María Guadalupe es una mexicana que vive en Charlotte desde hace más de 20 años. A pesar de que en todos estos años ha trabajado en la Ciudad Reina cuidando a niños y adultos con necesidades especiales, viajaba a México para utilizar los servicios médicos de su país de origen y ahorrar.

En el 2020, debido a la pandemia y sus restricciones, se realizó la mamografía en Charlotte. Luego de recibir los resultados y hablar con un especialista, ambos llegaron a una misma conclusión: tenía cáncer de seno y debía someterse a un tratamiento lo antes posible.

Lupita”, como cariñosamente le llaman sus allegados, relató a La Noticia que en ese momento dos preocupaciones pasaban por su mente: el tratamiento y las facturas médicas. Asegura que esta última le causó más miedo que la primera.

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“Me dijeron que debía estar siempre atenta”

María no tenía antecedentes de familiares con cáncer y es madre de cinco hijos. Debido a que el cáncer no era una preocupación muy común en su familia y que tenía la necesidad de ahorrar, optaba por viajar a México todos los años y someterse a revisiones médicas allá.

Relata que en el 2014 sintió una bolita en el pezón del seno derecho y planificó viajar a México. Los meses de espera fueron su mayor preocupación. “En esa oportunidad sentí el terror de lo que muchos hablan. Yo pasé dos semanas sin dormir y yo quería que todas las personas que me conocían lloraran conmigo. Esa vez lloré mucho porque pensé que iba a dejar a mi marido y a mi familia. Fue un momento en el que hasta lo material te duele”.

Cuando fue a México, el médico especialista le informó que no era cáncer. Se trataba de leche materna encapsulada. Por precaución, Guadalupe continuó haciéndose su chequeo médico todos los años en el país mexicano. 

En el 2019 volvió a sentir una bolita. Sin embargo, el médico le dijo que era muy pequeña para poder arrojar resultados concluyentes. “En México me dijeron que debía estar siempre atenta y a los meses ya la bolita estaba creciendo. Este consejo fue lo que me hizo estar siempre atenta e ir a un médico antes de mi próximo viaje a México”.

Cáncer de seno en etapa 1

María cuenta que inicialmente su plan para el 2020 era ir en junio a México y verse con su especialista de confianza y donde ya tenía un estimado del precio de la mamografía en pesos mexicanos. Sin embargo, debido a la pandemia, optó por un servicio de Charlotte.

En mayo se realizó una mamografía gratis con el servicio móvil de detección de cáncer de mama de la fundación Project PINK del Instituto de Cáncer Levine. “Fui a la cita en el camión rosado y todo salió bien, pero al mes me llamaron y me dijeron que encontraron algo en la mamografía. Fui al hospital el mismo día y me hicieron una biopsia”.

Luego de la biopsia, a la mujer le indicaron esperar 10 días por los resultados de este examen. Desde el día cuatro llamó para tener algún indicio que le aclarara sus dudas.

La doctora me dio el diagnóstico porque yo continúo llamando y llamando al hospital a cada rato. Porque cuando te hacen una biopsia, siempre te dicen que en 10 días te van a llamar y eso es una angustia porque uno comienza a preguntarse qué me irán a decir, tendré algo, qué habrá pasado. Cuando la cirujana me dio los resultados y me dijo que me encontraron el cáncer en etapa uno, ya no sentí un miedo tan grande, porque ya este medio lo viví años antes, cuando yo sentí la bolita. Yo viví un cáncer cuya noticia no se me hizo muy grave y lo vi como un gusto por el hecho de que me lo hayan detectado en la etapa 1”, comentó la mujer.

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“El impedimento que uno ve a veces es el dinero o los papeles”

Lupita recuerda que se sentía en buen estado de salud para someterse a tratamientos. Sin embargo, le preocupaba tener que afrontar gastos médicos con cifras que desconocía, ya que hasta entonces todos sus tratamientos médicos se los había realizado en México.

Cuándo yo tuve la cita con la cirujana, ella me dijo que me tenían que hacer una cirugía para extraerme esto y hacerme aquello y me preguntó si tenía alguna duda. Yo le respondí ¿Cuánto voy a pagar?”, comentó.

Luego de consultar sobre las facturas médicas, Guadalupe asegura que la especialista desconocía sobre los montos de los tratamientos. “Fui a Servicios Sociales, pero me dijeron que no calificaba. Entonces la doctora me dijo que podía buscar las opciones que considerara más económicas, incluso hacérmelo en México, pero que lo tenía que hacer ya. Luego me explicó que ellos podían hacer la cirugía y que eso es algo que no necesito pagarlo inmediatamente. Me aclaró que no me iban a meter a la cárcel por someterme a una cirugía sin haberla pagado antes. Yo le respondí: ‘si no voy a ir a la cárcel, entonces opéreme mañana’”.

El impedimento que uno ve a veces es ese: el dinero o los papeles. Yo conozco a personas que temen que de llegar a necesitar atención médica tendrán problemas por no tener papeles. Y a veces la atención médica es lo que nos salva la vida y si nos sacan a México, que nos saquen, pero que nos salven la vida”, comentó.

El tratamiento del cáncer y las facturas

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las preocupaciones monetarias afectan la manera en que algunos pacientes cumplen el tratamiento. “3 de cada 10 personas con cáncer cambian su tratamiento debido a las preocupaciones monetarias. Esto sucede con más frecuencia en las personas entre 18 y 64 años de edad”, señala la investigación.

La recomendación del CDC es que los pacientes con cáncer hablen con su médico especialista sobre las maneras de reducir los costos y comunicarse con su departamento de salud local, ya que es posible que sepan de agencias en el área que ofrezcan servicios de atención médica gratuitos o más baratos. 

Yo no tuve ningún obstáculo porque tengo papeles, pero me asusté porque pensaba cuánto tendría que pagar en el hospital, porque usualmente el hospital es lo más caro y esto es algo que pasa mucho. Que las mujeres piensan como que hay mejor no voy porque no sé en cuánto me irá a salir. Ese es el obstáculo más grande: el dinero. Yo creo que por eso muchos de nosotros los latinos a veces preferimos aguantar el dolor, en vez de ir al tratamiento”, mencionó Guadalupe.

“No iba a arriesgar mi vida por un seno”

El tratamiento de Lupita consistió en dos cirugías. La primera de ellas fue en junio del 2020, en julio le detectaron coronavirus y en agosto le permitieron realizarse la segunda fase de la cirugía para extirpar los ganglios linfáticos y determinar si tenía más células cancerígenas.

La radióloga me explicó que me sentiría como si tuviera una papa cocida en el seno. Esto debido a la quemadura. Ella me dijo que existe la reconstrucción del seno para que estos queden parejos, pero yo le dije que no, porque para mí un seno no es importante. Primero es mi salud, porque toda cirugía es peligrosa, hasta que te saquen una muela, entonces yo no iba a arriesgar mi vida por un seno”, dijo.

Lupita relata que después de esta cirugía siente que su vida volvió a la normalidad. “Si hubo un tiempo en el que me sentí como una papa cocida a la que se le cae la piel muerta y eso, supongo, es lo que hace la radiación, pero trabajo y sigo haciendo lo mismo”, comenta.

Para la madre y abuela, la enseñanza más significante que obtuvo durante los meses en los que batalló con el cáncer fue valorar cada minuto de su vida

Después de esto, yo me enseñé a valorar cada minuto, cada día que pasa. Yo ya no me enfoco tanto en lo material, porque cuando tú te ves en un momento en el que no tienes buena salud comienzas a valorar a tu familia, a tus amigos, el aire que respiras, todo. Entonces ya no me fijo en lo material”, expresó

Hoy en día, ella continúa siendo el primer caso de cáncer en su familia. Por esta razón, insiste a sus familiares en realizarse la mamografía todos los años. “Desde que me pasó esto yo le he estado diciendo a toda mi familia, sobre todo a mis sobrinas que son más jóvenes, que se hagan una mamografía porque uno nunca sabe. Aún tengo amigas que me dicen que pasan hasta tres años sin hacerse la mamografía. No se les ve el interés y por eso recomiendo que se hagan este examen cada vez que el doctor te diga que te la tienes que hacer”, manifestó.

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Pedir ayuda

Yo no creo ser como antes, porque esto te cambia y te hace querer transmitir tu mensaje a todas las mujeres. Si les preocupa el dinero, ellas pueden ir a asociaciones, a todas las organizaciones, incluso en iglesias, porque aquí hay mucha gente que no deja a uno caer, pero pienso que al que no habla, Dios no lo escucha. Si no dices lo que tiene, nadie va a saber lo que tienes”, indicó.

Para aumentar el acceso a las mamografías, Atrium Health se encuentra trabajando con el Instituto de Cáncer Levine en el proyecto Pink. Las donaciones que ha recibido la iniciativa permitirán ofrecer días gratis para hacerse una evaluación.

Para inscribirse para una cita de evaluación, llame al 980-442-3056 o envíe un correo electrónico a LCIProjectPink@atriumhealth.org. Para realizar donaciones, pueden ingresar al siguiente enlace.

María Guadalupe: una sobreviviente de cáncer de seno