No cabe duda que en los últimos años hemos sido testigos de situaciones dolorosas y horrendas que se han visto en el mundo, pero algo que me llama la atención: cada vez que ocurre un incidente de esta índole, la gente se agrupa y una de las primeras acciones que toman es orar.

Estuve investigando y leyendo sobre cuánto ora la gente en promedio y fue impresionante (o mejor dicho alarmante) lo que descubrí: la mayoría de los cristianos no oran más que dos o tres veces por semana. Esto quiere decir que no hay mucha comunicación con Dios.

¿Por qué esto es importante? Veamos un ejemplo: Imagínese a usted que está casado o tiene hijos o cualquier familiar con quien usted vive, se le preguntara, ¿cuántas veces usted entabla conversación con su cónyuge? y usted respondiera: hablo con ella dos o tres veces por semana, por diez minutos. Si esa fuera su respuesta yo le pregunto ¿cree usted que esa es una relación saludable?

Si usted está en medio de una relación con muy poca comunicación con su cónyuge, yo le podría decir que es una relación enfermiza y en decadencia, con peligro que más temprano que tarde terminará en el olvido total y en la desintegración de los lazos familiares. Igual es con Dios, al momento en que usted deja de comunicarse con Dios, su relación con Él se va muriendo y muy pronto desaparecerá.

Otra pregunta que me hago muchas veces es: ¿Quién le respondería más rápido en una situación precaria que esté sufriendo en la vida? ¿Será un amigo cercano o alguien que no conoce? La respuesta obvia que todos daríamos sería: el amigo cercano. Bueno, Dios es ese amigo verdadero con el cual nosotros podemos contar.

Tal vez usted diría: pero Dios está en el cielo, no lo puedo ver ni platicar con Él, ni tampoco ir y tomarme un café a la mesa con Él. A lo que yo le contesto que no tenga esa idea, rotundamente no. Dios es omnipresente, lo que esto significa es que Él está en todo lugar, Dios es una persona y por lo tanto lo puede invitar a sentarse a la mesa. Sé que esto puede sonar ridículo, pero muchas veces yo lo he hecho y cuando me levanto de ese lugar, me he sentido con una tremenda paz, como que casi he podido sentir su tierna presencia, aunque no lo he visto con mis ojos.

Dios quiere y anda buscando una relación genuina con su máxima creación que es el hombre. Él quiere reunirse con usted regularmente, para cuando usted lo llame no sea como llamar a un extraño, sino a un amigo cercano en el cual usted encontrará refugio, apoyo y entonces su vida será más llevadera, más saludable y con su acercamiento a Él permitirá que viva más en paz donde las situaciones peligrosas se reduzcan a lo mínimo en tu vida.

El Salmista David dijo en el salmo 57: 1-2, Ten misericordia de mi oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en las sombras de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos. Clamare al Dios altísimo, al Dios que me favorece.

Le invito a que tome más tiempo para orar, no solamente cuando vienen las calamidades y está en medio de la destrucción, use la oración más bien para prevenir situaciones precarias en su vida.

Maudia Meléndez

Por tres décadas ha servido en su ministerio pastoral y en la organización Jesus Ministry. Presidenta de la Federación de Iglesias Cristianas. Autora del libro: El encuentro que me transformó

Leave a comment