En otro intento por hacer la vida más complicada a los más vulnerables, el gobierno del presidente Donald Trump envió a la Oficina del Presupuesto una nueva regla federal, que busca señalar como “un factor negativo” el que un inmigrante que esté buscando la residencia o “green card”, use beneficios públicos en favor de sus hijos estadounidenses, a quienes la Casa Blanca los cataloga como “cargas públicas”.

En Carolina del Norte al menos 219,000 niños ciudadanos americanos usan los programas de ayuda Medicaid o CHIP (Programa de SeguroMédicopara Niños).

Según un reporte del Centro de Justicia de Carolina del Norte, si esta regla llega a implementarse los niños estadounidenses hijos de padres inmigrantes serían los más perjudicados, ya que si sus padres tienen en el corto o mediano plazo posibilidades de solicitar la residencia legal, probablemente dejen de solicitar el seguro médico, las estampillas de alimentos o incluso el programa de alimentos WIC, a fin de no verse perjudicados, pese a que estos niños tienen derecho a estos programas.

Esta norma solamente tiene como propósito atacar a los más pobres, perpetuando el mito de que las personas con escasos recursos económicos son perezosas y quieren todo gratis.

Decir que la pobreza se debe solo a la pereza, es una generalización muy distante de la realidad, pues existen múltiples factores en juego que integran las piezas de este complejo rompecabezas social. Igualmente es incorrecto afirmar que toda la riqueza viene del trabaja arduo, algunas personas simplemente heredan fortunas.

Según el célebre economista Robert B. Reich, catedrático de la Universidad de California en Berkeley: “En realidad, una parte grande y creciente de los pobres en la nación trabaja a tiempo completo, a veces sesenta o más horas a la semana, y todavía no ganan lo suficiente para sacarlos a ellos y a sus familias de la pobreza”.

En contrastes Berkeley agrega: “Seis de los diez estadounidenses más ricos en la actualidad son herederos de fortunas destacadas. Solamente los herederos de Walmart tienen más riqueza que el 40 % de todos los estadounidenses que ganan menos, combinados”.

Por supuesto, existen casos de personas pobres que a base de dedicación y esfuerzo han salido adelante, no negamos esa realidad, pero tampoco debemos ignorar los complejos entramados de la movilidad económica, que influyen directamente en el tema de la pobreza. Veamos un ejemplo:

En el año 2013, un estudio de la Universidad de Harvard / UC Berkeley descubrió que Charlotte ocupaba el último lugar, entre las 50 ciudades más grandes de Estados Unidos, en cuanto a movilidad económica. Es decir, si un niño nace en un hogar pobre en Charlotte, es muy probable que cuando sea adulto siga siendo pobre.

Frente a esta alarmante realidad, se creó una comisión multidisciplinaria que analizó el tema. Entre sus descubrimientos se destacaron tres factores determinantes que influyen en la perpetuación de la pobreza en nuestras comunidades: El acceso a cuidado infantil de calidad, la preparación de los estudiantes en las escuelas para que estén listos para la vida universitaria y profesional, así como la estabilidad infantil y familiar. Finalmente el año pasado se presentó un informe con varias recomendaciones que poco a poco se están implementando.

Este es un buen ejemplo de trabajo mancomunado en la lucha contra la pobreza, buscando soluciones a nivel político, económico, educacional, empresarial. La absurda idea de Trump de combatir la pobreza haciendo la vida más miserable a los pobres, es como querer curar un dolor de cabeza cortando la cabeza.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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