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El Salmo 23, El Señor es mi Pastor, es uno de los principales. Foto: ©Stephen/ Adobe Stock

Los salmos son poemas religiosos con poderes milagrosos que se usan para venerar a Dios.

El significado etimológico de "salmo" viene de la palabra latina psalmus, que a su vez viene de la palabra griega psalmoi, que significa alabanza. En la Biblia existe un puñado de salmos milagrosos para distintas peticiones.

Salmos más poderosos por la salud, dificultades económicas, perdón, seguridad, paz

Salmo 23. El Señor es mi pastor

El Señor es mi pastor,
nada me faltará.
En lugares de verdes pastos me hace descansar;
junto a aguas de reposo me conduce.
Él restaura mi alma;
me guía por senderos de justicia
por amor de su nombre.
Aunque pase por el valle de sombra de muerte,
no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me infunden aliento.
Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
has ungido mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
y en la casa del Señor moraré por largos días.

Salmo 6. Oración por salud y misericordia

Señor, no me reprendas en tu ira,
ni me castigues en tu furor.
Ten piedad de mí, Señor, pues languidezco;
sáname, Señor, porque mis huesos se estremecen.
Mi alma también está muy angustiada;
y tú, oh Señor, ¿hasta cuándo?
Vuélvete, Señor, rescata mi alma;
sálvame por tu misericordia.
Porque no hay en la muerte memoria de ti;
en el Seol, ¿quién te dará gracias?
Cansado estoy de mis gemidos;
todas las noches inundo de llanto mi lecho,
con mis lágrimas riego mi cama.
Se consumen de sufrir mis ojos;
han envejecido a causa de todos mis adversarios.
Apartaos de mí, todos los que hacéis iniquidad,
porque el Señor ha oído la voz de mi llanto.
El Señor ha escuchado mi súplica;
el Señor recibe mi oración.
Todos mis enemigos serán avergonzados y se turbarán en gran manera;
se volverán, y de repente serán avergonzados.

Salmo 43. Plegaria implorando liberación

Hazme justicia, oh Dios, y defiende mi causa contra una nación impía;
líbrame del hombre engañoso e injusto.
Ya que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has rechazado?
¿Por qué ando sombrío por la opresión del enemigo?
Envía tu luz y tu verdad; que ellas me guíen,
que me lleven a tu santo monte,
y a tus moradas.
Entonces llegaré al altar de Dios,
a Dios, mi supremo gozo;
y al son de la lira te alabaré, oh Dios, Dios mío.
¿Por qué te abates, alma mía,
y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez.
¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios!

Salmo 143. Oración para pedir una guía

Oh Señor, escucha mi oración,
presta oído a mis súplicas,
respóndeme por tu fidelidad, por tu justicia;
y no entres en juicio con tu siervo,
porque no es justo delante de ti ningún viviente.
Pues el enemigo ha perseguido mi alma,
ha aplastado mi vida contra la tierra;
me ha hecho morar en lugares tenebrosos, como los que hace tiempo están muertos.
Y en mí languidece mi espíritu;
mi corazón está consternado dentro de mí.
Me acuerdo de los días antiguos,
en todas tus obras medito,
reflexiono en la obra de tus manos.
A ti extiendo mis manos;
mi alma te anhela como la tierra sedienta.
Respóndeme pronto, oh Señor, porque mi espíritu desfallece;
no escondas de mí tu rostro,
para que no llegue yo a ser como los que descienden a la sepultura.
Por la mañana hazme oír tu misericordia,
porque en ti confío;
enséñame el camino por el que debo andar,
pues a ti elevo mi alma.
Líbrame de mis enemigos, oh Señor;
en ti me refugio.

Salmo 51. Oración de un pecador arrepentido

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones.
Lávame por completo de mi maldad,
y límpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis transgresiones,
y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti, contra ti solo he pecado,
y he hecho lo malo delante de tus ojos,
de manera que eres justo cuando hablas,
y sin reproche cuando juzgas.
He aquí, yo nací en iniquidad,
y en pecado me concibió mi madre.
He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo,
y en lo secreto me harás conocer sabiduría.
Purifícame con hisopo, y seré limpio;
lávame, y seré más blanco que la nieve.
Hazme oír gozo y alegría;
que se regocijen los huesos que has quebrantado.
Esconde tu rostro de mis pecados,
y borra todas mis iniquidades.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de tu presencia,
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Restitúyeme el gozo de tu salvación,
y sostenme con un espíritu de poder.
Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
y los pecadores se convertirán a ti.

Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación;
entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia.
Abre mis labios, oh Señor,
para que mi boca anuncie tu alabanza.
Porque no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería;
no te agrada el holocausto.
Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito;
al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.
Haz bien con tu benevolencia a Sión;
edifica los muros de Jerusalén.
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
el holocausto y el sacrificio perfecto;
entonces se ofrecerán novillos sobre tu altar.

Salmo 91. Seguridad del que confía en el Señor

El que habita al abrigo del Altísimo
morará a la sombra del Omnipotente.
Diré yo al Señor: Refugio mío y fortaleza mía,
mi Dios, en quien confío.
Porque Él te libra del lazo del cazador
y de la pestilencia mortal.
Con sus plumas te cubre,
y bajo sus alas hallas refugio;
escudo y baluarte es su fidelidad.
No temerás el terror de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
la pestilencia que anda en tinieblas,
ni la destrucción que hace estragos en medio del día.
Aunque caigan mil a tu lado
y diez mil a tu diestra,
a ti no se acercará.

Con tus ojos mirarás
y verás la paga de los impíos.
Porque has puesto al Señor, que es mi refugio,
al Altísimo, por tu habitación.
No te sucederá ningún mal,
ni plaga se acercará a tu morada.
Pues Él dará órdenes a sus ángeles acerca de ti,
para que te guarden en todos tus caminos.
En sus manos te llevarán,
para que tu pie no tropiece en piedra.
Sobre el león y la cobra pisarás;
hollarás al cachorro de león y a la serpiente.
Porque en mí ha puesto su amor, yo entonces lo libraré;
lo exaltaré, porque ha conocido mi nombre.
Me invocará, y le responderé;
yo estaré con él en la angustia;
lo rescataré y lo honraré;
lo saciaré de larga vida,
y le haré ver mi salvación.

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Jeralí Giménez

Lic. en Comunicación Social. MBA en Mercadeo. CEO de Link BTL. Disfruto de leer y escribir. Soy madre y esposa agradecida con la vida. jgimenez@lanoticia.com

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