Ted Pedro comienza su mañana con una calurosa bienvenida a los estudiantes mientras sus padres los dejan en la escuela primaria.

“Buenos días, ¿cómo están?”, le dice a tres estudiantes mientras se bajan de un auto. “Qué tengan un buen día”.

Es lunes y son las 7:30 a.m.. Los estudiantes están regresando a la escuela después de una semana de clases virtuales debido a la nieve. 

Pedro es un padre educador en Mountain View Elementary School en Morganton. Comenzó a trabajar unos meses después de la inauguración de la secundaria y fue el primero en el condado de Burke en ocupar esta posición. 

A las 7:30 de la mañana, Ted Pedro le da la bienvenida a los estudiantes de Mountain View Elementary School.

Apoyando a estudiantes, padres y profesores

“Mi labor era ser padre educador/intérprete”, explica Pedro. “Pero comencé a ver que había más necesidades. No solo con los padres, sino con los estudiantes. Y después me di cuenta de que teníamos que darle apoyo a los profesores”.

Cuatro años después, brinda asistencia a los padres, profesores y estudiantes. Su día comienza al revisar su calendario. 

“Lo primero que hago, especialmente ahora, es poner al día a la enfermera”, comenta Pedro. “Y de ahí, hay algunos niños con los que me tengo que reunir para saber cómo les está yendo”. 

Debido a la pandemia, Pedro ahora trabaja de cerca con la enfermera de la escuela. Llama a los padres para asegurarse que los estudiantes están cumpliendo con los requerimientos de cuarentena, en caso de haber estado expuestos al COVID-19.  

Estuvo hablando por teléfono con las familias hasta las 10:00 p.m. la noche anterior. Y a lo largo del día, las llamadas continúan.

Antes de comenzar a trabajar como padre educador, Pedro trabajaba con el gobierno como intérprete. Fueron sus experiencias como niño las que más lo han ayudado en esta posición.

“Muchas de nuestras familias acaban de llegar”, dice Pedro. “Yo les explico, que yo he estado en la situación de sus hijos”.

Ted Pedro se reúne con la enfermera de Mountain View Elementary School para discutir cuáles estudiantes deben estar en cuarentena. 

Experiencias personales informan el trabajo del día a día

Pedro tenía solo tres años cuando sus padres huyeron de Guatemala. Cuenta que a su padre lo estaban persiguiendo en los años 80 en medio de la guerra civil del país. Según Pedro, su padre era reconocido en el pueblo en el que vivían y tanto la guerrilla como las fuerzas armadas querían que trabajara con ellos. 

Recuerda haber ido al supermercado un día y al ver que sus padres se montaban a un autobús intentó correr detrás de ellos para alcanzarlos. Pedro y su hermano de tres meses se quedaron bajo el cuidado de su abuela.

“Mi abuela me dijo ‘No, solo salieron por un poquito. Ahora vuelven. Hoy van a volver, no te preocupes’”, cuenta Pedro. “La noche se convirtió en días, los días se volvieron semanas, meses, años pasaron. Me acuerdo después de siete meses en los que lloraba y gritaba, finalmente, mi abuela me dijo que se habían ido”.

Pasarían cuatro años más antes de que Pedro volviera a ver a sus padres. Su mamá se enfermó y su papá viajó a Guatemala a recoger a Pedro y a su hermano para llevarlos a Los Ángeles. 

Pedro recuerda viajar en bus por unos días. Eventualmente llegaron a la frontera de México en Tijuana. Entonces, su padre le dijo que cuando dijera ‘ya’ tenían que correr. 

“Estoy corriendo con mi papá, es de noche y está oscuro, estamos cruzando la frontera. Hay helicópteros, caballos, motos, por todos lados. Las sirenas de los policías están sonando y nos están diciendo ‘pare’”, describe Pedro. “Y uno está ahí corriendo, cruzamos un río y el agua nos llega al pecho. Y corrimos, corrimos, y corrimos. No sé por cuánto tiempo, cuántos minutos corrimos. Pero se sintió como una eternidad”.

Ted Pedro con su familia en un viaje reciente a Guatemala.

A los siete años Pedro estaba comenzando el primer año de primaria en un país nuevo en el que no hablaba el idioma. Incluso, hablaba poco español. Pedro es de Huehuetenango en Guatemala y su lengua materna es el Q'anjob'al, un dialecto Maya

“Nada de español. Nada de inglés. Venir a este país fue difícil”, recuerda. “Y venir en primaria e intentar comprender cómo maniobrar el estar en este país fue duro”.  

Ahora, esa experiencia lo ayuda a relacionarse con las familias con las que trabaja en Mountain View Elementary School, en donde el 43 % de los estudiantes se identifican como latinos.

“Encontrar a alguien que habla el idioma es importante”, comenta Pedro. “Pero alguien que ha pasado por el sistema y ha tenido una experiencia similar, siento que tienen más pasión. Entendemos lo que está sucediendo”. 

Después de vivir en Los Ángeles por unos años, Pedro y su familia se mudaron a Morganton, Carolina del Norte, donde siguió sus estudios. 

Ted Pedro camina con estudiantes en Mountain View Elementary School.

Inspirando a otros a apoyar a las familias latinas

La directora de Mountain View Christie McMahon dice que las experiencias de Pedro son parte de lo que lo han hecho exitoso en esta posición. 

“Ya era un miembro establecido en la comunidad en el condado de Burke, entonces la gente ya lo conocía,” explica McMahon. “Y eso ha sido muy útil, también, porque lo ha ayudado a tener esa confianza con la gente”.

McMahon se volvió directora de la escuela hace tres años. Pedro ya había sido un padre educador por un año. Señala que el tenerlo en esa posición la ayudó a comunicarse y construir una comunidad con las familias latinas. 

“Tener ese nivel de apoyo en cuanto a la comunicación ha sido muy útil”, explica McMahon. “Definitivamente ha disminuido esa barrera”.

Directora de Mountain View Elementary School, Christie McMahon.

La historia de Pedro se ha vuelto más atractiva alrededor de Carolina del Norte. 

En octubre del año pasado, algunos miembros del Consejo Estudiantil estatal se reunieron con los padres educadores en Burke y presentaron su experiencia en un reporte.

Freebird McKinney, quien hace parte del Consejo, dice que espera que al compartir la historia de Pedro, otros distritos alrededor del estado puedan implementar programas similares para abordar las necesidades de las familias latinas. 

“Construir esa colaboración a largo plazo y ese triángulo entre el estudiante, la familia y la escuela podría llevar a una transformación generacional”, explica McKinney. “Creo que esa probablemente es una de las partes más prometedoras de esto”. 

‘Se que encontré mi nicho’

De regreso en Mountain View Elementary School, Pedro sigue su rutina cotidiana. Se reúne con estudiantes y les pregunta cómo les está yendo en casa y en el aula. También tiene una reunión con un padre que tiene preocupaciones sobre el efecto que podría tener la vacuna de COVID-19 en la condición de salud de su hija. 

A lo largo del día, está en comunicación constante con las familias latinas de la escuela. 

“Estoy intentando responder algunos de los mensajes que me han enviado los padres”, explica Pedro. 

Ted Pedro, padre educador en Burke, está en comunicación constante con las familias latinas de Mountain View Elementary School. 

Confiesa que el estar disponible a toda hora es agotador a veces. Sin embargo, se siente orgulloso de ayudar a su propia comunidad

“Creo que cada persona está creada para hacer algo en su vida. Sé que encontré mi nicho”, dice Pedro. “Lo disfruto. Llevo cuatro años y se siente como si solo hubiesen sido un par de meses”. 

Pedro dice que su mayor consejo para cualquier persona en esta posición es tener paciencia. No solo para con los padres y los estudiantes, sino también con los profesores. 

Esta historia forma parte de la serie “Rompiendo Barreras: Desafíos y oportunidades para los estudiantes latinos”. Es producida mediante una colaboración entre WFAE y La Noticia. This story is available in English on WFAE.

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Maria Ramírez Uribe

Es reportera de WFAE recientemente graduada en Elon University. Cubre la comunidad latina de Charlotte. Su experiencia incluye trabajar por unos meses en CNN como investigadora para la sala de redacción...

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