El presidente de Rusia, Vladimir Putin, celebró el éxito de sus fuerzas armadas en la toma de la ciudad portuaria de Mariúpol, en el este de Ucrania.

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El ejército ruso atacó con bombardeos durante dos meses y medio la ciudad, mientras que los últimos combatientes ucranianos se resguardan en la acerera de Azovstal.

La ciudad tiene un valor estratégico muy importante para Moscú, pues busca unir los territorios prorrusos del Donbás y la península de Crimea.

Los soldados ucranianos del polémico Batallón Azov no han querido rendirse ante los rusos, pues piden garantías de seguridad.

Una habitante observa la destrucción de un edificio de apartamentos cerca de la Planta de Hierro y Acero Illich en Mariúpol, Ucrania. (AP Foto/Alexei Alexandrov)

Ucrania ha asegurado que junto a sus soldados se encuentran alrededor de 1,000 civiles en la fábrica.

Sorpresivamente, y a pesar de que celebró el éxito en la toma de Mariúpol, Vladimir Putin ordenó que ya no se lleve a cabo el asalto a la fábrica.

'Considero que el asalto propuesto de la zona industrial no es apropiado. Ordeno anularlo', declaró Putin en un encuentro con su ministro de Defensa, Serguéi Shoigu.

Los extensos túneles que hay debajo de la siderúrgica de Azovstal ha provocado combates cuerpo a cuerpo que Rusia considera innecesarios.

'Se tiene que pensar en la vida de nuestros soldados y oficiales, no se tiene que penetrar en esas catacumbas y arrastrarse bajo tierra. Bloqueen toda la zona de tal forma que no pase ni una mosca', ordenó Putin.

Por su parte, el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, confirmó que hay cerca de 2,000 soldados ucranianos atrincherados en la fábrica.

El ejército de Ucrania sigue soportando ferozmente en el este del país, gracias a la ayuda militar de Washington y los aliados de Occidente.

Daniel González

Periodista egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García en México y con 17 años de experiencia. Amante de los viajes y las historias que de ellos emanan. Un buen libro, una buena película...