encuestados experimentó una reducción en ingresos y la mitad sufrieron una reducción de pacientes del 50%.

El Centro Médico Latino fue capaz de mantenerse abierto sin necesidad de reducir su número de empleados gracias a un préstamo del Programa de Protección de Pago. También compensaron la pérdida de ingresos usando $400,000 que habían reservado para otros proyectos, $50,000 de los cuales fueron utilizados para adquirir equipos de protección personal (EPP). Rish dice que empezó a planear de antemano y comenzó a comprar EPP a principios de la primavera, al ver la propagación del virus alrededor del mundo. No se le han agotado los suministros de EPP, pero dice que el aumento en los costos de los mismos implica un gasto significativo para una práctica como la suya.

Un préstamo del Programa de Protección de Pago permitió al Dr. Carlos Rish a mantener su práctica abierta sin tener que despedir a ninguno de sus empleados
Un préstamo del Programa de Protección de Pago permitió al Dr. Carlos Rish a mantener su práctica abierta sin tener que despedir a ninguno de sus empleados

“Para una práctica médica que trata más que nada a pacientes de bajos recursos, y en donde tenemos precios accesibles para que la gente pueda venir a vernos, $50,000 extras en EPP hasta el momento, en siete meses, es mucho dinero,” comentó Rish.

La Asociación Médica Americana llevó a cabo una encuesta y encontró que al igual que el Centro Médico Latino, el 64% de los encuestados vieron un aumento en sus gastos de EPP.

Durante la pandemia, con la alta pérdida de trabajos, millones de americanos han perdido su seguro médico. Care Ring, una organización sin ánimo de lucro en Charlotte, se dio cuenta que más gente sin seguro estaba llegando a su clínica, por eso dejaron de cobrar por sus servicios por un tiempo.

Care Ring dice que el apoyo que han recibido de parte de sus donantes les ha permitido mantenerse abiertos durante esta época económicamente difícil
Care Ring dice que el apoyo que han recibido de parte de sus donantes les ha permitido mantenerse abiertos durante esta época económicamente difícil

“Ser un recurso para ellos en un momento de alta necesidad, eso era muy importante para nosotros,” dijo la Jefa de Desarrollo de Care Ring, Kelly Musante. “Sabíamos que los costos no podían ser una barrera para recibir nuestros servicios.”

Care Ring suministró servicios de cuidado médico gratuitos por cinco meses. Normalmente, estos costos representan el 10% del presupuesto de $4 millones de la organización.

“Nos vimos afectados económicamente de la noche a la mañana,” explicó Musante.

Esto no fue un problema únicamente para Care Ring.

Antes de la pandemia, la Asociación Nacional de Centros Comunitarios de Salud encontró que el 42% de los pacientes de estos centros en Carolina del Norte no tienen seguro de salud. Ese era el caso en el C.W. Community Health Center en Charlotte. Pero Debra Weeks, CEO, dice que ese número ha seguido creciendo desde entonces.

“Rápidamente subió a un 67% de no asegurados y ha seguido escalando,” Weeks explicó.

Care Ring, una clínica sin fines de lucro, dejó de cobrar por sus servicios temporalmente para mantenerse accesible, durante la pandemia del coronavirus, a los pacientes sin seguro de salud
Care Ring, una clínica sin fines de lucro, dejó de cobrar por sus servicios temporalmente para mantenerse accesible, durante la pandemia del coronavirus, a los pacientes sin seguro de salud
(Lindsay Kappius)

Otro impacto económico que sufrieron los centros de salud por el COVID-19 fue una baja en pacientes. La Fundacion Kaiser reportó que los centros comunitarios de salud vieron una disminución del 43% de pacientes durante los primeros meses de la pandemia.

En un día cualquiera, C.W. Williams Community Health Center atendía 80 pacientes, este número bajó a 20 cuando comenzó la pandemia. Weeks dice que ahora reciben alrededor de 50 pacientes diarios.

“No puedo encontrar las palabras para describir lo que vivimos cuando todo esto empezó,” Weeks comentó. “Como sabes, ha sido un año arrollador.”

Los gastos del centro también han aumentado. Weeks dice que este año, no solo han tenido que gastar más en EPP, sino que a medida en que el centro ha cambiado la manera de ofrecer sus servicios, también ha tenido que asumir otros costos como la compra de más computadores, equipos de desinfección y la creación de un cuarto de presión negativa, el cual previene la propagación de enfermedades transmitidas por aire, como el COVID-19.

“Estamos adquiriendo suministros a un nivel en el que nunca antes habíamos necesitado'', Weeks dijo. “Tenemos una necesidad de contar con equipos que nunca nos imaginamos que íbamos a necesitar.”

La adaptación a la pandemia le ha costado al centro $500,000 y el financiamiento federal le ha permitido mantenerse abierto, sin tener que despedir a ninguno de sus empleados. Sin embargo, si los casos de COVID-19 continúan aumentando, y se vuelve a implementar otro cierre de negocios, Weeks no sabe qué podría suceder.

Cuando el COVID-19 comenzó, Care Ring empezó a ver a sus pacientes exclusivamente de manera electrónica durante cuatro de los cinco días de la semana
Cuando el COVID-19 comenzó, Care Ring empezó a ver a sus pacientes exclusivamente de manera electrónica durante cuatro de los cinco días de la semana
(Lindsay Kappius)

“No sé si en este caso no tendría que despedir a algunos de mis empleados. Tengo que ver,” comentó Weeks.

Pero Weeks dice que C.W. Williams Community Health Center ha lidiado con dificultades financieras en otros momentos. Menciona que saben cómo sobrevivir y que van a seguir trabajando para asegurarse que sus pacientes tengan acceso a servicios de salud económicos en la medida en que la pandemia continúe.

“Queremos mantener nuestra relación con la comunidad y queremos cumplir nuestro contrato con ellos y seguir brindando servicios de calidad e información en salud.”

Este artículo es parte de una serie colaborativa que examina el impacto económico del COVID-19 en las comunidades afroamericanas y latinas. La serie se produce a través de una colaboración entre WFAE, Charlotte Ledger, QCity Metro, y La Noticia. Cuenta con el apoyo de fondos de Facebook, el Fondo del Laboratorio de Noticias Locales de Carolina del Norte (NC Local News Lab Fund), Google, y los miembros de WFAE.

Maria Ramírez Uribe

Es reportera de WFAE recientemente graduada en Elon University. Cubre la comunidad latina de Charlotte. Su experiencia incluye trabajar por unos meses en CNN como investigadora para la sala de redacción...

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