Llegan en forma de videos, de audios, fotos, y artículos. Se mueven por las redes sociales, en mensajes de texto, de WhatsApp, y hasta en páginas de algunos medios de comunicación. Tienen títulos escandalosos, tentadores, o escalofriantes. Son las noticias falsas. En medio del abrumador caudal de información que recibimos a diario ¿es posible detectar si una noticia que circula por Internet o los medios de comunicación es falsa?

Lo bueno es que sí es posible, lo malo es que requiere que nos tomemos un tiempo para analizar la información.

Las mentiras deliberadas, las tergiversaciones y las bromas de mal gusto no son algo nuevo. Sin embargo, con el acceso universal al omnipresente Internet es más fácil que nunca crear, difundir y compartir estos materiales de manera más rápida y con un mayor alcance.

Ya no hace falta que sea un gobierno extranjero el que financie a un grupo de hackers para manipular información con la intención de mover algún obscuro interés político (como lo es el ampliamente documentado caso de Rusia), ahora cualquier hijo de vecino puede crear un audio de WhatsApp, o manipular una foto, o escribir un artículo y difundirlo al mundo entero.

Una enorme carga de responsabilidad en este tema la tienen algunos medios de comunicación, que sin mala intención pero con nulo profesionalismo, sirven como vehículos para la propagación de las noticias falsas.

Con tristeza he visto cómo locutores de radios locales en español, en su desesperación por ofrecer contenido, apresuradamente comparten en los micrófonos cualquier noticia que suene curiosa, sin el más mínimo sentido de responsabilidad, sin cerciorarse si lo que están diciendo es verdad o no.

También he visto con preocupación cómo locutores, quienes hacen una apología a las improvisaciones al aire (en lugar de prepararse profesionalmente) y que maltratan al idioma en los micrófonos, súbitamente aparecen como columnistas de opinión en algún medio impreso, que en su desesperación por tener contenido, les da cabida para que escriban cualquier cosa sin verificar su contenido.

Mientras algunos medios de comunicación irresponsables insulten la inteligencia de su audiencia con este tipo de situaciones, seguirán circulando las noticias falsas. Mientras haya gente crédula que se entusiasme con un titular más que con su contenido, seguirá circulado este tipo de información.

La Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) ofrece algunas acciones que nos pueden ayudar a mejorar nuestro pensamiento crítico antes de compartir una noticia. A continuación algunas de estas recomendaciones:

Estudie la fuente

¿Viene de algún medio profesional que goza de credibilidad? Dicho sea de paso, usted puede confiar en lo que publica La Noticia, nosotros nos tomamos muy en serio el trabajo de verificar la información.

¿Quién es el autor?

Haga una búsqueda breve del autor para ver si es fiable, preparado, o si existe.

Lea más allá del titular

Un titular impactante puede llamar su atención pero es fundamental que lea la historia completa.

Fuentes adicionales

Si es una nota publicada por Internet, verifique los enlaces y compruebe que haya datos que avalen la información.

Verifique la fecha

Publicar noticias viejas no significa que sean relevantes para hechos actuales.

¿Es una broma o sátira?

Si es una información muy extravagante puede ser una forma sarcástica de llamar la atención sobre un tema, por tanto no hay que tomarla muy en serio.

Considere su sesgo

Sus propias creencias pueden empujarlo a compartir noticias que si bien comulgan con sus ideas, no necesariamente son veraces.

Diego Barahona A.

Periodista, editor, asesor, y presentador. De 2016 a 2019 el periodista más galardonado en Estados Unidos por los Premios José Martí. Autor del best seller: ¿Cómo leer a las personas? dbarahona@lanoticia.com

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