En el trabajo que desempeño como pastora no pasa una semana sin que yo hable con alguien que esté sufriendo de ansiedad. Vivimos en un ambiente de tensiones y dificultades cotidianas, que son factores que contribuyen a ese estado de ánimo, pero ¿qué es la ansiedad?

La mayoría de las personas con quien hablo presentan un tipo de miedo o temor a algo, ese temor les hace que desarrollen pensamientos negativos de inseguridad, preocupación y un terrible miedo a lo desconocido, ese mismo temor les paraliza a hacer las cosas que tienen que hacer y más bien deciden posponer enfrentar lo que piensan que es el problema.

Recuerdo a Juana, una mujer que decía tener mucho miedo por el futuro de su familia, pensaba constantemente qué pasaría si perdiera su trabajo, qué pasaría si la deportaban y dejaba solos a sus niños. Como madre soltera ella es la única que trabaja para mantener a sus pequeños.

Me contó que tenía mucho miedo y que muchas veces no podía dormir en las noches pensando en esas situaciones. Le pregunté que si la estaban despidiendo del trabajo, me contestó que no, pero que habían rumores de que iban a recortar el personal. En cuanto a inmigración le pregunté, ¿tienes alguna razón por la que podrías ser deportada ahora mismo?, realmente no, me dijo.

La consolé y le dije que más que nada tuviera fe en Dios, que ella no se va a quedar sin trabajo, y luego le hice saber que hoy en día inmigración trata de no deportar a padres solteros por razones humanitarias. Varios meses han pasado de esa conversación y Juana sigue aquí, sus niños siguen creciendo y ella hoy se siente más segura que nunca.

Siempre me gusta hablarle a ustedes mis lectores sobre de lo que Dios nos aconseja a través de su palabra acerca de las situaciones enfermedades y emociones que nos afectan en esta tierra y encontré que la Biblia enseña claramente como enfrentar la ansiedad.

En Filipenses 4:6 se nos ordena: Por nada estéis afanosos, si no más bien cuéntenles sus peticiones a Dios con toda oración y ruego, con acción de gracias.

En este texto aprendemos que debemos traer todas nuestras necesidades y preocupaciones ante Dios en oración, en vez de sentirnos solos frente a ellas. También Jesús insta a los creyentes a no preocuparse. Él nos anima a evitar preocuparnos acerca de las necesidades físicas, como la ropa y la comida y demás. Jesús nos asegura que nuestro Padre Celestial cuida de todas nuestras necesidades.

Es importante acercarse a Dios cuando se siente que no puede con sus problemas, pues Dios siempre tiene una salida para toda situación adversa en la vida. Si la ansiedad que siente continúa por mucho tiempo, le recomiendo que busque ayuda profesional y trate de ver que los síntomas los cuales usted está experimentando puedan ser tratados con la medicina, que al final de todo, también es un milagro de Dios.

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

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