No existe una guía del buen padre y la buena madre, pero sí algunas premisas que ayudan a ser el mejor soporte para nuestros hijos.

Los hijos no vienen con un manual que nos enseña a ser buenos padres, pero ellos mismos nos ofrecen la mejor manera de aprender. Desde el momento en que nos enfocamos en cubrir sus necesidades básicas hasta soñar en grande por su futuro.

¿Qué significa ser buenos padres?

Significa estar conscientes de que tenemos la tarea de ser responsables en cuanto a su cuidado, amor y protección. Esto se traduce en:

  • brindarles un hogar seguro, amoroso y feliz,
  • ofrecerles tiempo de calidad,
  • educarlos
  • y amarlos por sobre todas las cosas.

Las enseñanzas de mamá y papá ayudan a que sus hijos tengan una vida saludable, feliz y encaminada hacia el éxito. Les permite tener una autoestima elevada, sobresalir en actividades escolares o deportivas, minimizar los problemas de comportamiento y aportar bienestar general. También se convierten en personas empáticas, capaces de respetar y valorar a los que les rodean.

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¿Estoy siendo un buen padre y una buena madre?

Acá hay algunas cosas que Fatherhood dice que pueden determinar qué tan bien está haciendo su trabajo para la vida de sus hijos:

  1. Brinda amor y comprensión.
    Las muestras de amor incondicional son el regalo más grande que puede darle a sus hijos para que formen una autoestima elevada. Decirles te amo, acariciarlos, abrazarlos, mostrarles cuánto importa lo que quieran compartir, sus problemas, éxitos, alegrías y tristezas.
  2. Pasa tiempo con sus hijos.
    No es la cantidad sino la calidad de los momentos lo que determina si vale la pena el tiempo que dedica a pasarlo con sus hijos. Se trata de crear recuerdos con valor. Y no solo son las salidas a parques, al cine o al teatro; también son los ratos de juego en casa, leer un libro, armar un rompecabezas o compartir la mesa a la hora de la comida.
  3. Propicia la comunicación.
    Hablar y escuchar son dos caras de la misma moneda, y los niños aprenderán a expresarse, hablar de sus temores y frustraciones, así como de sus virtudes y alegrías, en la medida en que se les brinde un espacio para hacerlo.
  4. Educa en valores.
    La lista es larga: generosidad, empatía, humildad, obediencia, honestidad y responsabilidad, por solo mencionar algunas de las herramientas que debemos enseñar a los hijos.
  5. Tiene paciencia.
    Se aprende a ser padres sobre la marcha. Por eso hay que mantener la calma cuando las cosas no salen bien. También cuando los hijos son difíciles, rebeles y necesitan tiempo para educarlos.
  6. Respeta.
    Tratar a los niños con respeto es fundamental para un sano crecimiento. Pero además respetar a la madre o padre, al resto de la familia y los que los rodean, hace que el ambiente en el que viven sea de armonía y esto a su vez les da seguridad.
  7. Hace vale la autoridad con amor.
    Los padres deben hacer valer la autoridad en el hogar en busca de la disciplina, pero sin derrumbar los propios valores, la individualidad y creencias de los hijos. También respetándolos como seres humanos sin caer en la violencia y la denigración.
  8. Es un modelo y ejemplo.
    Los padres son el espejo donde los hijos querrán verse. Lo que tienen en el hogar es la principal base de lo que serán más adelante; con ellos aprenderán cómo tratarán y aceptarán ser tratados por otros; a discernir entre el bien y el mal; a rendirse o continuar ante los problemas.
  9. No es sobreprotector.
    Se puede proteger al mismo tiempo que se da la libertad de elección. Los hijos también deben aprender a equivocarse, caerse y levantarse, y eso solo es posible si se les da el espacio.

No se es un buen padre ni una buena madre por hacer todo esto por los hijos a corto plazo. Durante toda su vida ellos necesitan que sus progenitores les acompañen y sean parte de su crecimiento hasta la adultez.

Jeralí Giménez

Lic. en Comunicación Social. MBA en Mercadeo. CEO de Link BTL. Disfruto de leer y escribir. Soy madre y esposa agradecida con la vida. jgimenez@lanoticia.com

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