Recibir un diagnóstico de alguna enfermedad o condición crónica en un miembro de la familia puede tener un impacto en muchas áreas de la vida.

Las enfermedades crónicas son aquellas condiciones de larga duración, con un progreso lento y que requieren de atención médica sostenida. Algunos ejemplos de condiciones crónicas son la diabetes, algunas condiciones de asma, artritis reumatoide, enfermedades cardiovasculares, entre otras.

También, hay condiciones emocionales que pueden ser crónicas como la esquizofrenia, algunos trastornos de la conducta alimentaria, entre otras.

¿Cómo manejar una enfermedad crónica?

  1. Mantener la calma

Aunque pueda parecer imposible, mantener la calma puede ayudar a estar enfocados en el plan de tratamiento que deben seguir.

  1. Buscar información

Educarse sobre la condición médica ayudará a clarificar dudas y preocupaciones que estén influenciadas por la falta de información. No crea todo lo que aparece en internet. Preguntar a su médico primario sobre fuentes de información que sean adecuadas, será la manera más segura de identificar información que sea de ayuda.

  1. Seguir las recomendaciones médicas

Estar atentos a las recomendaciones médicas y seguir el tratamiento es esencial para estabilizar la condición. Si el/la paciente tiene alguna resistencia al tratamiento, el apoyo familiar es esencial para motivarlo/a a que comience y se mantenga en el tratamiento.

Puede interesarte:

  1. Establecer un plan de trabajo como familia

Las condiciones crónicas, por su naturaleza, pueden crear un desgaste emocional, físico y económico en la familia. Trabajar como un equipo es necesario para que puedan atender las necesidades de cada miembro de la familia.

Se recomienda realizar reuniones familiares en las que se discutan las áreas de reto y que cada miembro de la familia pueda opinar sobre la situación y buscar formas de trabajar en equipo. 

  1. Proveer la información necesaria a los niños

A veces pensamos que lo mejor es ocultar información a los niños pequeños. La información que vamos a compartir con cada miembro de la familia va a depender de su edad y su capacidad cognitiva.

Dependiendo de la edad, los padres y madres deben decidir qué información y cuándo es el mejor momento para compartirlo. Si hay alguna situación de estrés en el hogar, los niños van a percibirlo y la falta de información puede crear más angustia. Si tiene dudas sobre cuánta información discutir con los hijos, puede consultarlo con el médico pediatra o algún profesional de la salud emocional.

Como mencioné al inicio, las condiciones crónicas van a necesitar de un tratamiento a largo plazo, por lo que un trabajo de familia en equipo puede ayudar a que el proceso sea más llevadero. Distribuir el trabajo familiar puede ayudar a mantener la consistencia que es necesaria en el manejo de las condiciones crónicas.

Recuerden que esta información no sustituye una consulta con un profesional de la salud emocional. Para mayor información pueden llamar al 984-974-3795. 

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D.

Psicóloga Clínica e Investigadora 

Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill

Departamento de Psiquiatría

Mae Lynn Reyes-Rodríguez

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D.

Mae Lynn Reyes-Rodríguez, Ph.D. Psicóloga Clínica e Investigadora Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill Departamento de Psiquiatría