Expertos en salud de todo el mundo se reunieron el viernes 29 de enero para discutir los desafíos que enfrentan los países a la hora de administrar las vacunas contra el COVID-19, y concluyeron que la desinformación es uno de los principales obstáculos.

En general la gente está haciendo las preguntas correctas, dijeron los expertos. La mayoría quiere saber cuáles son los efectos secundarios y si las personas que han sido vacunadas están realmente protegidas contra el COVID-19, pero el problema es mucho más grande que esas dudas, dijeron.

Un problema en Latinoamérica

El panel de expertos convocados por La Organización Mundial de la Salud (OMS) y por el Centro Knight de Periodismo en las Américas, mencionó que por ejemplo, los periodistas científicos en Sudamérica han enfrentado un problema de desinformación, no solo de los grupos que desconfían de la vacuna, sino también de aquellos que buscan explotar los temores de la gente.

“Creo que el mayor problema con la desinformación que existe fuera de las redes sociales— o en WhatsApp en Argentina, por ejemplo— es que la gran mayoría de las grandes corporaciones de medios están desarrollando una fuerte campaña contra las vacunas. Prestan mucha atención a los efectos adversos de las vacunas, sobre todo porque saben que el miedo atrae los clics”, dijo Federico Kukso, miembro de la junta directiva de la Federación Mundial de Periodistas Científicos.

En Argentina se ha aprobado la vacuna AstraZeneca, Pfizer, y la vacuna rusa Sputnik V.

Opiniones de gente que no es experta

“Algunos periodistas políticos que no saben cómo cubrir cuestiones científicas aprovechan la incertidumbre para imponer su agenda política, principalmente contra el gobierno. Algunos periodistas políticos traen sus opiniones, sin ningún tipo de experiencia en saber cómo cubrir estos temas", dijo Kukso.

“Muchos periodistas científicos están siendo marginados en la cobertura de la vacuna y la pandemia porque tratamos de traer información basada en evidencia”, agregó.

El curioso caso de Brasil

En Brasil, los periodistas compiten con la desinformación provocada por los mismos funcionarios de salud que deberían promover los esfuerzos de vacunación en lugar de dividir al país con sus propias opiniones sobre las vacunas contra el COVID-19, explicó Andre Biernath, periodista científico brasileño.

En su país, se han aprobado la vacuna Sinovac de China y la vacuna AstraZeneca.

"Esa es una situación realmente mala cuando los funcionarios dicen que la vacuna de China no es buena. Durante las últimas semanas, escuchamos historias absurdas sobre vacunas con microchips que espían a personas o vacunas que convierten a las personas en caimanes, por ejemplo. Es extraño, pero esas historias suceden aquí en Brasil", dijo Biernath.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, dijo que no se va a poner ninguna vacuna, criticó fuertemente la vacuna Sonovac de China después de que publicaron sus resultados de eficiencia. Sin embargo, Brasil depende en gran medida de esa vacuna para sus 210 millones de habitantes, y el presidente ha aprobado la vacuna a pesar de sus críticas.

"Tenemos la oportunidad de explicar el proceso científico para que la gente esté más tranquila y confíe más en lo que se está haciendo con la vacuna", comentó Biernath.

Estados Unidos y Trump

En Estados Unidos, las organizaciones de salud han estado promoviendo información vital sobre la vacuna contra el COVID-19 debido a la incertidumbre causada por la administración del expresidente Donald Trump.

Debido a que los CDC han cambiado su orientación sobre la vacuna, muchos dudan si es realmente seguro o incluso necesario poner fin a la pandemia. Sin embargo, llegar a esas personas indecisas es el próximo obstáculo a despejar para que haya inmunidad de rebaño, explicó Scott Ratzan de la Escuela de Salud Pública de CUNY.

“Vacunar al 50 % de la población mundial va a ser mucho más fácil que pasar del 50 % al 80 %, que es el punto en el que alcanzaremos la inmunidad de rebaño. La primera parte del desafío es tener la oferta y llegar a la gente. La siguiente parte del desafío es cambiar las mentes de los individuos”, dijo Ratzan.

“Tenemos que pensar en esto a largo plazo y espero que todo el mundo esté obteniendo información de fuentes confiables y que continúen construyendo sobre esas fuentes con otros sectores de la sociedad”, concluyó Ratzan.

Los expertos dicen que la promoción de la información que viene de gobiernos y farmacéuticas debe ser analizada con responsabilidad, para asegurarse de que lo que las entidades están publicando son la verdad.

Hasta la mañana del lunes 1 de febrero, casi 97 millones de personas han sido inoculadas con la primera dosis de la vacuna contra COVID-19 en todo el mundo, según el New York Times. Esa cifra es de más de 28 millones en Estados Unidos.

Zila Sanchez

Zila Sanchez

Es graduada de Ciencias del Periodismo y Comunicación Social (Multimedia) de la Universidad Estatal Agrícola y Técnica de Carolina del Norte. Es miembro del cuerpo de periodistas de Report for America...

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