A todos nos gusta estar en control de toda situación, nos gusta saber qué está pasando a nuestro alrededor, el problema es que no siempre ocurre eso, ya que hay cosas que están por pasar de las cuales no tenemos control y por lo tanto nos causan incertidumbre. El no saber que pasará mañana, el no estar en total control de las situaciones es devastador para muchos, causando ansiedad, depresión y temores que atacan a la mente.

Muchas veces yo he estado en esa situación. Sé lo que es no tener ni idea de lo que vendrá, o lo que se decidirá acerca de mi, o de lo que estoy esperando. Sé que muchas veces se me ha quitado hasta el hambre y me ha dado como un salto en el estomago cuando el temor que tomar control de mi mente y todo mi ser. Gracias Dios todo esto tiene solución mediante la fe y la oración. A manera de ilustración compartiré una historia que pude atestiguar con ms propios ojos, de una madre de familia quien vivía en la incertidumbre.

Después que regresé de un viaje al exterior, encontré en mi escritorio la carta de Ana Dilcia Calix, una madre hondureña de 38 años quien estaba en la cárcel, con cargos federales por haber vuelto a entrar al país sin permiso, luego de haber sido delatada por su expareja, un hombre abusivo.

Cuando leí la carta, me dio mucho pesar, pues me contó que por ella estar presa, el Servicio Social quería dar a sus niños en adopción. Inmediatamente, oré y le pedí a Dios que me ayudara a sacarla de ahí, luego decidí convocar a algunas madres que fueran conmigo a la cárcel para hacer notorio lo que le pasaba a Ana y orar enfrente de la cárcel.

Ella estaba en el proceso de la corte y luego pasaría a manos de Inmigración. Así transcurrieron unos meses y finalmente tuvo su última corte, donde el juez federal ordenó que ya había cumplido el tiempo de cárcel (por haber reingresado ilegalmente al país) y la pasó a manos de Inmigración.

Ahora estaba en esa incertidumbre, me moví rápidamente para pedir su salida, a través de llamadas correos electrónicos y textos con Inmigración. Sin embargo, las horas pasaban y yo no tenía una respuesta todavía, sabía que luchaba contra el tiempo, ya que ella sería transportada a Georgia a una cárcel de Inmigración.

Llamé y supliqué a los agentes que tenían el poder de soltarla, pero no tenían una respuesta todavía, luego hubo un silencio. La falta de no saber qué estaba pasando era preocupante y por esa razón oré, oré y oré. Le pedí a Dios una respuesta, le pedí con todo mi corazón que le diera la salida a esta madre para que se reuniera con sus niños, sin embargo todo lo que oí de parte de su hermana es que las autoridades se habían llevado a Ana y no sabían para dónde.

Cuando no sepas lo que hay adelante, ora. Cuando tengas temor, ora. Cuando hay incertidumbre, ora.

Eso hice, traté de ya no me preocupé, solo confié en que Dios ya había hecho la obra. El agente se preparaba para llamarme cuando yo me adelanté y le llamé en aquel momento, me expresó que habían aceptado mi petición de soltar a Ana y que ya estaban procesando sus documentos para que esa tarde saliera en libertad.

Hoy Ana está libre y reunida con sus niños. La pesadilla quedó atrás.

Yo no sé que situación estás pasando, pero como el Espíritu Santo me inspiró, así también Dios puede darte paz en medio de la incertidumbre, aún antes de darte la respuesta que está esperando. Si sientes dudas ora, en la angustia ora, mientras no conozcas el futuro ora y espera en Dios por su divino socorro y Él decidirá a tu favor.

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

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