La creatividad es la habilidad de idear y producir trabajos, técnicas, pensamientos o ideas originales, nuevas y únicas. El desarrollo de de algo nuevo está relacionado a un propósito o una necesidad específica. Usualmente se relaciona al área artística, sin embargo, el pensamiento creativo es parte del día a día. La matemática, la ciencia, y el desarrollo social y emocional de las personas se sirven de la creatividad. Las características del mundo actual son bastante complejas. Así mismo, existen muchas vertientes de pensamiento y puntos de vista que pueden ser útiles o no. La creatividad permite emitir respuestas que faciliten la adaptabilidad al entorno. Una persona creativa ve más allá de las experiencias o situaciones directas e inmediatas a ella. Aún más, contempla y explora alternativas y sus posibles consecuencias. En consecuencia, el desarrollo de esta habilidad permite a la persona ser más flexible y adaptarse a los cambios exitosamente.

Esta habilidad para la vida hace posible la resolución constructiva de problemas. En este sentido, una persona creativa no busca solo resolver una situación difícil, sino que trata de convertirla en una oportunidad. El éxito, tanto en el presente como en el futuro de los niños, está estrechamente relacionada con el cultivo de la creatividad. La preocupación generalizada entre padres y adultos es que los niños desarrollen habilidades útiles, ya que normalmente estas están vinculadas al éxito. También, existe la falsa creencia de que la creatividad es algo innato en el ser humano, pero en realidad, tal y como el resto de las habilidades, puede ser desarrollada a lo largo de la vida.

Christine Carter, ex directora del Greater Good Science Center de la Universidad de Berkeley, propone algunas formas de desarrollar la creatividad en los niños:

1. Proveer recursos para que los niños expresen su creatividad:
Los tres recursos esenciales son el espacio, el tiempo y los materiales. Para desarrollar una habilidad se necesita tiempo y eso es exactamente el primer paso para cultivar la creatividad. Horas de juegos sin reglas predeterminadas y sin la dirección de un adulto y disponer de un espacio son elementos vitales. Escoger un sitio en el que esté permitido pintar, construir o disfrazarse, sin correr el peligro de ensuciar algo, ayuda a los niños a sentirse libres de ataduras. Los materiales son parte esencial de la ecuación. Mantenerse alejado de juguetes comerciales que son específicos para una acción o un ambiente, pues los mismos determinan de forma automática el curso del juego. Proporcionar materiales más neutros como ropa, bloques para construir, papel y colores, eso les permite crear su propio escenario. Es importante organizar los materiales de forma tal que sean de fácil acceso para los niños.

2. Enfocarse en el proceso:
Los niños tienen miedo de equivocarse, puesto la atención generalmente está en el resultado. Si el resultado es bueno o correcto, la consecuencia es positiva. Los niños que tienen miedo a equivocarse apagaran por sí mismos su creatividad. Seguir los lineamientos establecidos es seguro para no equivocarse. Muchos de los errores que los niños cometen, son resultado de la puesta en práctica de una hipótesis. Compartir con los niños los errores que se cometen, es una buena estrategia para que entiendan que está bien equivocarse y que forma parte del proceso de aprendizaje.

3. Hacer preguntas:
La mejor forma de conocer lo que los niños tienen en sus mentes y de despertar la curiosidad es a través de la pregunta. Preguntarles acerca de las cosas de su entorno les invitará a ser más observadores y les hará preguntarse cómo funcionan, por qué son de determinada manera, qué pasa cuando se ejecuta una acción con ellas, etc. Las preguntas son el medio más efectivo para darle rienda suelta a su imaginación, para que elaboren hipótesis y traten de comprobar si son ciertas o no. Así mismo, ayudan a organizar la información existente en sus estructuras mentales.

4. Fomentar y promover la lectura y las artes:
Limitar el uso de dispositivos electrónicos resulta conveniente para que los niños busquen otras alternativas para entretenerse. Los cuentos son el producto del proceso creativo de otra persona. En ellos pueden encontrar nuevos mundos, nuevos personajes y nuevas acciones que sirven para nutrir su creatividad.

Adriana Silveira

Licenciada Summa Cum Laude en educación preescolar con 6 años de experiencia como maestra y psicopedagoga. Egresada de Artes Culinarias con 3 años de experiencia como sous-chef y una especialización...

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