Los pantalones acampanados y un culposo gusto por las ‘boy bands’ y Britney Spears se sincronizaron con un terror generalizado por el cambio de milenio para hacer del 2000 un batiburrillo de no muy buenos augurios.

Pero ni la más descabellada teoría sobre el fin del mundo se podía comparar con lo que se desató el 16 de abril de ese año en el Hulu Theater del Madison Square Garden.

Porque nadie se habría imaginado que 21 años después, el entonces desconocido Tom Brady sería un veterano de 44 años con un mitológico récord de siete anillos de Super Bowl en sus dedos.

En aquel tiempo, la NFL suspiraba de nostalgia por el adiós de Dan Marino y lloraba de tristeza por ver a Troy Aikman respirar el último aliento de su prolífica carrera.

El recambio generacional era inminente, aunque a excepción de Peyton Manning, los nuevos rostros en la posición de quarterback no reflejaban la confianza suficiente para dejar en sus manos el futuro de la liga.

Hasta que, de pronto, el nombre de Brady fue pronunciado como la selección 199 en el Draft de la NFL.

Su nombramiento pasó lo suficientemente desapercibido como para que la discreta papeleta en la que se anunció su selección se convirtiera en el mejor script para una película hollywoodense.

Pues, ¿qué sería de las buenas historias sin un comienzo vertiginoso matizado con tintes que pasan de lo trágico a lo épico? 

Brady enfrentará a jóvenes que no nacían cuando llegó a la NFL

Empero, aquel lánguido quarterback egresado de Michigan dio así el primer paso de la carrera más legendaria que jamás haya existido.

En una aventura que, por increíble que parezca, aún sigue vigente.

Y es que con 44 años, Brady ha visto desfilar a cientos de pasadores en la liga, a tal grado que para la temporada que recién inicia —y en la que es campeón defensor junto a sus Buccaneerscompartirá reflectores con jugadores que ni siquiera habían nacido el día de su irrupción en la NFL.

Tal es el caso de Trey Lance, quien a diferencia de TB12, sí corrió con la suerte de ser elegido por San Francisco, equipo que apoyaba el jugador más ganador de la liga, al menos hasta ese día, cuando los 49ers lo ignoraron en el sorteo.

Lance nació exactamente 22 días después de que los Patriots eligieran al mariscal de campo de San Mateo, California.

Ahora, ambos podrían competir en cualquier rubro por acumulación de yardas, touchdowns y hasta verse las caras en postemporada de la Conferencia Nacional.

Eso sí, Lance primero deberá recuperarse de la lesión en el dedo que lo marginará un tiempo de las canchas,

Además, por supuesto, de estar obligado a ganarle la batalla por la titularidad en San Francisco a Jimmy Garoppolo, quien coincidentemente fue aprendiz de Brady hace algún tiempo en New England

Espectacular Kickoff de la temporada

Mientras tanto, Tampa Bay se encargará de dar el tradicional Kickoff de la temporada 2021 ante los Cowboys de Dak Prescott, un nuevo rico en el barrio pero de pronósticos reservados después de la aparatosa lesión que sufrió en octubre pasado.

Se tratará del más esperanzador comienzo de campaña para los fanáticos, después de que en 2020 la liga se ahogó en un mar de butacas vacías y el distanciamiento social exhibió la soledad de la afición por más que las caras largas fueran escondidas detrás de mascarillas.

De hecho, apenas poco más de 1,000,000 de fanáticos asistieron a alguno de los 256 juegos de la temporada 2020, un promedio de apenas 3,922 por partido.

No obstante, la vacuna COVID-19 trajo desde el último tramo del año anterior un atisbo de esperanza en la liga, cuyo desenlace se efectuó ya con un considerable número de dosis aplicadas.

Una liga cada vez más joven...

Precisamente con la misma fe que depositaron franquicias perdedoras por antonomasia como la de Jaguars en prodigiosos jóvenes como Trevor Lawrence, primera selección global y el más adelantado de su clase.

El egresado de Clemson deberá jalar el carruaje de un equipo lacerado por un sinuoso pasado y sin la protección de una línea ofensiva decorosa.

Lawrence con Jags y Zach Wilson con Jets —los dos primeros jugadores seleccionados en el último Draft— fueron de inmediato nombrados como quarterbacks titulares.

Al igual que Mac Jones, quien se les unirá después de desterrar Cam Newton, quien fracasó como sucesor de Brady en Foxborough.

Así, la generación del Draft 2021 hará historia como apenas la segunda desde la fusión de la liga con al menos tres quarterbacks titulares tan pronto como en la Semana 1.

De hecho, desde 1990 53 pasadores han sido seleccionados entre los 10 primeros lugares del Draft, pero solo cuatro han sido elegidos al Primer Equipo All-Pro.

Se trata de Peyton Manning, Matt Ryan, Cam Newton y Patrick Mahomes.

Por lo que estos jóvenes tienen una difícil tarea en busca de trascender pese a la presión.

Además, de inmediato deberán ganar terreno entre caciques.

Tales como el eterno Brady —aunque cada vez parece más inminente su retiro—, el MVP de la temporada Aaron Rodgers y Patrick Mahomes, destinado a heredar los fueros de Tom.

Todo esto en una liga que se rejuvenece cada vez más con hombres que ya han dado muestras positivas.

Como Josh Allen en Buffalo, Lamar Jackson en Baltimore, Joe Burrow en Cincinnati y Justin Herbert en Los Ángeles.

...pero Brady sigue siendo el rey

Todos con la encomienda de desaparecer la melancolía por el adiós de mitos como Drew Brees, quien recién se retiró tras caer en Playoffs con los Saints ante Bucs de su bestia negra, Brady.

Aunque sobre todo, esta nueva camada deberá tumbar de una vez por todas la hegemonía del más ganador de todos los tiempos. 

Tarea nada sencilla, toda vez que los Buccaneers llegan a la nueva campaña en una posición de privilegio al contar de regreso con los 22 titulares que le dieron el segundo Super Bowl de su historia

Si funcionó una vez, no tiene porque no funcionar una segunda ocasión.

Mucho menos cuando The GOAT tiene el timón del barco en busca de otro hito al pretender liderar un bicampeonato, algo para nada desconocido, al ser el último en conseguir títulos seguidos en 2003 y 2004 bajo las órdenes de Bill Belichick.

Porque por más que pasan los años y quarterbacks van y vienen, la figura de Brady se mantiene estoica a prueba de la bravura de la marea. 

Una estatua de la libertad de carne y hueso, una insignia del deporte mundial que regalará al menos un año más de su prodigioso talento.

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Martín Avilés

Periodista mexicano egresado de la EPCSG. Así como Eduardo Galeano y su absoluta falta de talento para jugar al fútbol, ojalá pudiera yo -en algún imposible día de gloria- escribir con el coraje Ryszard...

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